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Ana Verónica Schultz, de ‘Machos Alfa’: «Quiero volver a Venezuela y actuar allí, es mi gran sueño»

Ana Verónica Schultz posando
(Foto: Ana Verónica Schultz)
Javi Fernandez
  • Javi Fernandez
  • Escribir es mi hobby y se ha convertido en mi profesión. Llevo el PR y la comunicación en la sangre, me encanta contar historias con pasión, que cautiven y que inspiren a los lectores. Después de más de 10 años en la profesión, no lo cambiaría por nada del mundo.
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Para ser actriz, además de una formación adecuada, se necesita talento. Esto es algo que todos sabemos que es así e incluso hay casos en los que la capacidad para representar un papel nace de manera natural. El objetivo es crear una interpretación magnética que traspase la pantalla y se cuele en los sentimientos de aquel que lo vea. Parece sencillo, pero no lo es. La actuación se convierte en hilo conductor para explorar miedos, ambiciones y la verdad que se esconde detrás de cada personaje, en una industria donde nada es tan sencillo, aunque lo parezca. Hoy hablamos del oficio de actuar, las dificultades de ser actriz, aspiraciones y cómo surge el amor por este arte. Charlamos con Ana Verónica Schultz. 

Ana Verónica Schultz posando
(Foto: Ana Verónica Schultz)

La venezolana no es nueva en el universo de la interpretación y es que cuenta con varios éxitos a sus espaldas. Su rostro y su talento han dado vida a personajes en títulos de referencia como Deudas, protagonizada por Carmen Maura, Nacho, El Inmortal, Respira, Machos Alfa o incluso la recién estrenada Zeta, cuyo protagonista es Mario Casas. Está claro que los retos no le asustan, pero así hay que ser en la profesión, puesto que la competición es feroz y sabemos que gana el más rápido.

Mientras conversamos con la intérprete, lo primero que queremos es conocerla mejor, por lo que le preguntamos más sobre ella. Con una sonrisa que deja ver el entusiasmo y la luz que desprende su persona, la actriz responde: «Lo primero que te voy a decir es que soy la madre de Nolan, un niño de diez años (se ríe). Bueno, así me conocen en mi barrio. Y la verdad es que me encanta que sea así. Me gusta que mi identidad también esté determinada por la vida de mi hijo. Me da la sensación de descansar un poco del yoísmo», confiesa.

«Hace tiempo entendí que, para dedicarme a esta profesión, tenía que convertirme en mi propia estructura. Tengo los pies muy en la tierra y la cabeza muy en el aire»

A todo esto, navegamos más en su parte más personal y nos cuenta como un libro abierto: «Si te hablo un poco más de mí, creo que una de las cosas que más me define es que soy una mujer muy luchadora. Desde muy joven tuve que hacerme cargo de mi vida sola, y eso me obligó a crecer rápido y a mirar las cosas desde otro lugar, con más profundidad, más empatía, más dulzura y mucho agradecimiento. Hace tiempo entendí que, para dedicarme a esta profesión, tenía que convertirme en mi propia estructura. Tengo los pies muy en la tierra y la cabeza muy en el aire: soy muy creativa, muy disfrutona, pero también muy práctica y disciplinada. No me aburro nunca, porque siempre estoy inventando algo, ya sea pintando, escribiendo, haciendo fotos, actuando», nos cuenta.

 

Cuando tienes una vida que no es sencilla, te sientes en una especie de obligación de lidiar con cientos de emociones y eso te acaba haciendo fuerte. Podríamos incluso decir que llega ese punto en el que sabes cómo mostrarlas. En definitiva, cuando consigues desgranar ese sentimiento y exteriorizarlo, te hace ser una actriz en la pantalla o incluso en la vida. Ella tiene claro de dónde viene su amor por la actuación. «Nace cuando descubro que puedo moverme por emociones sin vivirlas en mi propia vida. Me impresionó muchísimo darme cuenta de que podía llorar sin estar triste, o reírme a carcajadas sin que nadie me hubiera contado un chiste. Cuando entendí que podía habitar emociones que no eran mías en ese momento, pero que sacaba de personas, situaciones y de otros contextos, sentí que era algo alucinante. De verdad, me parecía un superpoder».

Ana Verónica Schultz en la serie 'Deudas'
Ana Verónica Schultz en ‘Deudas’. (Foto: Atresmedia)

El cine y la televisión no son profesiones fáciles, puesto que hay que hacer un arduo trabajo para crearte un nombre, imagen y que los que se encuentran tras el teclado consideren que seas buena. Hay muchos factores que van más allá y que pueden lanzar o hundir la carrera de una actriz, pero está claro que cuando hay ganas y pasión, nada puede tirar eso. Los comienzos nunca son fáciles y los papeles que llegan son pequeños, hasta que se alinean los planetas y tu trabajo cae en las manos acertadas.

«Cuando entendí que podía habitar emociones que no eran mías en ese momento, pero que sacaba de personas, situaciones y de otros contextos, sentí que era algo alucinante. De verdad, me parecía un superpoder»

En cuanto a los comienzos de Ana Verónica Shultz, fueron en su natal Venezuela, con tan sólo 17 años en una serie de televisión llamada Qué clase de amor, creada para Venevisión. Unos comienzos precoces, donde la actriz se vio sumergida en una producción de grandes características y un sueño cumplido, puesto que era algo que había surgido cientos de veces en su imaginación. Nos confiesa que «tenía nervios, miedo y muchísima incertidumbre, pero al mismo tiempo sentía algo muy claro: que ese era mi lugar. Que ese era mi espacio».

La actriz posando
(Foto: Ana Verónica Schultz)

Mientras la carrera avanza, hay una lacra que le pasa a muchos intérpretes y es el encasillamiento. Eso se define a través de una estética, un papel que lleves años haciendo o incluso por la nacionalidad. Sobre esto, la actriz nos lo deja muy claro: «Es algo que no sólo pasa en la industria, sino en la vida. Los seres humanos tendemos a mirar y a encasillar constantemente. Ves a alguien en la calle, cómo va vestido, cómo se mueve, cómo habla, y enseguida te haces una idea de quién es. Entonces, claro, eso también pasa en el cine y en la televisión». A esto, añade: «En mi opinión, el trabajo del actor está justamente en eso: en encontrar herramientas para romper esa primera lectura. En salir de la casilla en la que te colocan y mostrar otros lugares. Así que, más que verlo de manera negativa, lo vivo como parte del juego y un reto creativo».

«En ‘Deudas’ fue la primera vez que una gran producción española apostó por mí para formar parte del elenco principal de una serie, y eso marcó un antes y un después»

Cuando cambias de país, a no ser que seas un rostro reconocido a nivel internacional, es complicado volver a empezar, y Ana Verónica Schultz lo tuvo que hacer. Cuando cayó en las redes del casting de la serie Deudas de Carmen Maura, todo cambió. «Fue la primera vez que una gran producción española apostó por mí para formar parte del elenco principal de una serie, y eso marcó un antes y un después. Pero además fue muy importante por lo que representaba. Valeria era una mujer venezolana, madre, sensata, trabajadora, astuta, noble, con mucha humanidad y valores. Y eso me emocionó especialmente porque sentí que, de alguna manera, también ayudaba a mostrar una imagen más real, más compleja y más bonita de la mujer latina. Por eso le tengo un agradecimiento muy especial».

Primer plano de Ana Verónica Schultz
(Foto: Ana Verónica Schultz)

Ana Verónica Schultz es una mujer que representa a una comunidad y que sus personajes, la mayoría de las veces, han ido por ahí. Pero ha hecho algo bien y es que, mientras muchos se pueden quejar de hacer siempre el mismo tipo de personaje, ella los ha abrazado y ha dado el 100% de su talento, consiguiendo destacar. A veces es duro, pero la actriz es resistente y su carrera es una lección. Le preguntamos por el personaje al que mayor aprecio guarda y lo deja claro: «Recuerdo el episódico que hice en Respira. Era una madre latina, trabajadora, que pierde a su hija por una negligencia médica. Aunque aparecía poco tiempo, fue un personaje que me atravesó muchísimo por la dimensión del dolor que cargaba y por el golpe tan brutal que le destroza la vida. Sentía que quería quedarme más tiempo con ella y entenderla más». Es más, nos confiesa que en próximos proyectos le encantaría interpretar a un personaje de acción. Es algo complicado porque se necesita tener una energía y un físico excepcional y ella lo posee. A su vez, le atraen los «personajes complejos» e incluso dice: «Me encantaría interpretar a una mujer migrante, marcada por la vida, que haya atravesado muchas cosas y aun así siga adelante con valentía».

«Claro que me gustaría volver a Venezuela. Trabajar allí sería, sinceramente, uno de los grandes sueños de mi vida»

Nos viene a la cabeza su Venezuela natal, su país de origen que vio nacer su talento y con el que ahora nos deleita en España. En la actualidad, no es un lugar que se encuentre en una situación propicia. Preguntamos a la actriz si quiere regresar y su respuesta es contundente: «Claro que me gustaría volver a Venezuela. Trabajar allí sería, sinceramente, uno de los grandes sueños de mi vida. Llevo casi 18 años abriéndome camino en distintas ciudades e industrias, haciendo un trabajo constante de adaptación. La verdad que sería un sueño volver al lugar donde todo empezó, pero desde otro punto, con lo vivido y aprendido». Además, remarca: «De hecho, uno de los grandes proyectos de mi vida es rodar en Venezuela una historia sobre la migración. Me interesa muchísimo contar qué le pasa al alma de alguien que se va buscando una vida mejor y tiene que reinventarse por completo».

Nos encontramos sumergidos en una época de exceso de información y de cientos de producciones, todas jugando por tener mayor audiencia y probando a ver qué es lo que funciona. Pero quizás hay algo que la industria esté haciendo mal. Todos optan por caras conocidas como apuesta segura, pero… ¿Por qué no arriesgarse? Hay muchas estrellas que son secundarias, con un brillo personal y que es necesario que sean vistas. Mientras tanto, una cosa que debemos hacer es seguir aprendiendo de palabras como las de Ana Verónica Schultz, donde la pasión llena cada frase, que nos enseña que hay que seguir y que sin ganas no se llega a ningún sitio.