Arte

Jorge Alcolea, fundador del SAM: «Nuestra obra más especial es un Botero valorado en casi 2 millones»

Jorge Alcolea. (Foto: SAM)

Es muy probable que, sin saberlo, te hayas cruzado con alguna pieza de Fernando Botero (artista, pintor, escultor y dibujante figurativo colombiano) en algún momento de tu vida. Por Madrid, sólo con pasear en el Paseo de la Castellana habrás podido ver el arte del colombiano en su obra La Mano y en la Plaza de Colón, con la Mujer con espejo. Con la misma naturalidad con la que la obra del artista y el movimiento artístico español han estado tan relacionados durante su obra, en el contexto de la Semana del Arte de Madrid el Salón del Arte Moderno (SAM), en el Círculo de Bellas Artes, ha cedido un espacio privilegiado al artista para protagonizar la muestra principal del salón. Hemos hablado con la mente tras este encuentro del arte, Jorge Alcolea, para conocer un poco más sobre la muestra que podrá visitarse hasta el próximo 8 de marzo.

El galerista ha sido quien ha convertido al Salón de Arte Moderno en la segunda feria más visitada, después de ARCO en la Madrid Art Week, con 11.000 visitantes y 300 obras por más de 4 millones de euros en su última edición. Hablamos de contenido como de continente, en este caso, mencionando el ambiente propiciado por SAM. Sólo las mejores galerías y los grandes nombres de la historia del arte del siglo XIX y el XX tienen cabida en este escenario. 

(Foto: SAM)

Son los participantes quienes buscan, exhiben y sacan a la venta piezas de categoría de museo, en conversación con obras de arte contemporáneo, primitivo o arqueología, libros, joyas de época, tapices y mobiliario mid-century, el equilibrio ideal para el coleccionista moderno. 

Durante esta semana, en su interior en tan sólo cinco minutos puedes disfrutar en un salón histórico de la experiencia de haberte cruzado con el lienzo de Botero en el campo, valorado en casi 2 millones de euros, o una reinterpretación contemporánea de un busto clásico de Igor Mitoraj, valorado en 480.000 euros. Ambos situados a escasos metros de un Picasso de su primera época cuyo valor en el mercado oscila entre los 240.000€ o un busto romano Doríforo de 280.000€. La capacidad de mover el mercado del arte de este encuentro es algo admirable y destacado por el propio Jorge Alcolea.

(Foto: SAM)

«Todos los galeristas han estado todo el año escogiendo obras, comprando, vendiendo, porque algunas no han llegado aquí para poder exponerlas en el SAM. Se intenta exponer lo mejor», apunta. Un trabajo bilateral que también se representa en la exhaustiva búsqueda de piezas y obras que hoy configuran la exposición principal dedicada a Fernando Botero.

Fernando Botero, una retrospectiva a su obra

«Botero tiene la particularidad de que dentro del arte contemporáneo es un artista muy accesible para el público y también es un artista colombiano, que de alguna manera trae todo el universo de su país al territorio europeo y lo internacionaliza»

«Llegar a Botero fue algo natural», explica el galerista Jorge Alcolea. «Íbamos detrás de cuatro o cinco posibilidades y al final todo resultó fluir con la obra de Botero» profundiza. Y una vez llegó, comenzó el arduo proceso de reunir galeristas, curadores y comisarios para dar forma y sentido a la obra, «nos llevó seis meses de trabajo poder preparar todo y buscar la forma de ligar todas las piezas que teníamos a través de una historia».

Fernando Botero. (Foto: Gtres)

Este año, en homenaje a la vida y obra del artista colombiano, el salón de arte SAM 26 presenta Fernando Botero: rotundo e íntimo, 1973-2023. El contenido de la muestra recoge 27 obras valoradas en 40 millones de euros. Una muestra casi bibliográfica que recoge la evolución, la mirada y las destrezas artísticas de más de 5 décadas en la vida del artista.

Desde sus primeros años hasta las obras previas a su fallecimiento, observando esa evolución donde conviven lo cotidiano y lo excepcional, lo íntimo y lo rotundo. «Se ve todo el recorrido de las diferentes épocas que ha tenido. Se ve la influencia de pintores españoles, pintores europeos y como se plasma en su trazo», apunta Jorge Alcolea. Nombres cuyas obras se encuentran también presentes en el salón.

Fernando Botero. (Foto: SAM)

Cuando preguntamos a Jaime Vallaure, comisario de la exposición, nos confiesa que este año era el momento de Botero. “Aprovechando que este año se hace en el Círculo de Bellas Artes, buscamos una idea que pudiera conjugar con la posibilidad de que Madrid en este momento es un lugar de cruce, de intercambio. Botero tiene la particularidad de que dentro del arte contemporáneo es un artista muy accesible para el público y también es un artista colombiano, que de alguna manera trae todo el universo de su país al territorio europeo y lo internacionaliza».

Fue gracias al respaldo y al trabajo conjunto con la Galería Fernando Pradilla —galerista de obra de Botero desde hace muchos años y quien ha cedido la pieza— y con la Galería El Museo que esta muestra empezó a cobrar forma y sentido. Ambas instituciones concibieron una exposición pensada primero para ser disfrutada y, después, comprendida. Una cualidad intrínseca a una obra tan reconocible como auténtica de un autor como Botero.

Jorge Alcolea rodeado de la obra de Botero. (Foto: SAM)

La palabra introspectiva define en líneas generales la idea de fondo que guió la elección de estas piezas, que exploran el universo del dibujo y el volumen donde el público puede descubrir las diferentes personalidades artísticas del autor. «Hemos intentado como traer esa parte más íntima, más de trabajo diario del artista, el dibujo, que es un poco como la matriz de Botero», explica Vallaure. Con su gran retrato al estilo Courbet como pieza principal, valorada en 1,8 millones de euros.

Botero fundamentalmente es un gran dibujante y a partir del dibujo él conecta con lo que es la pintura. Y entre medias están sus esculturas en pequeña escala,  «una especie de bajo relieve, estas tres piezas de mármol en donde también se puede ver que el tratamiento que él hace de la superficie de los bronces pues son totalmente distintas», apunta el comisario.

Leída desde la perspectiva de Botero, su obra La familia en el campo muestra esa preocupación social muy alta. «Esta es la manera de entender la obra. De alguna forma los retratados están esperando, están expectantes, hay un punto como de tensión que no muestra de forma explícita el compromiso social, sino que lo esconde en la propia forma de la obra«.

SAM, un referente artístico

«No queríamos hacer una feria al uso en SAM, sino un salón donde sólo somos 25 galerías. Quiero que se parezca más a un salón parisino que no a una feria de 200 galerías», confiesa Jorge Alcolea. De ahí que el parámetro de la excelencia sea eje principal y filtro indispensable frente a cualquier aspecto que concierne a este encuentro.

(Foto: SAM)

En la raíz vemos esa inspiración confesa por su organizador en las grandes ferias internacionales de referencia, como BRAFA, que se celebra en Bruselas, y TEFAF Maastricht, que tiene lugar en Maastricht. «Ambas ferias no se centran exclusivamente en el arte moderno, sino en el perfil del coleccionista contemporáneo. Este tipo de coleccionista, especialmente en Europa y Estados Unidos, tiende a construir sus colecciones de forma transversal, combinando piezas de distintas épocas: desde arte prehistórico, romano o medieval, hasta arte moderno y contemporáneo».

(Foto: SAM)

En la conversación se escapa esa nostalgia de la primera feria donde el encuentro reunía a un reducido grupo de 9 galeristas. «Este año, SAM está lleno. Se han tenido que quedar 20 o 30 galerías fuera, o sea, teníamos entre 50 propuestas y hemos tenido que escoger 25», confiesa. «Y no queremos crecer más» sentencia Alcolea, precisamente para preservar ese encanto boutique que garantiza la calidad y excelencia de las obras.

(Foto: SAM)

«Queremos que siga siendo un salón, que lo puedas ver todo, que no te agotes. Lo puedes ver en una tarde y si quieres, lo normal es que la gente vuelve y lo ve en dos días, pero no te no te agotes. Queremos que haya menos obras y más calidad y a gran escala eso se vuelve más complicado», apunta.

Por eso al caminar entre el laberinto de las más de 500 obras de arte se convierte en una experiencia inmersiva irrepetible en España. «Ves diversidad y sobre todo lo que destaco es que yo les pido a los condiciones sin ecuánimes que los galeristas sean muy cercanos a el público que viene, que no tenga el público miedo a preguntar, ni miedo a no saber ni que lo viene de una manera cercana» subraya Alcolea.

(Foto: SAM)

Si leer en la leyenda de todas las muestras expuestas nombres como Claudio Bravo, Sam Francis, Juan Genovés, Matisse, Joan Miró, Igor Mitoraj, Picasso o Jaume Plensa corta el aliento, hacerlo en una ubicación como el Círculo de Bellas Artes eleva la experiencia al máximo orden del arte nacional. Se trata de la primera vez que este espacio sirve de galería y lo hace precisamente en el centenario de su fundación. La propia organización destacó en un comunicado cómo «la celebración de la feria subrayó el espíritu festivo y elegante con el que Antonio Palacios concibió el Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes hace un siglo».