Más de un siglo de coleccionismo ha dado como resultado uno de los proyectos culturales más ambiciosos del s. XXI: Faro Santander. Este espacio, ubicado en el emblemático Edificio Pereda de la capital cántabra, una construcción del s. XVIII, se ha consolidado como uno de los proyectos artísticos de referencia para los apasionados del arte y la cultura, tanto a nivel nacional como internacional.
Fue el pasado 8 de septiembre cuando Faro Santander abría las puertas de sus salas expositivas y otros entornos pensados para impulsar el intercambio de conocimientos e ideas, brindando, además, una programación expositiva de primer nivel. Hablamos de piezas de arte que llevan la firma de Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez, Goya o Tàpies; así como obras de Frida Kahlo o Leonora Carrington, dos de los nombres femeninos más potentes del Surrealismo, el movimiento artístico fundado por André Breton durante los años 20 del s. XX.
Eso sí, la relevancia de Faro Santander no reside sólo en la calidad de las piezas de sus exposiciones, como Obras Maestras de la Colección Banco Santander, México Moderno en la Colección Gelman Santander o El surrealismo sintomático: Leonora Carrington, las cuales podemos visitar en los próximos meses en las diferentes galerías del edificio, proyectado por el arquitecto David Chipperfield.
Un espacio que se visita y se vive
La trascendencia también está en cómo se ha construido el proyecto, como un ente vivo y en movimiento donde la participación, el encuentro y el intercambio de ideas son ejes esenciales. Y es que estamos, sin duda, ante una propuesta diferente, la cual pone a la ciudadanía en el centro de sus acciones culturales y sociales.
En este sentido, Daniel Vega Pérez de Arlucea, director de Faro Santander, explica que lo «más importante» de este proyecto «es la manera que tenemos de entender el centro. Queremos que sea un lugar que se visite y que se viva, un espacio al que volver por motivos diferentes: para ver una exposición, participar en una actividad, escuchar música, asistir a una conversación, venir en familia o encontrarte con otras personas».
Y todo ello, además, haciéndolo con un fuerte arraigo con el territorio donde nació la entidad. Desde Faro Santander quieren conectar con la sociedad y todos los agentes culturales desde Santander y desde Cantabria. «No entendemos Faro Santander como un proyecto aislado, sino como una pieza más de un ecosistema cultural que ya es extraordinariamente rico», asegura Vega Pérez de Arlucea.
Contribuir a reforzar la posición de Santander como referencia para la cultura

Por eso, añade, «la colaboración con artistas, instituciones y agentes culturales del territorio forma parte del proyecto desde su origen. Marisma, nuestro espacio dedicado a proyectos participativos vinculados a Cantabria, es un buen ejemplo, donde comenzamos presentando los cuatro proyectos seleccionados en nuestra primera convocatoria de Ayudas a la Creación. Nuestra aspiración es sumar, generar nuevas oportunidades y conexiones y contribuir, junto al resto de instituciones, a reforzar la posición de Santander y Cantabria como un territorio cultural de referencia”.
Para superar este reto, Faro Santander ha diseñado una programación organizada en cuatro grandes líneas de actuación: Arte y Tecnología; Educación y Mediación; Proyectos Participativos; y Programas Públicos. Cuatro espacios que no funcionan de forma estanca o aislada, sino que conviven, tal como detalla Vega Pérez de Arlucea, «en un diálogo permanente entre todos ellos».
De hecho, asegura que lo más interesante surge cuando estas líneas de actuación se cruzan: «Una exposición puede generar una conversación, un taller familiar, una performance o una experiencia tecnológica. La Colección Banco Santander puede ser contemplada, pero también reinterpretada desde otras disciplinas y por nuevas voces».
El poder de la participación real

Estamos, por tanto, ante un proyecto en el que impera una transversalidad real, que se respira y se desarrolla en los propios espacios de Faro Santander, sin salir de sus muros. Para hacer posibles estos propósitos, el centro ha impulsado distintas iniciativas que tejen un entramado capaz de conectar de manera integral todos esos ámbitos de actuación.»Cubo explora la relación entre creación y tecnología; Llamita utiliza el juego como punto de partida para despertar la creatividad y acercarse al arte; Marisma, como decíamos, conecta Faro Santander con los procesos creativos de Cantabria; y el Auditorio es un espacio para conversaciones, cine, música, literatura, performance y pensamiento contemporáneo», apunta el director del centro.
Y todo ello es posible gracias a un punto común que une todo: el poder de la participación. «Queremos que el visitante deje de ser únicamente espectador y encuentre distintas maneras de relacionarse con lo que sucede en Faro Santander», determina.
«No queremos que nadie piense: ‘Faro Santander no es para mí’»

Con Faro Santander, además, también se busca la participación de todos los públicos, que todas las personas se acerquen a las obras de arte y que las disfruten y las piensen, independientemente de su asiduidad o no a los espacios expositivos y museos.
Se busca derribar las barreras que, quizá de forma involuntaria, se crean a menudo alrededor del mundo del arte y la cultura. Desde Faro Santander trabajan para que «todo el mundo se sienta bienvenido, que el público no tenga la sensación de que necesita determinados conocimientos para entrar o entender lo que está viendo».
Tienen el objetivo de reducir esa distancia y eso implica, asegura Vega Pérez de Arlucea, «pensar no solo en qué mostramos, sino en cómo invitamos a relacionarse con ello». Y para ello, «habrá visitas, conversaciones, experiencias inmersivas, talleres, música, cine, actividades para familias y espacios donde jugar, experimentar o simplemente dejarse sorprender».
De todas las propuestas de actuación de Faro Santander, quizá la que mejor encarna este deseo de implicar a todos los públicos es Llamita porque «está concebida desde la idea de que la experiencia directa con el arte puede transformar nuestra manera de pensar, sentir y relacionarnos. Allí los niños (aunque el espacio está abierto a todas las edades) podrán tocar, construir, jugar con el color, leer, observar y experimentar».
«No queremos que nadie piense: ‘Esto no es para mí’. No, queremos que a Faro se pueda entrar por curiosidad y que se salga con ganas de volver», asegura el director con determinación.
Una colección de arte de grandes nombres: de Rubens hasta Soledad Sevilla o Tàpies

Faro Santander también nace con una vocación artística plena y clara, estrechamente vinculada a la Colección Banco Santander, que forma parte de la historia y el ADN del Grupo Santander. Una colección riquísima que, además, cobra vida, como toda obra de arte, cuando puede ser disfrutada por la mirada de las personas. Sobre ella, Vega Pérez de Arlucea expresa que, efectivamente, uno de los grandes motivos de este proyecto cultural en el corazón de Santander es dar a conocer y compartir «este patrimonio artístico extraordinario, aún bastante desconocido para el gran público, y convertirlo en una programación viva».
Tal es su importancia, que hay una planta completa de Faro Santander dedicada a esta Colección Banco Santander, alrededor de la cual se van a «ir construyendo diferentes relatos y miradas sobre las piezas, de manera que cada presentación permita descubrir nuevas obras, relaciones y perspectivas».
La primera exposición inaugural de Faro Santander, activa hasta enero de 2027, está siendo: Obras Maestras de la Colección Banco Santander, una muestra comisariada por María Dolores Jiménez-Blanco, que recorre casi cinco siglos de historia del arte.
Se pueden ver pinturas más clásicas, firmadas por Lucas Cranach el Viejo, hasta otras más contemporáneas como las de Juan Uslé, alto representante de la conocida como Nueva Abstracción, las cuales dialogan entre sí, gracias al abordaje de cuatro grandes temas: historias sagradas; lugares y paisajes; bodegones y naturalezas muertas; y retratos, tipos y figuras.
Un despliegue con el que Faro Santander quiere mostrar que «una colección está viva cuando somos capaces de volver a mirarla y formularle nuevas preguntas», asegura el director del centro.
Tres experiencias para vivir Faro Santander

Además de estas grandes obras organizadas en este montaje, Vega Pérez de Arluce invita a vivir Faro Santander a través de tres experiencias, ya que, como bien afirma, quedarse con sólo tres obras de todo lo que podemos ver es misión imposible.
«La primera sería recorrer las dos grandes colecciones que presentamos en la apertura. Por un lado, Obras Maestras de la Colección Banco Santander, una oportunidad para descubrir casi cinco siglos de creación y encontrarse con artistas como Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez, Goya, Sorolla, Miró, Tàpies, Soledad Sevilla o Juan Uslé. Y la segunda, recorrer México Moderno en la Colección Gelman Santander, una oportunidad excepcional para contemplar en España uno de los conjuntos más importantes del arte mexicano del s. XX. La exposición reúne cerca de un centenar de piezas y nombres fundamentales como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gunther Gerzso o Francisco Toledo, además de un extraordinario fondo fotográfico», explica.

«La segunda», recomienda, «sería conocer Villa Pilar, de Leonora Carrington. Una obra creada en Santander en 1940, durante un momento decisivo de la vida de la artista, que permaneció oculta durante décadas y que hemos recuperado gracias al trabajo de investigación del equipo de Faro. Además, podrá verse junto a Down Below, por primera vez en la ciudad en la que ambas fueron creadas. Es una historia que conecta investigación, arte, memoria y territorio de una manera extraordinaria».
Como tercera opción, recomienda «vivir la experiencia de Cubo», ya que tiene el poder de mostrar «otra dimensión completamente distinta de Faro, al ser un espacio inmersivo donde arte y tecnología se encuentran y donde queremos explorar nuevas formas de creación».
Y, por último, añade una cuarta recomendación: «Antes de marcharse, subir a la terraza y mirar Santander y su bahía. Eso creo que también forma parte de la experiencia de Faro».
Diversidad en la mirada

Más allá de las obras concretas de la colección o aquellas que podemos ver en los diferentes montajes de arte en el corazón de Faro Santander, desde el centro buscan y fomentan que cada persona pueda tener una mirada sobre lo expuesto. En cuanto a esto, el director espera que «no todo el público salga habiendo visto y entendido lo mismo, queremos que cada persona pueda construir su propia experiencia».
«Deseo, además, que quien, entre atraído por un Goya o una Frida Kahlo, termine descubriendo un artista cántabro; que una familia que venga por Llamita acabe entrando en una exposición; o que alguien que llegue simplemente por curiosidad hacia el edificio, descubra una experiencia artística o una conversación que no espera. Si al salir alguien siente que ha descubierto algo, que se ha hecho una nueva pregunta o, simplemente, que quiere regresar para seguir explorando, creo que habremos conseguido una parte importante de nuestro propósito», concluye Vega Pérez de Arlucea.
