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Sole Giménez: «Mi salida de Presuntos Implicados fue muy amarga y dolorosa, pero necesaria»

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Ana Márquez
  • Ana Márquez
  • Mi sueño era convertir mi pasión en profesión, y lo conseguí. En cuanto terminé la carrera de periodismo entré en el mundo editorial y no he parado de escribir sobre moda, belleza, cine y estilo de vida para importantes cabeceras como COOLthelifestyle. Me encanta aprender y enseñar, tanto que soy docente de Periodismo Digital y Redes Sociales en Condé Nast College. Y como curiosidad, añadir que soy imagen de una crema facial de una conocida marca y es posible que me encuentres en algún 'beauty stand'.
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Sole Giménez no necesita reinventarse, pero sí encuentra nuevas formas de contarse. Mientras se prepara para participar en la nueva edición de Tu cara me suena, que se estrena este 10 de abril, la artista vive un gran momento: nuevo single, disco en camino y una mirada más reflexiva que nunca. Lejos del ruido y de la prisa de la industria, su discurso se mantiene firme en lo esencial. En su paso por nuestro plató no habló tanto de televisión como de lo que realmente le importa: la música, el tiempo y lo que significa, hoy, seguir siendo (literalmente) humana.

«Parte de mi banda sonora está en mis discos, en mis vivencias, en lo que he aprendido con la música»

«Ser humano tiene un mensaje que en este momento viene muy bien. Puede aportar un poquito de paz y de reflexión sobre la vida que estamos llevando», explica sobre su nuevo single, adelanto de un disco que llegará esta primavera. La canción, compuesta por Pedro Guerra y Pablo Cebrián, no es sólo una elección estética: es casi una declaración de intenciones.

Porque Sole no entiende la música como un producto, sino como una forma de mirar. «Creo que uno tiene que mirar atrás con agradecimiento, porque los recuerdos te dejan un aprendizaje y hacen lo que eres ahora», reflexiona. Y en su caso, ese pasado tiene peso. Más de 40 años de carrera, primero con Presuntos Implicados y después en solitario, construyen algo más que una trayectoria: construyen identidad.

Sole Giménez
(Foto: Sole Giménez)

«Nunca me hubiera imaginado llegar hasta aquí», reconoce. Y, sin embargo, lo ha hecho sin estrategia a largo plazo: «Nunca me he propuesto dónde estar dentro de cinco años. Siempre he ido paso a paso».

Ese recorrido se traduce también en su propia banda sonora vital. «Parte de mi banda sonora está en mis discos, en mis vivencias, en lo que he aprendido con la música», cuenta. Una memoria que, lejos de teñirse de nostalgia, mantiene intacto su color: «Yo lo veo todo en color».

«Veo mucha falta de empatía en gente muy poderosa hacia los más débiles»

Pero si algo atraviesa esta nueva etapa es la necesidad de volver a lo esencial. De ahí que el disco tenga un hilo conductor claro: «Habla de lo que somos los seres humanos, con nuestras contradicciones». Y ahí es donde su discurso se vuelve más incómodo y más necesario.

«Veo mucha falta de empatía en gente muy poderosa hacia los más débiles», afirma. Y va más allá: «Estamos dejando a los niños en manos de algoritmos que buscan ganar dinero. Estamos abandonando nuestra infancia». No hay artificio en sus palabras. Tampoco calculo. Sólo una preocupación real por el contexto.

Quizá por eso sorprende (o no tanto) verla ahora en un formato como Tu cara me suena. Un espacio de entretenimiento donde, en teoría, la transformación es la norma. Pero en su caso, hay algo que no cambia.

«Mi salida de Presuntos Implicados fue muy amarga, muy dolorosa, pero necesaria»

Si su salida de Presuntos Implicados marcó un antes y un después («fue muy amarga, muy dolorosa, pero necesaria»), también la obligó a reconstruirse desde cero. «Un artista es su repertorio, y yo me quedé sin él», recuerda. Aun así, volvió. Porque, como ella misma dice, «esto es lo mío, es lo que me gusta hacer».

Ahora, con gira en marcha (arrancará el 5 de junio en Valencia) y un nuevo disco en camino, Sole Giménez sigue haciendo lo que mejor sabe: cantar. «Mis conciertos son una fiesta, hay una energía muy bonita con el público», asegura. Y quizá ahí está la clave de todo. En un momento donde todo cambia demasiado rápido, hay algo profundamente sofisticado en no cambiar tanto. O en hacerlo sin perder el sentido. Aunque (y aquí está el giro) ahora también se permita jugar a ser otras. En prime time.