Jordi Cruz nos enseña a preparar un ‘banana bread’: «Como el mío no hay otro igual»
Hay recetas que parecen sencillas pero que, cuando las ejecuta un gran chef, revelan pequeños secretos que marcan la diferencia. Eso es exactamente lo que ocurre con el banana bread de Jordi Cruz, una versión que se acerca más a un bizcocho de plátano casero, jugoso y aromático, que a la receta anglosajona tradicional. Con ingredientes accesibles, una técnica precisa y algunos matices clave, como el uso de especias o el punto exacto del merengue, este dulce se convierte en una apuesta segura tanto para principiantes como para quienes buscan perfeccionar su repostería diaria.
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Receta de ‘banana bread’ con Jordi Cruz
La clave está en el equilibrio entre ingredientes y en el tratamiento de los huevos. Aquí no se mezclan sin más: se separan claras y yemas para trabajar mejor las texturas. Además, el uso de plátano muy maduro no es opcional, sino esencial. Como indica en su receta, se necesitan «300 gramos de plátano muy maduro», lo que garantiza dulzor natural y una miga más jugosa.
Ingredientes con intención
La receta combina tradición y pequeños giros contemporáneos. A los clásicos ingredientes de repostería se suman otros que elevan el resultado final:
- 300 g de plátano muy maduro
- 150 ml de aceite de coco
- 5 yemas de huevo
- 5 claras de huevo
- 150 g de azúcar (tipo flor de coco, según el chef)
- 225 g de harina de repostería
- 15 g de levadura química
- 1,5–2 g de canela
- 0,5 g de nuez moscada
- Semillas de una vaina de vainilla
- 80 g de pepitas de chocolate
El uso de aceite de coco aporta un aroma sutil y una textura más húmeda, mientras que las especias, canela y nuez moscada, añaden profundidad sin restar protagonismo al plátano.
El paso a paso que marca la diferencia en el ‘banana bread’
Uno de los momentos más importantes de la receta del banana bread es la preparación del merengue. Jordi Cruz explica: «Montamos en un robot o con varillas cinco claras de huevo. Cuando estén casi montadas, añadimos 150 gramos de azúcar…». Este detalle es clave: el azúcar se incorpora cuando las claras ya tienen estructura, lo que permite obtener un merengue firme pero brillante.
Por otro lado, el plátano se trabaja junto con el aceite de coco y las yemas: «Tapamos, trituramos», indica el chef, simplificando un paso que debe resultar en una mezcla homogénea y cremosa.
Una vez listo el merengue, se integran los dos preparados con suavidad: «Añadiremos al merengue el triturado de plátano, el tamizado…». Aquí entra en juego otro gesto fundamental: tamizar la harina con la levadura y las especias para evitar grumos y conseguir una textura más fina.
Mezclar sin perder el aire
Si hay un momento delicado en esta receta, es el mezclado final. Jordi Cruz insiste en no trabajar en exceso la masa: «Vamos a trabajar muy suave. Lo justo para que esté todo integrado». Este punto es esencial para mantener el aire incorporado en el merengue, lo que dará como resultado un bizcocho esponjoso.
Las pepitas de chocolate se añaden al final, asegurando que queden bien repartidas: «Revisamos que esté todo bien, que las pepitas están bien repartidas». Este detalle no sólo afecta al sabor, sino también a la estética del corte.
Horneado perfecto: ni más ni menos
El horneado también tiene sus reglas. El chef recomienda: «Horno precalentado arriba abajo con ventilador, si lo tenéis, 180 grados entre 35 a 40 minutos». Respetar la temperatura y el tiempo es clave para evitar un interior crudo o un exterior seco.
Antes de introducir la masa, el molde se engrasa ligeramente: «Engrasamos el molde muy poquito y metemos la mezcla». Este gesto facilita el desmoldado sin añadir grasa innecesaria.
Este banana bread reinterpretado funciona en cualquier momento del día: desayuno, merienda o incluso como postre acompañado de una bola de helado o un café. La combinación de plátano, especias y chocolate lo convierte en un clásico reconfortante, mientras que la técnica de Jordi Cruz lo eleva a otro nivel.