La primavera está aquí y sabemos qué significa. Las prendas comienzan a ser más livianas. Empezamos a guardar los jerséis y sacamos las piezas de nuestro armario que muestran un poco más el cuerpo. Surgen las preocupaciones y, seamos sinceros, no queremos que se vea flacidez, puesto que es incómodo. A partir de los 50, la gravedad comienza a afectar al cuerpo y es inevitable. Eso sí, con una rutina adecuada y realista, se puede mantener la firmeza, la fuerza y, sobre todo, la energía. No se trata de perseguir un cuerpo imposible, sino de cuidar el que tienes.

Antes de meternos en materia, tenemos que entender cuáles son los objetivos. Por un lado, con el paso del tiempo perdemos masa muscular, la piel pierde elasticidad y el metabolismo se ralentiza. ¿La buena noticia? El ejercicio es el mejor aliado para combatir todo eso.
- Charles Leclerc entrena con IA y estos son los ejercicios que hace para ponerse fuerte en la Fórmula 1
- La rutina de ejercicios con la que la Reina Letizia mejora su postura y tonifica hombros después de los 50
Fuerza como comienzo de rutina para la flacidez
Cuando queremos evitar esa incómoda flacidez, la rutina la tenemos que comenzar con un entrenamiento imprescindible que es el de fuerza. Es verdad que muchas mujeres lo evitan, sobre todo a partir de los 50, porque el cuerpo cambia, en ocasiones se ensancha y hay temor al volumen. Pero ocurre justo lo contrario, ya que tonifica, estiliza y combate la flacidez.

No hace falta un gimnasio ni levantar grandes pesos. Con tu propio cuerpo o unas mancuernas ligeras basta. Ejercicios como sentadillas, zancadas o flexiones adaptadas ayudan a trabajar piernas, glúteos y brazos, las zonas donde más suele notarse la pérdida de firmeza. Si quieres verlo poco a poco, con hacerlo un par de veces a la semana es suficiente.
Caminar con intención
Cuando hablamos del ejercicio más recomendado por médicos y entrenadores, andar es la respuesta. Con esto no sólo ejercitas las piernas, sino que ayudas, en parte, a los glúteos. Eso sí, hay un matiz importante y es que hay que hacerlo bien. Olvida el paseo lento sin rumbo. La idea es activar el cuerpo. Camina a paso ligero, mueve los brazos suavemente, mantén la espalda recta y, si puedes, introduce pequeños intervalos más rápidos. Este tipo de caminata mejora la circulación, ayuda a quemar grasa y favorece una piel más firme. Unos 30-40 minutos al día pueden hacerte ver cambios consistentes.

El poder del core
Estos ejercicios se basan en movimientos destinados a fortalecer la faja abdominal, la zona lumbar, la pelvis y los glúteos para mejorar la estabilidad y postura. El abdomen no es sólo cuestión estética, y es que un core fuerte optimiza la postura, reduce dolores de espalda y hace que todo el cuerpo se vea más firme. Es decir, con este punto de la rutina se va esa flacidez de una manera más efectiva en aquellas de más de 50. A esto se le añaden ejercicios como la plancha, el puente de glúteos o movimientos suaves de abdominales, que son perfectos. No es necesario hacerlo durante mucho tiempo. Con 10-15 minutos, tres veces por semana, es suficiente. Además, trabajar esta zona tiene un efecto lifting natural sobre la silueta.

Rutina de brazos firmes y sin flacidez
Cuando cumplimos años, una de las zonas donde llega más la gravedad y que más incómodos nos puede hacer sentir son los brazos. Es necesario encontrar una rutina para evitar esa flacidez, sobre todo la que aparece en la parte posterior, es decir, en el tríceps. Ejercicios sencillos como fondos en una silla, elevaciones con mancuernas o incluso botellas de agua ayudan a tonificar. La clave está en la constancia, no en la intensidad extrema.

Flexibilidad y equilibrio
Además de estas rutinas que podemos hacer en cualquier momento para evitar la flacidez, se pueden complementar con otros ejercicios como el yoga o el pilates, que terminarán convirtiéndose en grandes aliados. No solo ayudan a estirar y tonificar, sino que mejoran la postura y la conexión con el cuerpo. Además, trabajar el equilibrio es fundamental para prevenir caídas y ganar seguridad en el día a día.
