Hay estrellas de Hollywood que convierten sus garajes en museos privados de excesos: deportivos imposibles, ediciones limitadas y coches diseñados más para ser fotografiados que conducidos. Y luego está Meryl Streep. La actriz más nominada de la historia de los Oscar ha construido una carrera basada en la elegancia silenciosa, en el talento sin estridencias y en una sofisticación que nunca necesita levantar la voz. Sus coches, curiosamente, hablan exactamente el mismo idioma. Su garaje mezcla SUVs enormes y berlinas refinadas, modelos híbridos y coches alemanes de espíritu deportivo, pero todos tienen algo en común: priorizan la comodidad, la practicidad y el buen gusto antes que la ostentación.
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El garaje de Meryl Streep
El caso de Meryl Streep es curioso porque sus elecciones automovilísticas parecen una extensión natural de la imagen pública que ha construido durante décadas. Nunca ha necesitado convertirse en un icono de extravagancia para dominar Hollywood. Su presencia basta. Y sus coches siguen exactamente esa filosofía.
Mientras otras celebridades apuestan por Ferrari, Lamborghini o Rolls-Royce personalizados, Streep se mueve entre modelos que combinan lujo discreto, funcionalidad y tecnología. Hay vehículos grandes para largos viajes, berlinas de representación con interiores casi zen y coches híbridos que reflejan una preocupación evidente por la eficiencia.

BMW
Entre los coches que forman parte de su garaje destacan dos modelos de BMW. El primero es el BMW 428i xDrive, un coupé elegante que representa ese equilibrio tan alemán entre deportividad y confort. No es el BMW más radical ni el más llamativo de la gama, pero sí uno de los más inteligentes.
El modelo combina una estética sofisticada con un motor suficientemente potente como para ofrecer una conducción divertida sin caer en excesos. Además, la tracción total xDrive aporta estabilidad y comodidad en viajes largos, algo que parece encajar perfectamente con el perfil de la actriz.
También aparece en su colección un BMW Serie 6 Gran Turismo, probablemente el coche que mejor resume su manera de entender el lujo. Este modelo nació precisamente para quienes quieren espacio, refinamiento y prestaciones, pero rechazan la agresividad visual de otros grandes turismos prémium. Tiene tamaño de berlina ejecutiva, silueta de coupé y una enorme practicidad gracias a su formato liftback.

Cadillac y Ford
Pero no todo en su garaje responde a la elegancia europea. También hay espacio para el músculo americano. Y ahí entran dos SUV gigantescos: el Cadillac Escalade y el Ford Expedition.
El Cadillac Escalade lleva años siendo uno de los símbolos definitivos del lujo estadounidense. Es enorme, poderoso y exageradamente cómodo. Un coche pensado para devorar kilómetros con absoluta tranquilidad. Resulta interesante porque, dentro de la colección de Streep, es quizá el modelo más cercano a la ostentación clásica de Hollywood. Aun así, incluso este SUV parece responder más a cuestiones prácticas, espacio, comodidad y seguridad, que al deseo de exhibirse.
El Ford Expedition sigue una línea similar. Grande, familiar y funcional, es uno de esos vehículos que en Estados Unidos forman parte de la vida cotidiana de muchas familias acomodadas. Tiene capacidad para largos viajes, múltiples pasajeros y todo tipo de equipaje. No transmite exclusividad elitista, sino eficiencia y versatilidad.

Lexus LS 500
Si hubiera que elegir un coche capaz de representar a Meryl Streep como actriz, probablemente sería el Lexus LS 500.
La gran berlina japonesa siempre ha vivido a la sombra mediática de Mercedes-Benz, BMW o Audi, pero quienes entienden de automóviles saben que el LS juega en otra liga. Menos ruido, menos necesidad de aparentar y muchísima atención al detalle.
El interior del LS 500 está concebido casi como una obra artesanal japonesa: materiales impecables, silencio absoluto y una experiencia de conducción extremadamente refinada. No intenta impresionar con agresividad, sino con serenidad. Y eso conecta perfectamente con la elegancia que siempre ha caracterizado a Streep.

Toyota Prius
Quizá el modelo más revelador de todos sea el Toyota Prius. Porque mientras otras estrellas de Hollywood utilizan coches eléctricos o híbridos como herramientas de imagen, en el caso de Meryl Streep parece una elección completamente natural.
El Prius lleva décadas simbolizando eficiencia, conciencia ecológica y sentido práctico. Nunca fue un coche aspiracional en términos de lujo, pero sí un icono cultural. Tener uno en un garaje donde también conviven BMW y Cadillac dice mucho sobre la personalidad de su propietaria.
Además, el nuevo Prius ha conseguido algo impensable hace unos años: convertirse en un coche atractivo. Mantiene su eficiencia híbrida, pero ahora añade diseño y dinamismo. De alguna manera, refleja muy bien la propia evolución de Meryl Streep: alguien capaz de mantenerse vigente durante décadas sin perder autenticidad.

