Gastro

El restaurante en Santiago de Compostela de Lucía Freitas hoy tiene estrella Michelin: «Empecé con menús de 12 €»

(Foto: Lucía Freitas)

En una calle discreta de Santiago de Compostela, lejos del bullicio más turístico, hay un restaurante que cuenta una historia de esfuerzo silencioso, de raíces profundas y de convicción. A Tafona no nació rodeado de focos ni de grandes inversiones, sino desde la incertidumbre y el trabajo diario. Hoy luce una estrella Michelin, pero su origen es mucho más humilde: un menú que empezó costando 12 €. Detrás de ese recorrido está Lucía Freitas, una cocinera que nunca entendió la gastronomía como un escaparate, sino como un lenguaje. Su trayectoria no fue inmediata. Antes de regresar a Galicia, pasó años formándose en templos culinarios como Mugaritz o El Celler de Can Roca, absorbiendo técnica y disciplina. Pero el verdadero reto comenzó al volver a casa.

El restaurante de Lucía Freitas: de un menú de 12 € a estrella Michelin

A Tafona abrió en 2009 como un proyecto modesto, casi frágil, sostenido por la ilusión y poco más. Durante años, el restaurante sobrevivió con menús asequibles, pensados para un público cotidiano. No había épica entonces, sólo constancia. La propia chef ha recordado en alguna ocasión cómo ese menú económico fue el punto de partida de todo, una etapa en la que lo importante no era el reconocimiento, sino mantenerse en pie.

El punto de inflexión llegó mucho después, tras decisiones difíciles y momentos personales complejos. La reforma del espacio, la apuesta por un menú degustación y una identidad más definida marcaron un antes y un después. En 2018 llegó la estrella Michelin, un reconocimiento que no sólo premiaba la cocina, sino una forma de entender el oficio. El precio medio de su menú Michelin en A Tafona ronda los 150€.

Pero reducir A Tafona a sus premios sería quedarse en la superficie. Lo que realmente distingue este proyecto es su discurso. «Hablar de su cocina es hablar de región, cultura y mercado», una idea que atraviesa cada plato. Su propuesta está profundamente conectada con el Mercado de Abastos de Santiago de Compostela, que funciona casi como una extensión natural de la cocina.

(Foto: @atafonarestaurante)

Allí comienza todo: el mar, el campo, la huerta y el patrimonio. Estos cuatro pilares no son una declaración estética, sino una forma de trabajo. Ingredientes locales, temporalidad estricta y una mirada constante hacia las tradiciones. No se trata de copiar el pasado, sino de reinterpretarlo. En esa línea, Freitas define su estilo como «vanguardia primaria», una búsqueda de la esencia donde la técnica está al servicio del producto.

El espacio también habla ese mismo idioma. Piedra, luz natural y materiales del entorno crean una atmósfera que combina modernidad y memoria. Tal y como señalan los inspectores de la Guía Michelin, es un lugar donde la técnica se une al sabor y los maridajes se construyen con elegancia, sin perder de vista el origen.

Más allá del reconocimiento, hay una idea que permanece constante: cocinar como acto cultural. En cada elaboración hay una historia, un paisaje o una persona detrás. «Cocino un territorio y su memoria», resume su filosofía. Y esa memoria no es abstracta, sino tangible: pescados de la costa gallega, verduras de huertos cercanos, recetas que dialogan con generaciones anteriores.