Después del accidente en el aeropuerto de Nueva York, donde un avión impactó contra un camión de bomberos, es comprensible que muchas personas sientan miedo a volar. Y es que entre este suceso, turbulencias, retrasos y el inefable anuncio de «por motivos técnicos», subir a un avión puede sentirse para muchos como entrar en una montaña rusa con horario y destino. Para ayudarnos a desactivar esos miedos, nos visita en plató el comandante Perico Durán, seguido por miles de usuarios en Instagram por sus consejos prácticos para volar. Pues bien, ahora publica Volar sin miedo, un manual que promete devolver la tranquilidad a 10.000 metros de altura… y a los pasajeros que preferirían quedarse en tierra.
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En su libro, Perico Durán combina la experiencia de 25 años en la cabina con las estrategias que han ayudado a superar el miedo a volar a cientos de pasajeros. «Yo lo he fusionado en este libro para dar a los lectores una vía para que puedan superar su miedo con garantías», explica.
¿Qué es el miedo a volar?
«No he vivido nunca peligro real. Sí días de muy mal tiempo, nevadas, viento… pero al final, el clima adverso se gestiona»
Para Perico, el miedo a volar tiene muchas aristas: «Miedo a las consecuencias que puede tener un accidente. Miedo a perder el propio control, miedo a sufrir un ataque de pánico. Hay gente que tiene claustrofobia. Hay gente que tiene vértigo… o una ansiedad tan grande que se convierte en un problema».
El comandante recuerda su primer encuentro con un pasajero que sufrió un ataque de miedo: «La primera vez que yo vi a alguien con un ataque de miedo fue en un vuelo a Vigo. Había niebla y tuvimos que hacer una aproximación frustrada. Dicen que sus gritos se oyeron por todo el avión, luego aterrizamos en Santiago de Compostela y estuvimos hablando con ella. Yo tendría 22 o 23 años y acababa de entrar en Iberia. Esa fue la primera vez que vi a alguien pasarlo realmente mal por miedo a volar«.
Aunque el miedo es real, los incidentes graves son prácticamente inexistentes: «No he vivido nunca peligro real. Sí días de muy mal tiempo, nevadas, viento… pero al final, el clima adverso se gestiona. Los aviones están diseñados para enfrentarlo y nosotros nos adaptamos a ello«.

Mitos que hay que desterrar
«Una turbulencia son dos masas distintas de aire que chocan. Puede ser incómoda, pero no ha causado nunca un accidente en la historia de la aviación comercial»
Uno de los principales temores de los pasajeros son las turbulencias. Perico aclara: «Una turbulencia son dos masas distintas de aire que chocan. Puede ser incómoda, pero no ha causado nunca un accidente en la historia de la aviación comercial».
Y sobre los famosos pozos de aire explica: «El aire es un fluido igual que el mar. Los vacíos de aire no existen. Lo que existe es turbulencia, que en algunos casos puede ser muy fuerte, pero no es peligrosa para el avión«.
Otros miedos frecuentes incluyen el despegue y el aterrizaje, pero Perico explica que muchos se basan en conceptos mal entendidos: «El punto de no retorno no existe. A partir de cierta velocidad, es seguro frenar o continuar el despegue, incluso ante un fallo motor. El miedo se nutre muchas veces de la incertidumbre. Si rellenas esos huecos con información real, la ansiedad se reduce».
Sobre las averías, tranquiliza: «Si un vuelo se retrasa por una avería, es una buena noticia. Significa que el avión y el comandante están detectando el problema y actuando con seguridad, no que haya peligro».
Confianza en los pilotos
«Es la única profesión del mundo que cada seis meses tienes que revalidar tu competencia para demostrar que sigues siendo competente»
En Volar sin miedo, Perico Durán dedica un capítulo a los 32 mantras que ayudan a gestionar la ansiedad. Uno de ellos refuerza la confianza en la tripulación: «Confío en los pilotos porque están muy preparados, no dejan de entrenar, cuidan su salud física y mental y priorizan la seguridad».
Cada seis meses, los pilotos pasan por simuladores y verificaciones de competencias que incluyen liderazgo, comunicación, conciencia situacional y gestión de crisis. «Es la única profesión del mundo que cada seis meses tienes que revalidar tu competencia para demostrar que sigues siendo competente», comenta.

Volver a volar
«No se nace con miedo a volar, el miedo es aprendido. Y todo lo que se aprende, se puede desaprender»
Para Perico, volar va más allá de la técnica: «A mí me gusta volar. Meter empuje y que el avión haga lo que tú le dices. Es libertad. Y luego está la satisfacción de saber que transportas a 200 personas que confían en ti».
Y su consejo para quienes han sufrido miedo en vuelo es claro: «Le diría que le entiendo, que sé muy bien lo que es, pero le animaría a no dejar de volar. Evitar volar da un alivio momentáneo, pero perpetúa el miedo. Volver a volar, aunque sea poco a poco, hace que el miedo se vuelva más manejable».
Perico Durán concluye con una reflexión que resume su filosofía: «No se nace con miedo a volar, el miedo es aprendido. Y todo lo que se aprende, se puede desaprender».
