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Nerea Torrijos, nominada al Goya tras ganar por ‘Akelarre’ a Mejor Vestuario: «De nuevo una historia de brujas»

Gaua, película Goya
Directora de diseño de vestuario de la película Gaua. (Foto: Nerea Torrijos)
Javi Fernandez
  • Javi Fernandez
  • Escribir es mi hobby y se ha convertido en mi profesión. Llevo el PR y la comunicación en la sangre, me encanta contar historias con pasión, que cautiven y que inspiren a los lectores. Después de más de 10 años en la profesión, no lo cambiaría por nada del mundo.
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Hay películas que son un deleite para el oído y la vista, de tal manera que se crea un concepto total que, a veces, no sabemos ni describir. Detrás de cada largometraje hay un enorme trabajo que comienza por un guion y, a partir de ahí, se van desarrollando los siguientes puntos, hasta que el casting escogido se coloca delante de la escena y comienza a cobrar forma. Pero hay un factor que pasa desapercibido y que, en gran parte, viste la historia. Sí, hablamos del vestuario. Un mundo poco apreciado, pero de suma importancia. Para saber más de ello, charlamos con la nominada al Goya por la película Gaua, Nerea Torrijos.

En esta edición de los Goya, Nerea Torrijos está nominada a Mejor Diseño de Vestuario por Gaua, una película que guarda cierta similitud con Akelarre. Ambientada en las montañas vascas del siglo XVII, la historia sigue a Kattalin, quien huye de su marido durante la noche, abandonando el caserío en plena caza de brujas. Perdida en la oscuridad del bosque, percibe una presencia que la acecha. En su camino se encuentra con tres mujeres que, mientras lavan la ropa junto al río, comparten cuentos de miedo y habladurías del pueblo. Para su sorpresa, Kattalin acabará convirtiéndose en parte de esas mismas historias.

Procedente del País Vasco, Nerea, la directora de vestuario, tenía un sueño desde joven y lo ha logrado. Mientras charlamos con ella y conociendo su trayectoria, es una demostración de que no hay meta sin trabajo duro y ha conseguido dedicarse, en cuerpo y alma, a una profesión donde la creatividad hace mucha falta. De su mente nacen esas ideas que visten las escenas y dan sentido a una trama, ya sea de actualidad o, como ha surgido en sus últimos trabajos, histórica. La primera puede ser más sencilla, pero la segunda, es verdad que requiere de una estricta investigación que, muchas veces, no es fácil.

«Lo primero que hago es preparar y presentar un dosier. Podríamos decir que es la biblia del personaje»

Los procesos de las películas son arduos y le preguntamos sobre cómo comienza su trabajo: «El primer paso es que, una vez que se tiene el guion, el equipo se pone en contacto contigo para consultar la disponibilidad. En el proceso, es verdad que existen diferentes etapas. Una vez lo acepto, comienzo la lectura de este y a hacerme una idea de por dónde va a ir la labor. Lo siguiente que hago es coger un equipo para llevar a cabo el vestuario. Seguimos con fases de documentación, bocetos, ideas, etc. Luego se buscan los tejidos. A veces hay almacenes de vestuario donde puedes conseguir la vestimenta perfecta y otras, la tenemos que confeccionar».

Una cosa es verdad y es que los actores que dan vida a los personajes influyen, pero si no van vestidos de manera correcta, la trama se puede confundir. Esto no es por la interpretación, sino porque debe representar la personalidad o, incluso, en lo histórico, el estamento al que pertenecen. «Lo primero que hago es preparar y presentar un dosier, que tardo en tener listo como una o dos semanas. Podríamos decir que es la biblia del personaje. Lo importante de este momento es la opinión del director y ahí se pueden cambiar prendas, colores, tejidos, etc. Después de algunos días, eso se cierra y se comienza con el desarrollo», confiesa Torrijos.

Nerea Torrijos en un rodaje
Nerea Torrijos. (Foto: David Herranz)

El vestuario: un factor invisible pero esencial en el cine

«En el cine hay una serie de códigos que se aplican sobre el vestuario. Si estamos viendo una comedia, seguramente haya más color… En acción, el concepto es más oscuro y los tonos más fríos»

Otro punto relevante es la tipología de la película. Si le damos una pequeña vuelta y rememoramos los últimos títulos que han pasado por nuestras pantallas, vemos que los de comedia, acción, drama, etc., todos ellos son diferentes y, como bien nos confiesa la nominada al Goya a mejor vestuario por Gaua: «En el cine hay una serie de códigos que se aplican sobre el vestuario de las películas. Si estamos viendo una comedia, seguramente haya más color, sobre todo primarios y detalles como estampados. En acción, en cambio, el concepto es más oscuro, las prendas son más planas y los tonos son más fríos. En romance, triunfan más los colores claros como el rosa, es decir, algo más naif y suave».

‘El primer Goya por Akelarre’

«Akelarre fue mi primera nominación y lo gané… Me hubiera gustado subirme al escenario y recibirlo de la mano de Almodóvar, pero la situación de la pandemia lo impidió»

La trayectoria de Nerea Torrijos es para enmarcar. En su carrera ha tenido varias nominaciones a los premios Goya, además, con un hito remarcable. En 2021, ganaba su primer cabezón por Akelarre, pero en una época que, para todos, fue diferente. Aún no se permitían las aglomeraciones de gente y lo recibió desde su ciudad natal, Bilbao. Un momento en el que el prestigioso director de cine, Pedro Almodóvar, abría un sobre y recitaba su nombre junto a la frase «y el Goya es para…». Fue un momento curioso y la vasca nos cuenta: «Tengo sentimientos encontrados. Era mi primera nominación y no contaba con ganar. Por un lado, me gustó porque lo celebré con mis amigos y, sin embargo, me daba pena, ya que era mi primera nominación y me hubiera gustado subirme al escenario y recibirlo de la mano de Almodóvar. Pero es verdad que me sentí afortunada porque pude celebrarlo con mi familia y amigos».

Nerea Torrijos ganando el Goya en 2021
(Foto: RTVE)

Como quien dice, sin padrinos ni madrinas, ella llegó a donde está por un duro trabajo propio, confianza en lo que podía hacer y un claro objetivo: vivir de su pasión. Eso sí, sabemos que ninguna faena es sencilla y, repasando su carrera, Torrijos nos confiesa: «El más complicado fue Irati. Fue una película compleja de llevar, sobre todo por los tiempos, logística y presupuestos. Es un largometraje que transcurre en el siglo noveno y hay muy poca información de la época. Trabajé con códices árabes, escritos de historiadores alemanes, etc., puesto que aquí no hay documentación que no se haya destruido. Otro que recuerdo, que fue un reto, es un video de Residente, que parte se hizo en el Museo del Prado y, con ese, ganamos un Grammy. Fue un gran desafío, porque tuvimos muy poco tiempo para hacerlo».

El reto de ‘Gaua’, su nueva nominación al Goya

«En las pelis siempre nos falta o tiempo o dinero. Era mi mayor temor no poder llegar con la calidad que yo quiero»

En esta nueva edición de los premios Goya, Nerea Torrijos se enfrenta a otra nominación, que pone en alza su talento para el vestuario. En concreto, es por la película Gaua y le preguntamos cómo fue el proceso. «Fue muy bonito y complejo, sobre todo, por la carencia de tiempo. En las pelis siempre nos falta o tiempo o dinero. Era mi mayor temor, una vez más, no poder llegar con la calidad que yo quiero. Fue un torbellino de emociones porque había que correr a terminar de diseñar, revisar prototipos… No podías parar, tenías que estar todas las horas y más y no pudimos bajar el ritmo. Eso sí, lo vivimos con mucha ilusión, mientras avanzábamos y veíamos cómo cogía todo forma», afirma la directora de vestuario.

La nominada al Goya trabajando en una película
Nerea Torrijos. (Foto: David Herranz)

En unas horas sabremos si obtiene su segundo Goya a casa y le preguntamos cómo lo va a festejar. «La verdad, que ni idea (se ríe). Me voy a dejar llevar por el momento, pero lo que sí sé es que lo voy a celebrar con mi equipo», confiesa.

Escena de la película Gaua
Escena de ‘Gaua’. (Foto: Filmax)

Nos queda claro que sobre su persona reside algo esencial, que es la humildad. Leemos entre líneas que los presupuestos de vestuario en el cine son bajos y lo que no se entiende es que es un punto muy importante de cada película. Pero gracias al trabajo de perfiles como el de Nerea Torrijos, podemos ver obras nacionales que son una oda a la vista.