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Los madrileños elegidos por Amancio Ortega para estudiar en EEUU: la filantropía de grandes fortunas

Estudiantes
(Foto: Adobe Stock)
Ana Márquez
  • Ana Márquez
  • Mi sueño era convertir mi pasión en profesión, y lo conseguí. En cuanto terminé la carrera de periodismo entré en el mundo editorial y no he parado de escribir sobre moda, belleza, cine y estilo de vida para importantes cabeceras como COOLthelifestyle. Me encanta aprender y enseñar, tanto que soy docente de Periodismo Digital y Redes Sociales en Condé Nast College. Y como curiosidad, añadir que soy imagen de una crema facial de una conocida marca y es posible que me encuentres en algún 'beauty stand'.
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No todos los días un empresario decide invertir millones de euros en adolescentes que aún no han cumplido los 17 años. Amancio Ortega lo hace cada curso. A través de su fundación, el fundador de Inditex vuelve a seleccionar a decenas de estudiantes madrileños para estudiar Bachillerato en Estados Unidos y Canadá, una apuesta que va mucho más allá de la filantropía tradicional y que revela cómo las grandes fortunas entienden hoy la inversión social: como una forma de construir talento, reputación y futuro.

La Fundación Amancio Ortega se ha consolidado como uno de los mayores proyectos privados de inversión educativa en España. Su programa de becas internacionales permite cada año a 450 estudiantes españoles cursar 1º de Bachillerato en Norteamérica, con todos los gastos cubiertos. Una iniciativa que, lejos de ser puntual, responde a una estrategia sostenida en el tiempo y con impacto medible.

Educación como activo estratégico

El programa no se limita a financiar un curso académico en el extranjero. La beca cubre la totalidad de los costes: matrícula en institutos estadounidenses o canadienses, alojamiento con familias anfitrionas, manutención, seguro médico, visado, viajes y una asignación mensual para gastos personales. Además, la Fundación acompaña a los alumnos antes, durante y después de la experiencia, garantizando la convalidación del curso y el seguimiento académico.

En términos empresariales, se trata de una inversión directa en capital humano. No es casualidad que este tipo de programas se multipliquen entre grandes fortunas y corporaciones internacionales.

Amancio Ortega bajando de un coche
Amancio Ortega. (Foto: Gtres)

Madrid, cantera de talento en un proceso competitivo

Creado en 2010, el programa ofrece cada año a 450 estudiantes de toda España la oportunidad de realizar un curso académico, como hemos mencionado, en Estados Unidos o Canadá. En la presente edición, 57 de los alumnos seleccionados proceden de la Comunidad de Madrid y están matriculados en centros públicos, privados y concertados de la región.

Los criterios de acceso son los siguientes: Estar matriculado en 4º de ESO en un centro educativo español. Contar con una nota media mínima de 8 (Notable) en 3º de ESO. Superar una prueba específica de inglés. Realizar una entrevista personal, donde se evalúan madurez, motivación y capacidad de adaptación. Presentar documentación académica y fiscal familiar (esta última con fines informativos, no excluyentes). Disponer de pasaporte español para la tramitación del visado.

Filantropía, del gesto altruista a la inversión social

Desde su creación, la Fundación Amancio Ortega (2010) ha becado a más de 5.000 estudiantes. La magnitud del programa sitúa a Ortega entre los principales filántropos europeos en educación, aunque su enfoque es deliberadamente discreto y alejado del marketing.

Este modelo encaja con una tendencia creciente entre grandes patrimonios y empresas: entender la acción social como una herramienta de impacto estructural, no como un simple ejercicio de reputación. Ejemplos similares se repiten a escala internacional. La Fundación Bill & Melinda Gates ha convertido la educación en uno de sus ejes prioritarios. Bloomberg Philanthropies destina miles de millones a formación y liderazgo.

La beca de Bachillerato en Estados Unidos no es un gesto aislado ni una acción puntual. Es un ejemplo claro de cómo las grandes fortunas están redefiniendo la filantropía: menos caridad, más inversión; menos discurso, más estructura; menos corto plazo, más legado.

La Fundación destinó 207,6 millones de euros en 2024

En 2024, la Fundación destinó 207,6 millones de euros a inversión social, consolidando su enfoque en proyectos propios y en la financiación de instituciones especializadas. De ese total, 196,2 millones se dirigieron a bienestar social y 10,9 millones a educación, mientras que los gastos de estructura apenas alcanzaron 0,5 millones, reflejo de una gestión altamente eficiente. En el ámbito educativo destacan el Programa de Becas para estudiar Bachillerato en Estados Unidos y Canadá, el Máster en Producción Xornalística e Audiovisual y el proyecto Impulsa, orientado a alumnado vulnerable. En bienestar social, la Fundación impulsa infraestructuras clave y colabora con entidades como Cruz Roja, Cáritas y Bancos de Alimentos.