Graduada en Estudios Ingleses por la UA. Tras estudiar el Máster en Comunicación de Moda y Belleza (VOGUE) por la UC3M empecé a escribir para Glamour y Vogue, en ‘print’ y en digital, aunque terminé queriéndome enfocar en el sector del lujo. Por este motivo empecé mi andadura en COOL the lifestyle. Y aquí me encuentro, ejerciendo de redactora y periodista multimedia, especializada en belleza, moda, viajes y estilo de vida. Además, en mi afán por aprender y compartir lo que más me gusta, en junio de 2023 finalicé el Máster en Formación para profesora en la Universidad CEU San Pablo. Puedes seguirme en Instagram @martamoralesb.
Actualizado:
«Siempre recuerdo de dónde vengo y cómo empezó todo», ha dicho en más de una ocasión Fernando Alonso. Esa frase cobra un significado especial cuando uno se sitúa frente a su primer kart, conservado hoy en el entorno del Museo Fernando Alonso, a las afueras de Oviedo. Allí, entre montañas verdes, carreteras húmedas y el característico cielo asturiano, se levanta un espacio que va mucho más allá de un museo: es un relato vivo del automovilismo español. El complejo, que incluye también el Circuito Fernando Alonso, permite recorrer paso a paso la evolución de un niño que empezó jugando a conducir y terminó conquistando la Fórmula 1. En ese recorrido, el pequeño kart ocupa un lugar central, no por su valor material, sino por lo que representa: el inicio de una historia que cambió para siempre el deporte en España. Y, posiblemente, su hijo lo heredará.
Aquel kart nació en 1984 de las manos de José Luis Alonso. No era un ingeniero de élite ni trabajaba con grandes recursos; era un padre con ingenio, herramientas básicas y una intuición clara: construir algo que hiciera feliz a sus hijos. Originalmente pensado para la hermana de Fernando, el vehículo terminó siendo el primer contacto del futuro campeón con la velocidad. Tenía apenas tres años cuando empezó a conducirlo en una pista improvisada. El diseño, sorprendentemente estilizado para un kart casero, recordaba a los monoplazas de Scuderia Ferrari de la época, como si ya existiera una conexión invisible con el destino que le esperaba.
(Foto: Museo y Circuito Fernando Alonso)
El museo recoge ese instante fundacional y lo integra en una narrativa más amplia: la del crecimiento de un talento excepcional. Entre sus salas se exhiben más de 400 piezas, desde trofeos infantiles hasta los monoplazas con los que Alonso alcanzó la gloria, especialmente los de Renault F1 Team con los que se proclamó campeón del mundo en 2005 y 2006. También están presentes coches de etapas posteriores con equipos históricos, así como objetos personales cargados de emoción, como el primer mono de competición cosido a mano por su madre, Ana Díaz.
(Foto: Museo y Circuito Fernando Alonso)
Pero si hay algo que distingue a este lugar es su capacidad para conectar pasado y presente. El circuito que rodea el museo no es sólo un complemento: es una declaración de intenciones. Representa la idea de que el talento necesita oportunidades, de que otros niños pueden seguir un camino similar. Miles de visitantes llegan cada año, no sólo para ver coches o trofeos, sino para comprender cómo un niño asturiano logró abrirse paso hasta la élite del automovilismo mundial.
Frente a todos los coches de carreras, el primer kart de Fernando Alonso sigue destacando por su humildad. No tiene la sofisticación de la ingeniería moderna, pero sí una fuerza simbólica difícil de igualar. Es el recordatorio de que incluso las mayores leyendas comienzan con algo pequeño, construido con esfuerzo, ilusión y sueños.