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Pilar Conde, psicóloga: «Es importante saber que la desconexión forma parte de la salud laboral y personal»

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Es inevitable que durante las vacaciones aparezcan pensamientos relacionados con el trabajo; «lo realmente problemático es no lograr desconectar» explica Pilar Conde, psicóloga y directora técnica de Clínicas Origen. La desconexión laboral es casi un trabajo aparte cuando disfrutas de las vacaciones, y en muchas ocasiones no puede llegar a conseguirse. De hecho, el estudio Cigna Well-Being 360 subrayó que el 67% de los españoles afirma que es incapaz de desconectar del trabajo durante las vacaciones de verano. Preguntamos a la experta sobre la necesidad de desconectar del trabajo y cómo conseguirlo a través de herramientas prácticas para el día a día.

Desconectar para reconectar

En las vacaciones, desconectar para volver al trabajo con más energía debería ser el objetivo de todo aquel que disfruta unas conexiones. De lo contrario, surge el conocido burnout, o ese estado de agotamiento físico, emocional y mental derivado del estrés laboral crónico, reconocido por la OMS. Pilar Conde responde que nuestra mente necesita descanso: «Requiere dirigir sus recursos hacia el disfrute y la desconexión, reduciendo así los niveles de estrés y permitiendo que los sistemas de atención y rendimiento (habitualmente activados durante la jornada laboral) entren en un verdadero modo de descanso».

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«La creatividad se ve favorecida, hasta el punto de que pueden surgir nuevas ideas incluso durante las propias vacaciones».

Este periodo de recuperación tiene, además, un impacto positivo en el trabajo. Porque la falta de agotamiento está directamente relacionada con la productividad. Así lo confirma la psicóloga: «Al regresar, suele traducirse en un mayor rendimiento y una motivación renovada». Asimismo, al liberar espacio mental, «la creatividad se ve favorecida, hasta el punto de que pueden surgir nuevas ideas incluso durante las propias vacaciones», matiza.

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Porque en la cara B de las vacaciones, se encuentran los efectos negativos del estrés que afecta a quienes no son capaces de desconectar, tales como «la disminución de la motivación, bajada de rendimiento, disminución de la creatividad… aumento del estrés, disminución del bienestar emocional, problemas en el sueño, problemas de alimentación…».

«Los niveles altos de estrés previos a las vacaciones suelen ser un factor que dificulta que desconectemos»

¿Por qué cuesta desconectar del trabajo en vacaciones?

Pese a tener interiorizada la teoría, desconectar de forma real es algo que difícilmente se aplica durante las vacaciones. Existen varios factores que provocan que una y otra vez, asuntos de trabajo aparezcan en escenarios destinados, precisamente, para dejar todo ello atrás. El germen de todos ellos comienza en la precuela de las vacaciones. Siempre, antes de poner el out of the office, aparece un pico genuino de trabajo que se explica con la frase «tengo que dejar todo cerrado». Lo que ocurre, sin embargo, es que puede llegar a suceder todo lo contrario.

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«Es importante dejar los mensajes automáticos configurados, apagar el móvil de la empresa, y no abrir el ordenador para consultar el correo».

Pilar Conde explica que «los niveles altos de estrés previos a las vacaciones suelen ser un factor que dificulta que desconectemos…», sobre todo al principio. Cuando esa gestión que puede derivar en piloto automático lleva una y otra vez al pensamiento recurrente de casi necesitar comprobar que todos los asuntos se han cerrado correctamente. «Así como los temas no cerrados que creamos pueden tener impacto o riesgo para nuestra carrera profesional», subraya. Con ello, lo perjudicial que puede ser «no permitirnos desconectar, y exigirnos estar conectados para demostrar nuestra implicación; seguir dinámicas no respetuosas en la cultura de la empresa (llamadas, emails, etc.) …»

El tiempo de las vacaciones influye

¿Ocurre lo mismo cuando las vacaciones se disfrutan durante dos semanas o durante un puente? Diferenciar las vacaciones en base al factor tiempo es una de las claves para poder desconectar con mayor éxito. El tiempo es un factor importante, apunta la psicóloga, sobre todo si el resto de los compañeros y superiores también se encuentran de vacaciones (y estos desconectan, o no). 

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«Las vacaciones de verano suelen ser el periodo en el que las personas sienten más la desconexión»

«Los periodos cortos suelen, por un lado, facilitar la desconexión porque da esa sensación de «en dos días vuelvo», pero también puede ser un tiempo insuficiente para desconectar, por breve«. Y entonces llegan las temporadas de cierre largo. Aquí el tiempo juega a favor de los trabajadores que buscan desconectar. El cerebro desactiva el modo alerta en las vacaciones largas, mientras que en escapadas cortas la mente a menudo sigue atada a las preocupaciones laborales. 

«Normalmente, las vacaciones de verano suelen ser el periodo en el que las personas sienten más la desconexión, especialmente si se permiten no estar conectados a las demandas de la empresa». Y esto se debe a que el cerebro necesita de 15 días en adelante para notar un descanso real.

Cuida tus hábitos

«Hablar de trabajo, consultar el móvil, email, llamar para preguntar sobre temas… Es importante dejar los mensajes automáticos configurados, apagar el móvil de la empresa, y no abrir el ordenador para consultar el correo»,  explica Pilar. Según la experta, incluso en ciertos puestos de mayor responsabilidad se puede dejar el teléfono personal a contactos directos por si hubiera alguna urgencia.

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«Es importante entender que la desconexión forma parte de la salud laboral y personal, por lo que desconectar también es un compromiso con la compañía y con uno mismo. Se debe asumir que a la vuelta se retoman los temas, posponiendo la resolución de estos a la vuelta de vacaciones».

Hacerlo de forma saludable y efectiva depende de la organización. La experta recomienda dejar todo preparado y coordinar lo pendiente, delegando responsabilidades si durante las vacaciones se tienen que gestionar ciertos temas. Además, «avisar con una semana de antelación a las personas con las que se trabaje para dejar todo cerrado, y configurar un mensaje automático informando de nuestras fechas de retorno».

Organiza también los momentos de conectarte, puesto que estar al tanto de la evolución del trabajo puede ayudarte a no sufrir el efecto rebote de la vuelta a la oficina. «Una vez llegado el momento, establecer si va a haber momento de conexión, programar y temporalizar. En el caso de que sea viable la desconexión total, guardar el móvil y el ordenador, para que no esté visible durante las vacaciones, así como otros estímulos asociados al trabajo. Mejor que estos estén guardados para no activar temas relacionados y conseguir desconectar».