Afonso Coelho, entrenador: «Entrenar fuerza dos veces por semana ayuda a envejecer mejor»
Cada vez más personas buscan entrenar fuerza con un enfoque que vaya más allá de la estética y que les permita mantenerse fuertes, ágiles y autónomos con el paso de los años. Esa es la filosofía que impulsa el trabajo de Afonso Coelho en Piko Studios, un centro de entrenamiento personal en Madrid donde la prioridad es clara: entrenar para envejecer fuerte.
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Para Afonso, la base de ese objetivo está en movimientos simples y funcionales que el cuerpo reconoce desde siempre. «Los movimientos básicos que implican grandes grupos musculares como sentadillas, peso muerto, empujes y tracciones ayudan a mantener fuerza y autonomía en la vida diaria», explica. Estos ejercicios no sólo fortalecen el cuerpo; también preparan a las personas para tareas cotidianas como levantarse del suelo, cargar peso o mantener el equilibrio.
Entre los clientes que llegan al estudio hay cada vez más personas mayores de 50 años que quieren mantenerse activas sin correr riesgos innecesarios. La clave, según Afonso, no está en entrenar más, sino en entrenar mejor. «Priorizando la técnica y progresando poco a poco se puede mejorar la fuerza y la movilidad sin sobrecargar el cuerpo», afirma. Empezar con cargas moderadas, aprender bien el movimiento y aumentar la intensidad gradualmente permite obtener resultados visibles sin aumentar de forma significativa el riesgo de lesión.
Esa filosofía rompe con uno de los mitos más extendidos sobre el entrenamiento de fuerza: que levantar peso implica necesariamente trabajar al límite o desarrollar una musculatura excesiva. En realidad, el objetivo suele ser otro. «Para ganar fuerza y mantenerse funcional no hace falta entrenar siempre cerca del fallo muscular ni buscar grandes volúmenes», señala Afonso. Trabajar con cargas relativamente altas pero con margen antes del agotamiento suele ser suficiente para fortalecer el cuerpo sin centrarse en la hipertrofia.
Otro error frecuente, explica, es pensar que la agilidad depende solo de ejercicios específicos o rutinas complejas. La realidad puede ser mucho más simple. Mantenerse activo con actividades recreativas también tiene un papel importante. Practicar deportes como tenis, fútbol o pádel, o incluso bailar, puede mejorar la coordinación, el equilibrio y el control del cuerpo.
La programación semanal que recomienda el entrenador tampoco exige una dedicación extrema. De hecho, suele ser sorprendentemente accesible. «Dos o tres sesiones de entrenar fuerza a la semana ya pueden marcar una gran diferencia», comenta. A eso se puede añadir actividad cardiovascular moderada –caminar rápido, nadar o montar en bicicleta– junto con trabajo de movilidad o equilibrio.
En el estudio, la calidad del movimiento es un principio fundamental. Afonso insiste en que cada repetición debe tener intención. «Moverse con control, mantener una buena alineación del cuerpo y respirar correctamente hace que cada repetición realmente cuente», explica. En muchos casos, menos repeticiones bien ejecutadas son más efectivas que largas series realizadas con prisa.
Además del entrenamiento, existen hábitos que multiplican los resultados: dormir bien, hidratarse, mantener una alimentación equilibrada con suficiente proteína y respetar los tiempos de recuperación. Sin estos factores, recuerda el entrenador, el cuerpo difícilmente puede adaptarse al esfuerzo.
Al final, la filosofía que define el trabajo en Piko Studios se resume en una idea clara: el ejercicio no debería ser una obsesión estética, sino una herramienta para vivir mejor. Como resume Afonso, «entrenar no es sólo para verse bien, es para poder moverse bien y sentirse bien durante toda la vida».