En cuestión de joyas, la elegancia de la Reina Sofía suele seguir una lógica bastante clara: piezas discretas, con historia y, casi siempre, vinculadas a la cultura española. Lo volvió a demostrar ayer durante el tradicional concierto de Semana Santa celebrado en la Catedral de Mallorca, donde presidió la interpretación del Réquiem de Gabriel Fauré con un look sobrio que escondía un detalle muy especial. Sobre su abrigo negro destacaba un broche de oro que no era una elección casual. La pieza pertenece a la colección Llum de la joyera mallorquina Isabel Guarch y está inspirada, precisamente, en uno de los elementos más icónicos de la catedral: su monumental rosetón.
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El diseño reproduce el famoso fenómeno de luces que tiene lugar dos veces al año en la Seo de Mallorca, conocido como la Fiesta de la Luz. En esos momentos, el sol atraviesa el gran rosetón del templo (compuesto por 1.116 piezas de cristal) y proyecta un reflejo que forma un espectacular ocho perfecto dentro de la nave.
Ese juego de luz, color y geometría es el que ha servido de inspiración para la colección Llum, una línea de joyas que traduce el efecto de las vidrieras en oro y cristales brillantes. El broche que lució la reina emérita reproduce ese patrón luminoso mediante 1.116 pequeños cristales engastados, evocando las piezas del rosetón original.
Aunque el precio exacto del broche no aparece publicado en la web de la firma, piezas similares de la colección rondan los 6.000 €, dependiendo de los materiales y del trabajo artesanal.

La joyera mallorquina que conquista a la Reina Sofía y su yerna, la Reina Letizia
La autora de la pieza, Isabel Guarch, pertenece a una de las familias joyeras más reconocidas de Mallorca. La firma fue fundada en 1957 por su madre y, desde hace tres décadas, ella ha tomado el relevo creativo manteniendo el espíritu artesanal que convirtió al taller en una referencia de la alta joyería de la isla.
Cada año, la casa lanza una colección cápsula inspirada en la cultura mediterránea, el paisaje balear o la arquitectura local. Todas las piezas se elaboran en la isla con un pequeño equipo de artesanos, manteniendo un proceso de producción muy ligado al territorio.
Ese vínculo con Mallorca es, probablemente, una de las razones por las que la marca ha encontrado un lugar habitual en el joyero de la familia real. Tanto la Reina Sofía como la Reina Letizia han recurrido en varias ocasiones a las creaciones de Guarch, especialmente durante actos celebrados en las Baleares.
