Elena Vicente, gemóloga: «Para el público general es muy difícil detectar una falsificación»
Hay marcas que nacen de una necesidad comercial, otras de una intuición estética y luego está Evivid, que nació de un latido. De una mujer que decidió detener su vida para escuchar, literalmente, a las piedras. Elena Vicente, ingeniera de Minas, gemóloga y creadora de Evivid, es de esas personas que hablan con la verdad suave de quien ha encontrado su sitio. «Me considero una persona curiosa, detallista y que vive intensamente», dice. Y esa intensidad luminosa es justamente lo que ha convertido su atelier en un pequeño refugio donde las joyas no sólo se diseñan: se sienten.
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Evivid, joyería emocional
«En Italia descubrí que la joyería podía ser mucho más que un adorno bello», cuenta. Durante casi diez años vivió en Milán, en una ciudad donde el diseño se respira incluso en el gesto de servir un café. Allí ocurrió su renacimiento personal: abandonó la seguridad de una carrera como ingeniera y volvió a aquello que siempre le había fascinado, «las piedras, su carácter, su historia».
«En Italia descubrí que la joyería podía ser mucho más que un adorno bello»
Y como todas las buenas historias, esta también empezó por una conversación: la que tuvo consigo misma cuando descubrió que cada experiencia vivida podía tener forma, peso, textura… Podía convertirse en una joya.
«Milán me enseñó el valor del detalle y la elegancia», explica. Y no lo dice desde el tópico, sino desde la precisión de quien analiza la armonía, la proporción y la intención de un objeto. Allí entendió que la artesanía es cultura y que el lujo no tiene que ver con lo ostentoso, sino con el tiempo y el silencio.
«Italia entiende la artesanía como una forma de arte, donde tradición e innovación conviven». Esa dualidad es ahora la columna vertebral de Evivid: la sensibilidad de la mano humana y la precisión del diseño 3D, el tacto del joyero y la lupa del gemólogo, la tecnología que permite visualizar cada detalle y las técnicas ancestrales que dan vida a la pieza final.
Joyería emocional: una joya que nace desde dentro
Evivid se sostiene sobre un concepto que ya forma parte de su ADN: la joyería emocional. Elena lo define con claridad: «La joyería emocional nace de una conexión. No se trata sólo de diseño o de valor material, sino de significado».
«La joyería emocional nace de una conexión. No se trata sólo de diseño o de valor material, sino de significado»
En Evivid no hay colecciones masivas ni vitrinas repetidas. Hay historias. Unas llegan con fechas, con lágrimas, con piedras heredadas. Otras llegan como ideas difusas que necesitan forma. Y en todas hay un hilo común: la escucha.
«Cada creación nace de una emoción, de una vivencia o de una joya que guarda un recuerdo», señala. Por eso, insiste, la autenticidad de la marca se mantiene intacta: porque no sigue tendencias ni persigue modas. «Evivid no busca seguir tendencias, sino contar historias reales».
«El lujo, para mí, es silencio, autenticidad y tiempo vivido»
Cuando le preguntas qué es el lujo, Elena no piensa en diamantes: piensa en tiempo. «El lujo, para mí, es silencio, autenticidad y tiempo vivido». Quizá por eso su proceso es lento, personalizado y profundamente humano.
Cómo se vive el proceso en Evivid
Todo comienza con dos encuentros que funcionan casi como un ritual. «Conversamos, reflexionamos y exploramos juntos la idea», cuenta. Sólo después llegan los bocetos, la selección de gemas, el modelado 3D y las manos expertas de engastadores, talladores y pulidores. «Es un proceso íntimo, colaborativo y muy humano, en el que cada detalle se decide con intención».
Una de las ramas más especiales de EVIVID es Reinventa tu Joyero, un servicio en el que las piezas heredadas o antiguas renacen sin perder su alma.
«Antes de modificar cualquier pieza, escucho su historia»
«Antes de modificar cualquier pieza, escucho su historia», afirma. Esa es siempre la guía. Su reto es equilibrar la memoria con la vida, el pasado con el presente. «No se trata de borrar el pasado, sino de hacerlo evolucionar».
«Una joya puede renacer, igual que las personas»
Al hablar de transformaciones, recuerda uno de los trabajos más significativos: «Un brazalete antiguo que me trajeron prácticamente dado por perdido, y que conseguí transformar en una gargantilla». La pieza no sólo revivió: se convirtió en símbolo de esperanza. «Me recordó por qué me gusta este trabajo: porque una joya puede renacer, igual que las personas».
Gemas que eligen a personas
Si hay algo que caracteriza a Evivid es la relación íntima con las piedras. Elena no las trata como objetos: las interpreta. «Busco piedras con carácter, no sólo con pureza o tamaño», confiesa.
«Busco piedras con carácter, no sólo con pureza o tamaño»
Tiene una confesión preciosa: «Mi gran debilidad son los zafiros y, en general, las gemas azules, porque yo también me siento azul». Pero luego matiza, con la delicadeza de quien observa al microscopio: «Mis favoritas son siempre las que me transmiten algo especial, las que parecen tener algo que decirte».
Habla de inclusiones como si fueran huellas dactilares, de colores que guardan mensajes y de piedras que, en sus palabras, «te atrapan cuando las observas bajo la lupa».
Elena ha trabajado con diamantes excepcionales, con esmeraldas de Muzo, con perlas de gran calidad. Pero lo que la conmueve son otras piezas. «Las más valiosas suelen ser las que tienen una carga emocional». Como un proyecto que trabaja ahora: unas piedras de río talladas por el abuelo de la clienta.
«El valor sentimental supera cualquier valoración económica», sentencia.
Para ella, una joya vale por lo que representa, por lo que preserva y por lo que transforma.
Comprar con conocimiento: la importancia de preguntar
Elena es rotunda en este punto: «Para el público general es muy difícil detectar una falsificación». Por eso defiende la compra consciente, acompañada y bien informada: certificado de autenticidad, asesoramiento profesional, y cero miedo a preguntar.
Imparte talleres para enseñar a entender las piedras, los metales y los procesos. «Hay mucha desinformación en el mundo de la joyería», apunta. Y la transparencia, para ella, es una forma de ética.
«Hay mucha desinformación en el mundo de la joyería»
El mensaje final de Elena Vicente resume a la perfección la esencia de Evivid:
«Las joyas son testigos de quiénes somos. Todo lo demás cambia, pero una joya permanece».
«Las joyas son testigos de quiénes somos. Todo lo demás cambia, pero una joya permanece».
Pasan de generación en generación, cambian de forma, guardan nuevos significados, pero conservan la emoción intacta. Ese es el corazón de Evivid: joyas que acompañan la vida, joyas que la escuchan, joyas que la cuentan.
«Evivid nació precisamente con ese propósito: dar vida a los recuerdos y mantener encendida la historia de cada persona». Y así, con la sensibilidad de quien escucha piedras, Elena ha creado una marca que no busca deslumbrar, sino conmover. Una marca que no vende joyas: crea vínculos.