Carmen Gallardo: «Isabel de Borbón-Parma estaba enamorada de su cuñada, la reina María Cristina»
La realeza tiene su propia historia, pero en los libros conocemos lo que nos han querido contar. A diferencia de muchas publicaciones, hay otras que analizan a fondo cómo vivieron algunos de los monarcas más reconocidos del mundo y los problemas que tuvieron que afrontar. Sobre estas nos vamos a centrar en las reinas, esas que, en su época, estuvieron en segundo plano, pero el tiempo las ha puesto en el lugar que merecen, reconociéndolas con nombre propio y sus hazañas. Algo que pasa en la última publicación de Carmen Gallardo, llamada Reinas infieles.
Nada más leemos la introducción del libro, nos queda claro que sus páginas no están redactadas para analizar su vestuario, sus joyas y lo banal que todos conocemos, sino que, como bien define en la introducción: «Han sido el gesto amable del poder». La autora lo confirma de manera flagrante y es que estas fueron víctimas de estereotipos que siempre han estado presentes en la sociedad.
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Los escépticos pueden considerar que este libro tiene parte de verdad y otra de ficción, pero como bien nos confirma la autora al principio de la entrevista: «Los libros que yo escribo son históricos y este no es un relato de ficción, es de divulgación. Siempre me ha interesado la figura de las reinas a lo largo del tiempo, por diferentes motivos. Uno, lógicamente, es el estético, pero otro es por el papel que han tenido en la historia y el porqué se las casaba tan jóvenes», nos confiesa Carmen Gallardo, autora de Reinas infieles.
Nos cuenta que siempre han estado en su recámara emocional y que es un momento en el que se está revisando el papel de las mujeres en general, puesto que estamos sacando del olvido y dando voz a aquellas que han sido intelectuales, escritoras e incluso eminentes pensadoras. En este caso, se cuenta la historia real que hay detrás de ellas y sus matrimonios forzados con hombres narcisistas, homosexuales, controladores y muy tóxicos.
«Estas reinas, en algún momento han sido infieles a sus maridos o al rey, incluso atacadas»
Aunque fueron mujeres diferentes, preguntamos a la autora cuál es el punto en común que encontró entre ellas, a lo que nos responde: «En algún momento han sido infieles a sus maridos o al rey, incluso atacadas (sobre todo esto último). Muchas de ellas estaban en una situación complicada, pero se les acusaba de violar la sacrosanta ley monárquica que prohibía ser infiel al rey. Muchas lo pagaron de varias maneras y algunas de ellas, muy crueles como encierros, desprestigio… Incluso la muerte», relata Carmen Gallardo.
Está claro que, con el paso del tiempo, todo ha ido cambiando y, si lo que sucedía con esas reinas se reproduce en la actualidad, sería motivo de polémica y causaría mucho debate. Como bien nos admite la autora: «En este futuro, la Europa de las reinas es impensable, aunque es verdad que la mirada patriarcal se mantiene». Entre ellas había factores en común y la autora de Reinas Infieles nos cuenta: «Carolina Matilde, por ejemplo, acaba exiliada en un castillo y fallece ahí, al igual que la otra Carolina, a la cual le dan en la cara con la puerta en el momento de la coronación de su marido y muere a las pocas horas. Ambas terminaron con el mismo final. Por otro lado, Isabel II pagó por su traición con un desprestigio que pasó a la historia. La casaron por intereses internacionales y, además, con un homosexual. Esta se harta cuando los amantes de su marido la atacan y la humillan, pero urdió el plan para echar a este del trono. Eso sí, Eduardo II pasó a los libros como una víctima, no digo que no, pero lo que ella hizo fue no aceptar el maltrato».
Está claro que la rebeldía es una de las claves que conectan todos los relatos que se reflejan en este libro y es que, en esa época, había una cosa clara. El rey siempre estaba seguro de que su mujer no le iba a ser infiel, puesto que no existía un estamento superior a él, pero lo que no tuvieron en cuenta fue el valor que tenía cada una de ellas.
«La historia de Carolina Matilde me recuerda a la de Ginebra y Lancelot»
Por último, le preguntamos a Carmen Gallardo sobre esas historias que cuenta y cómo ha tenido que conocer a las reinas, una a una, para crear un resultado que refleje una vida que no se ha contado en los libros. Pero eso ha cambiado. «Tengo dos o tres que me gustan especialmente. Por un lado, Carolina Matilde de Dinamarca (consorte de Dinamarca y Noruega) estaba casada con Cristian VIII, el cual padecía un considerable desequilibrio mental y tenía pocos momentos de lucidez. Esta se hizo amante del médico del rey y me recuerda a la historia literaria entre Ginebra y Lancelot», nos cuenta.
«Por otro lado, también he de hablar de Isabel de Borbón-Parma. Esta estaba enamorada de su cuñada María Cristina, la cual fue dada en matrimonio por motivos geopolíticos y fue una de las más resistentes, incluso negándose a dar a luz. Aunque es verdad que fue una valiente, se reveló desde el miedo», cuenta. «Por último, he de mencionar a Juana de Avís, que la casaron con el inepto y pusilánime Enrique IV de Castilla, pero es verdad que esta fue un peón en un reino que se asomaba a la Edad Moderna, envuelto en intrigas y conspiraciones».
Después de charlas con Carmen Gallardo sobre su nuevo trabajo, Reinas Infieles, nos queda claro que los libros de historia no contaron la verdad sobre el poder de la mujer en cuanto a la realeza se refiere y es que su figura, en muchas ocasiones, ha quedado denostada. Realmente eran mujeres instrumento, piezas de un tablero de ajedrez que se basaba en intereses y política, mientras ellas lo único que querían era ser reconocidas y tener un amor de verdad. Al fin y al cabo, en muchas ocasiones eran el poder en la sombra.