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EEUU prueba aeronaves hipersónicas que alcanzan los 24.000 km/h

EEUU prueba aeronaves hipersónicas que alcanzan los 24.000 km/h
(Foto: Adobe Stock)
Marta Morales
  • Marta Morales
  • Graduada en Estudios Ingleses por la UA. Tras estudiar el Máster en Comunicación de Moda y Belleza (VOGUE) por la UC3M empecé a escribir para Glamour y Vogue, en ‘print’ y en digital, aunque terminé queriéndome enfocar en el sector del lujo. Por este motivo empecé mi andadura en COOL the lifestyle. Y aquí me encuentro, ejerciendo de redactora y periodista multimedia, especializada en belleza, moda, viajes y estilo de vida. Además, en mi afán por aprender y compartir lo que más me gusta, en junio de 2023 finalicé el Máster en Formación para profesora en la Universidad CEU San Pablo. Puedes seguirme en Instagram @martamoralesb.
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En un momento en que la exploración espacial vuelve a captar la atención global con misiones como NASA y su reciente impulso desde Orlando con Artemis II, otra carrera menos visible, pero igual de decisiva, avanza a toda velocidad en paralelo. Mientras el mundo mira hacia la Luna, Estados Unidos está probando aeronaves hipersónicas capaces de superar Mach 20, es decir, más de 24.000 km/h dentro de la atmósfera terrestre. No se trata de ciencia ficción ni de un experimento aislado, sino de un salto tecnológico que redefine el equilibrio militar global.

EE.UU. prueba aeronaves hipersónicas que alcanzan los 24.000 km/h

Detrás de este avance se encuentra una colaboración estratégica entre el Pentágono y la empresa aeroespacial Rocket Lab. El objetivo no es simplemente batir récords de velocidad, sino dominar un nuevo entorno donde los tiempos de reacción se reducen a segundos y donde la superioridad tecnológica puede decidir conflictos antes incluso de que comiencen. En este escenario, la velocidad deja de ser una ventaja para convertirse en un factor determinante.

El núcleo de estas pruebas no es un arma operativa, sino un sistema suborbital adaptado como banco de ensayos. Rocket Lab ha transformado su cohete ligero en una plataforma capaz de lanzar aeronaves hipersónicas experimentales que recorren cientos de kilómetros a velocidades extremas dentro de la atmósfera. Este enfoque tiene una ventaja clave: permite realizar pruebas frecuentes y a menor coste, algo fundamental en un campo donde cada ensayo tradicional puede costar cientos de millones.

EEUU prueba aeronaves hipersónicas que alcanzan los 24.000 km/h
(Foto: Rocket Lab)

Hablar de Mach 20 implica entrar en un territorio donde la física se vuelve hostil. A esas velocidades, el aire se ioniza y forma una envoltura de plasma alrededor del vehículo, lo que interfiere con las comunicaciones, afecta al control y somete a la estructura a temperaturas extremas. Por eso, estos vehículos no son sólo prototipos militares: son auténticos laboratorios voladores que permiten probar motores scramjet, materiales avanzados resistentes al calor y sistemas de guiado capaces de operar en condiciones límite.

Uno de los elementos más innovadores de este programa es el uso de cohetes comerciales como infraestructura de pruebas. En lugar de depender exclusivamente de grandes sistemas militares, el Pentágono está aprovechando plataformas más pequeñas, flexibles y económicas. Esto permite iterar diseños con rapidez, corregir fallos en ciclos cortos y acumular datos en tiempo récord, algo esencial en un entorno tecnológico tan exigente.

EEUU prueba aeronaves hipersónicas que alcanzan los 24.000 km/h
(Foto: Rocket Lab)

Además, estos ensayos están ayudando a resolver algunos de los mayores desafíos de la ingeniería hipersónica. Entre ellos, la gestión térmica (con temperaturas que pueden superar los 2.000 grados Celsius), la estabilidad aerodinámica en regímenes extremos y la precisión del guiado a velocidades donde cualquier error se amplifica de forma exponencial. Cada vuelo experimental aporta información crítica para convertir estas tecnologías en sistemas operativos viables.

Otro punto clave es la diferencia entre estos vehículos y los misiles tradicionales. Aunque a menudo se los asocia con armamento, se los denomina vehículos porque pueden maniobrar, ajustar su trayectoria y mantener cierto control durante el vuelo, algo que los proyectiles convencionales no pueden hacer. Esta capacidad de maniobra a velocidades hipersónicas es precisamente lo que los hace tan difíciles de interceptar y tan valiosos desde el punto de vista estratégico.