No duele, no avisa y, sin embargo, puede estar afectando a millones de personas sin que lo sepan. La llamada inflamación silenciosa o inflamación de bajo grado se ha convertido en uno de los grandes focos de preocupación en la medicina actual. Tal y como explica el Doctor Óscar Aguilera, experto en biología molecular, se trata de un proceso en el que el organismo permanece en un estado constante de alerta, aunque no existan síntomas evidentes.
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«La inflamación silenciosa no se ve, pero crea el terreno biológico donde muchas enfermedades terminan desarrollándose»
Este fenómeno, lejos de ser puntual, puede mantenerse durante años. Factores cotidianos como el estrés crónico, la mala alimentación, el sedentarismo o la falta de descanso favorecen este estado inflamatorio persistente que, poco a poco, va deteriorando el organismo desde dentro.
Uno de los principales problemas es que sus señales suelen pasar desapercibidas o se normalizan. Sensaciones como cansancio constante, niebla mental, digestiones pesadas o hinchazón no siempre se interpretan como una alerta de salud. Sin embargo, podrían ser los primeros indicios de que algo no funciona correctamente.

«Muchas veces la normalizamos pensando que es el estrés o la edad, pero si llevas semanas así, tu organismo podría estar mandándote un aviso importante»
De hecho, uno de los errores más comunes es asociar la falta de energía o el envejecimiento prematuro simplemente al paso del tiempo. Según Aguilera, en muchos casos la causa real está en este proceso inflamatorio crónico, que afecta directamente a las células.
A nivel biológico, lo que ocurre es especialmente relevante. Las células entran en una especie de modo alarma constante, liberando señales inflamatorias que terminan afectando a las mitocondrias, responsables de generar energía. Como consecuencia, el cuerpo produce menos energía, acumula más residuos y envejece más rápido.
«Es un círculo vicioso: menos energía, más daño y la sensación de que el cuerpo lucha contra algo invisible todo el tiempo»

La ciencia respalda cada vez más la relación entre esta inflamación y enfermedades graves. Diversos estudios han demostrado que niveles elevados de inflamación aumentan significativamente el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso deterioro cognitivo. No se trata de una única causa, pero sí de un factor común que acelera estos procesos.
En este contexto surge un nuevo enfoque médico que busca ir más allá del tratamiento de los síntomas. La medicina preventiva y personalizada apuesta por entender el origen del problema y actuar sobre él. Es la base del modelo desarrollado por la Clínica ITYOS, que propone un sistema de salud 360º centrado en el equilibrio del organismo.
«El objetivo no es sólo aliviar un síntoma, sino entender qué está fallando en el metabolismo y corregirlo desde la raíz»
Este enfoque integra diagnóstico avanzado, nutrición personalizada, suplementación específica y tecnología médica, incluyendo infusiones intravenosas que permiten una absorción más eficaz de nutrientes en casos concretos. Además, se investiga el papel de compuestos como la vitamina C, el NAD+ o la coenzima Q10, claves para mejorar la función celular y reducir el estrés oxidativo. La tendencia, que ya cuenta con seguidores en el ámbito del alto rendimiento y figuras públicas, apunta hacia un cambio en la forma de entender la salud. Ya no se trata solo de curar enfermedades, sino de optimizar el funcionamiento del cuerpo antes de que aparezcan.
