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Rocamadour: el pueblo medieval catalogado como uno de los más bonitos de Francia

Rocamadour
Rocamadour, Francia. (Foto: Pexels)
Lucía Lera
  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al salir de la universidad de Periodismo decidí hacer de mi vocación algo más que mi pasión: mi profesión. Desde entonces he podido compartir mis historias en varias cabeceras. Reafirmando a cada artículo que elegí el camino correcto.
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La orografía profiere a los lugares de montaña un aura especial, casi místico, que se adentra entre sus calles. Rocamadour, un encantador pueblo medieval situado en la región francesa de Occitania es uno de esos lugares donde la mano del hombre y la naturaleza han establecido una sinergia inimaginable. Dando como resultado un pueblo cuya verticalidad desafía a la gravedad y agranda la magia de este lugar, convertido en uno de los lugares más visitados de Francia y un punto importante de peregrinación.

Una ciudad suspendida en la montaña

En la ubicación se encuentra muchas veces la magia. Rocamadour tiene eso: una distribución sencilla, sin pérdidas ni miramientos, pero con una verticalidad que parece suspender sus calles en el cielo. La simple estampa de observar un pueblo construido escalando en la montaña ya cautiva a sus visitantes cuando se acercan.

Rocamadour: el pueblo medieval catalogado como uno de los más bonitos de Francia
Rocamadour, Francia. (Foto: Pexels)

Su propio nombre adelanta algo de su historia y es que surge de la combinación de «roc», que hace referencia a la roca o peñasco donde se asienta el pueblo. Si bien es cierto que esta ubicación no se relaciona con una montaña en concreto, al mirar hacia abajo, la vista acantilado de 120-150 metros de altura, suspendido sobre el cañón del río Alzou que le da sentido a esta ubicación.

Rocamadour: el pueblo medieval catalogado como uno de los más bonitos de Francia
Rocamadour, Francia. (Foto: Pexels)

 Y continúa con el segundo término: «Amadour», relacionado con San Amador, un ermitaño legendario asociado al origen del santuario. Así, Rocamadou puede interpretarse como «la roca de Amador«, un nombre que encaja perfectamente con su ubicación dramática y su historia ligada a la espiritualidad y la peregrinación. 

Rocamadour
Rocamadour, Francia. (Foto: Pexels)

La historia de Rocamadour es una icónica mezcla entre realidad histórica, leyenda y espiritualidad, lo que encaja perfectamente con la singularidad del lugar, que desde el siglo XII atrajo a personas de todo Europa. Lo que deja a su paso un lugar donde los edificios civiles emergen entre la roca casi con la misma facilidad que lo hacían los templos y santuarios.

Siguiendo su historia, una de las visitas obligatorias para situar el contexto de esta ubicación comienza en su ciudad medieval, por la que se entra atravesando la Puerta del Figuier y te lleva a recorrer la rue de la Couronneri. A su paso, las puertas medievales – construidas en el siglo XIII para proteger el santuario – dejan entrever parte de la historia de este lugar y mantienen su encanto medieval. Y lo mejor para ver la ubicación de este lugar llega al recorrer sus murallas, donde se encuentran algunos de los miradores más espectaculares. 

Rocamadour
Rocamadour, Francia. (Foto: Pexels)

Pero dentro del pueblo, la piedra se convierte en calles, muros y fachadas que dibujan una especie de túnel abierto en la montaña. Todo parece surgir de ella, como si los edificios no hubieran sido construidos, sino descubiertos, formando parte de ese lugar desde siempre y encontrando en la roca su forma más natural de existir.

Lugar de peregrinación

Rocamadour es un lugar único por su historia y arquitectura para visitar, pero es, ante todo, un lugar histórico de peregrinación. Ha estado cercanamente ligado con la espiritualidad. Este lugar de culto cruza una de las ramificaciones del Camino de Santiago y, a su paso, los peregrinos aprovechan la parada para venerar ahí a sus santos.

Rocamadour
Rocamadour, Francia. (Foto: Pexels)

La espiritualidad tiene su propio recorrido dentro del pueblo a través de las diferentes edificaciones sacras que alberga. Su propia historia así lo demuestra: ligada a la figura de San Amador, un ermitaño que vivía en la roca. El punto de inflexión llegaría cuando, en el siglo XII, el cuerpo de este personaje sería encontrado intacto en la roca. A partir de ahí, Rocamadour sería considerado casi un santuario. Se construyeron iglesias y capillas encajadas en la roca, entre ellas el famoso santuario de la Virgen Negra, a la que se le atribuían milagros

Rocamadour
Santuario de Rocamadour, Francia. (Foto: Pexels)

Hoy la huella de este paso religioso se concentra en la Ciudad Santa, el punto donde se construyeron iglesias y capillas como punto de culto. Aquí se llega ascendiendo la Gran Escalera de Rocamadour, de más de 200 peldaños. En lo alto de este lugar se encuentran los dos edificios más representativos e importantes de este lugar. Por un lado, la Basílica de Saint-Sauveur  y la Cripta de Saint Amadour, declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su interés histórico y su particularidad. 

Y, por otro lado, la Capilla de Notre-Dame, que alberga la virgen negra y que fue saqueada y casi destruida durante las Guerras de Religión y luego durante la Revolución. Finalmente, esta fue renovada en el siglo XIX. Además, subes un poco más por el Camino de la Cruz, llegarás a lo alto del castillo y a una senda que te permite observar el pueblo en perspectiva desde lo alto de la montaña.

Rocamadour
Rocamadour, Francia. (Foto: Pexels)