En Madrid hay planes de Semana Santa para todos los gustos: procesiones, escapadas, torrijas… y ahora también laberintos. Sí, laberintos. Pero no uno cualquiera. Esta primavera, los jardines del hotel Rosewood Villa Magna se transforman en un pequeño bosque geométrico inspirado en el imaginario de El mago de Oz. Un escenario donde niños (y, seamos sinceros, también muchos adultos) pueden perderse entre setos de casi dos metros de altura mientras buscan huevos de Pascua.
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La idea tiene algo de fantasía y algo de sofisticación hotelera: un plan familiar en pleno Paseo de la Castellana que combina jardín, chocolate y brunch. En otras palabras, el tipo de experiencia que demuestra que Madrid siempre encuentra nuevas formas de reinventar el ocio urbano.
Un laberinto en pleno centro de Madrid
La gran novedad de esta Semana Santa es un laberinto contemporáneo instalado en los jardines del hotel. Diseñado como un bosque geométrico, el espacio propone un recorrido entre senderos verdes donde los niños participan en una búsqueda de huevos de Pascua mientras descubren pequeñas sorpresas escondidas entre los setos.
Las estructuras, de casi dos metros de altura, crean la sensación de adentrarse en un pequeño mundo secreto en mitad de la ciudad. Y ese contraste es parte de la gracia: estar a unos pasos de una de las arterias más transitadas de Madrid y, al mismo tiempo, sentir que uno ha cruzado la puerta hacia un mundo de fantasía.
La inspiración estética viene directamente del mundo de Oz: color, fantasía y un cierto aire teatral que convierte la experiencia en algo más que un simple juego.

Meriendas que parecen sacadas de un cuento
La experiencia no se queda en el jardín. Dentro del hotel, la pastelería Flor y Nata organiza una serie de meriendas temáticas que acompañan el universo creativo de la propuesta.
La llamada Merienda Rosewood incluye una selección de dulces artesanales pensados para quienes consideran que la repostería es un arte serio: mini torrijas con frutos rojos, éclair de almendra y vainilla, sablé bretón con ganache de pecán y praliné o una tarta de chocolate en diferentes texturas. Todo acompañado por una selección de sándwiches.
Para los más pequeños hay una versión infantil de la merienda, diseñada para despertar tanto su curiosidad como su paladar. Pero el verdadero momento estrella llega después: un taller de decoración de huevos de Pascua en el que, junto al chef pastelero, los niños pueden crear sus propias piezas de chocolate.

‘Brunch’, huevos escondidos y una mañana de jardín
El domingo, el plan se vuelve todavía más ambicioso con un brunch especial en el restaurante Las Brasas de Castellana. La propuesta incluye estaciones de quesos, mariscos, foie gras, steak, jamón ibérico y ensaladas de temporada, además de una colección de dulces donde las torrijas con toppings artesanales tienen un papel protagonista esta Semana Santa.
Pero el momento más esperado del día no sucede en la mesa. A media mañana, los niños salen al jardín para participar en la búsqueda de huevos de Pascua dentro del laberinto.
Entre los setos del bosque geométrico aparecen sorpresas escondidas que convierten el recorrido en una pequeña aventura al aire libre. Después, la jornada continúa con otro taller creativo de pintura y decoración de huevos en Villa 22.
Los precios varían según la experiencia. La merienda temática tiene un coste de 65 € por persona, mientras que la versión infantil (que incluye taller de decoración de huevos de Pascua) cuesta 25 €. Para quienes quieran alargar el plan, el brunch especial de Semana Santa se ofrece por 150 € por adulto, con bebidas alcohólicas incluidas, y 60 € para niños menores de 12 años.
