Apunta estas direcciones para comer las mejores rosquillas por San Isidro
El murmullo del chotis, las cabezas de las transeúntes coronadas con claveles, el alma festiva… Es San Isidro en Madrid. El patrón de la capital tiene el poder de hacer que cada año el ritmo frenético de la gran urbe se detenga y abrace a la tradición. Así, sus plazas se llenan de chulapas y chulapos bailando a su patrón y los obradores y puestos empiezan a desprender el embriagador olor de las rosquillas. Somos españoles y no hay tradición que no tenga su parte gastronómica asociada. En este caso son estas deliciosas joyas de la repostería que se han mantenido intactas y que pueden disfrutarse en lugares con historia, puestos de la Pradera y pastelerías contemporáneas. Pero donde mejor se disfruta de las rosquillas de San Isidro es en estas ubicaciones, así que toma nota y corre, que se acaban.
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Antes de nada, una pequeña guía sobre las rosquillas, porque Madrid tiene su propia normativa, su propio estilo para hacer suyo este postre tan icónico. Para empezar, que decir rosquillas en plural es la forma correcta de hacer honor a la tradición, porque en San Isidro hay cuatro tipos de rosquillas diferentes y difieren entre ellas por su cobertura. Están por un lado las rosquillas tontas, que son la versión más sencilla sin nada añadido, y las listas, cubiertas con un glaseado de azúcar y limón.
Estas deben su nombre a una tradicional zarzuela y se han preservado intactas hasta el día de hoy. Además, se encuentran las francesas, una versión similar a las listas, pero que añaden almendras a la cobertura. Finalmente, las rosquillas de Santa Clara, con su característico color amarillo concedido por el jarabe de clara de huevo que las baña. Ya que sabes cuáles son las diferencias, es hora de probar tu favorita.
La Mallorquina
Su clásica rosquilla lista es una de las más buscadas de la capital, por una razón en la que todo el mundo coincide: el secreto de su cobertura. Perfectamente equilibrada y apta para todos los gustos. Tienen también sabores nuevos, como el de frambuesa y la novedad de esta temporada que viene en formato chocolate Dubái, sumando al clásico los sabores que están tan en tendencia entre los jóvenes pasteleros.
Ikigai Velázquez
¿Rosquillas de San Isidro en un restaurante japonés? ¿Por qué no? Una de las cualidades de Madrid es su capacidad de internacionalización y ver cómo el chef Yong Wu Nagahira ha interpretado con sus raíces gastronómicas este clásico puede ser una experiencia que merece la pena vivir. Se puede reconocer en esta receta el sabor tradicional, con un toque innovador que proviene del uso de yuzu. Donde sí hay más variedad es en el glaseado, que incorpora té matcha, añadiendo un sutil amargor que dota de personalidad a esta elaboración.
Mallorca
Este año la edición limitada del obrador de Mallorca trae las tradicionales rosquillas de San Isidro en un formato distintivo. La receta original se mantiene, pero el packaging diseñado por el tatuador Nacho Caja ofrece una forma más divertida de portar este dulce, que puede obtenerse tanto en tiendas físicas como online. Dentro de la caja se encuentran las rosquillas tontas, listas y Santa Clara, así como las rosquillas de Alcalá.
El Riojano
En 1855 el pastelero privado de la reina María Cristina decidió que era momento de abrir su propia pastelería; y lo hizo bajo el nombre de El Riojano. Entrar y ver el local es como viajar al siglo XIX, año en que fue traído todo el mobiliario desde diferentes puntos; presta especial atención a las vitrinas que viajaron desde Cuba en esa época como prueba de la búsqueda de ostentación y calidad dentro de este pequeño reducto pastelero. Con tantos siglos de historia, es de esperar que las rosquillas de San Isidro sean uno de sus fuertes. Junto a estas, también encontrarás todo tipo de postres tradicionales, como el bartolito.
Horno de San Onofre
Ubicado en el número 3 de la calle que da nombre a este establecimiento, el Horno de San Onofre es un referente para la repostería dentro de la capital. Juegan con la tradición y la nueva cocina dentro de esta tradición y por eso ofrecen seis tipos diferentes de rosquillas: las rosquillas de la tía Javiera, la Valentina, las tontas y las listas, nombre que se debe a la zarzuela, la de Santa Clara y la de Bárbara de Braganza.
Viena Capellanes
Durante el resto del año, esta pastelería, que tiene diferentes establecimientos repartidos por la ciudad, es un punto de encuentro para los amantes del dulce. Y cuando llega San Isidro, hace que quienes buscan una deliciosa receta de este clásico puedan encontrarla en las versiones clásicas y en las reinventadas. Porque este año han dejado hueco para una quinta versión de la rosquilla elaborada con la tradicional esencia de violeta.
Familia Celada
No hay lugar más emblemático para probar las rosquillas que la Pradera. Ahí verás infinidad de puestos, pero hay uno que destaca sobre el resto: el puesto de la Familia Celada. Se promocionan como las auténticas rosquillas de San Isidro y algo de razón tienen, ya que de su mano podrás conocer todos los tipos de rosquillas típicos de estas fiestas, elaboradas en el obrador de la Florgala de Madridejos.