Valentino sin Valentino: el primer desfile tras la muerte del diseñador, ¿tal y como a él le habría gustado?
El desfile de Valentino Alta Costura Primavera-Verano 2026, presentado en París durante la Semana de la Alta Costura, ha sido uno de los más observados de la temporada. No sólo por la propuesta creativa, sino por el momento que atraviesa la maison: es el primero que se celebra tras el fallecimiento de Valentino Garavani, fundador de la firma, ocurrido hace apenas unas semanas. En este contexto, la casa italiana presentó una colección marcada por la contención, la continuidad y el respeto a su legado.
- La fortuna de Valentino, valorada en 1.500 millones: ¿quién será el heredero de su imperio?
- Las casas de Valentino: de la villa que vendió por 12 millones a la residencia asaltada el pasado verano
- Valentino muere a los 93 años: de su amistad con Naty Abascal al rojo que marcó una era
A menos de un mes del fallecimiento de Valentino Garavani, la casa Valentino presentó en París su colección de Alta Costura Primavera-Verano 2026. Un desfile inevitablemente observado con atención, no tanto por lo que debía decir, sino por cómo elegiría decirlo. Lejos de grandes gestos o homenajes explícitos, la maison optó por una propuesta serena, elegante y fiel a su lenguaje.
Una puesta en escena contenida
El desfile se desarrolló en un ambiente sobrio, sin artificios innecesarios. La escenografía y la música acompañaron el ritmo pausado de la presentación, dejando que la atención se centrara en las prendas. Todo estaba pensado para no distraer, para permitir una lectura clara de la colección.
La sensación general fue la de un tiempo suspendido, sin urgencias, donde cada salida tenía espacio para ser observada con calma.
La costura en primer plano
La colección apostó por siluetas depuradas, bien construidas, con un equilibrio constante entre estructura y ligereza. Los vestidos largos, las capas fluidas y los cuerpos trabajados marcaron una propuesta coherente y sólida.
Los bordados, siempre presentes en la identidad de Valentino, aparecieron con un enfoque delicado y preciso, integrados en las prendas sin excesos decorativos. Transparencias sutiles, tejidos vaporosos y juegos de superposiciones aportaron movimiento y profundidad sin romper la armonía del conjunto.
La paleta de colores se mantuvo elegante y controlada, con blancos, negros y tonos suaves que reforzaban la idea de continuidad y atemporalidad.
Emoción sin subrayados
El contexto hacía inevitable una carga emocional, pero el desfile evitó conscientemente cualquier dramatismo. No hubo referencias literales ni guiños evidentes al pasado del fundador. Y, sin embargo, su legado estuvo presente de forma natural: en la elegancia de las proporciones, en el cuidado del detalle y en una visión de la Alta Costura entendida como artesanía y precisión.
La emoción apareció de forma discreta, sin imponerse al diseño.
Un universo simbólico entre la tradición y la mirada contemporánea
La colección se construye como un recorrido por un universo casi escénico, donde la Alta Costura dialoga con lo simbólico y lo ceremonial. Los looks combinan referencias clásicas, bordados minuciosos, trabajos artesanales extremos, volúmenes trabajados, con una puesta en escena claramente contemporánea.
Aparecen tocados escultóricos, elementos que recuerdan a iconografías religiosas o rituales y un uso muy medido del dramatismo, siempre al servicio del conjunto y nunca como mero artificio. Las siluetas alternan entre la fluidez y la estructura, mientras los tejidos, ricos en textura y detalle, refuerzan una sensación de solemnidad serena. Todo el desfile parece pensado como una reflexión visual sobre la herencia de la casa y su capacidad para reinterpretarla desde el presente, sin nostalgia explícita ni ruptura forzada.
Un momento clave para la maison
Este desfile marca un punto importante para Valentino, al ser el primero tras la muerte de su creador. La colección no buscó redefinir la casa, sino reafirmar su identidad y demostrar que el lenguaje de la maison sigue vigente.
Una propuesta que mira al futuro con respeto, apoyándose en los códigos que han definido a Valentino durante décadas y demostrando que la continuidad también puede ser una forma de homenaje.