Isabel Preysler no sólo lidera las listas de ventas con Mi verdadera historia, sino que reafirma una verdad que ha construido con paciencia estratégica: su nombre es una marca y su imagen, un patrimonio. Durante más de cinco décadas ha sabido transformar popularidad en independencia económica, hasta reunir una fortuna que distintas estimaciones sitúan alrededor de los 25 millones de euros. Por su 76 cumpleaños, hacemos un repaso a todos sus ingresos.
En el capítulo quince de sus memorias, significativamente titulado Mis trabajos, mi independencia, reivindica el eje central de su trayectoria: «Creer en el producto». Esa ha sido su norma de oro. No prestar su imagen a cualquier precio, sino únicamente a aquello que encaje con su universo de sofisticación. Esa coherencia explica su permanencia en la cima.
Su histórica alianza con Porcelanosa fue uno de los pilares de su fortuna. Gracias a esa relación, compartió campañas con George Clooney y accedió a círculos internacionales de primer nivel, incluyendo encuentros con Carlos III. Aquella etapa consolidó su perfil cosmopolita y elevó su valor como embajadora global del lujo.
Naty Abascal, Valentino e Isabel Preysler. (Foto: Getty)
A ello se suman contratos emblemáticos con Ferrero Rocher, Joyería Suárez y El Corte Inglés, que reforzaron su asociación con la elegancia clásica. Incluso en años recientes ha demostrado capacidad de reinvención con campañas junto a Multiópticas, acercándose a públicos más jóvenes sin perder sofisticación. Su caché, según expertos del sector, trasciende lo económico: implica prestigio, posicionamiento y credibilidad.
Las exclusivas millonarias de Isabel Preysler
Pero su fortuna no procede únicamente de la publicidad. Las exclusivas han sido otro pilar esencial. No sólo ha sido protagonista de portadas millonarias; también ha ejercido como entrevistadora de figuras clave en su vida, como Julio Iglesias y Mario Vargas Llosa. Manejar la narrativa ha sido, también, una forma de capital.
(Foto: Atresmedia)
El corazón físico de su patrimonio es su mansión en Puerta de Hierro (Madrid). Construida junto a Miguel Boyer en los años ochenta, la propiedad supera los 2.000 metros cuadrados construidos sobre una parcela de 5.000, cuenta con trece cuartos de baño y está valorada en torno a 10 millones de euros. Más que vivienda, es símbolo, escenario de campañas y sede de su única empresa.
Esa sociedad, creada en el año 2000, se dedica al desarrollo y promoción de contenidos digitales y tiene su domicilio fiscal en la propia residencia. Desde allí gestiona acuerdos comerciales que, incluso en años discretos, no bajan del millón de euros anuales.
(Foto: Isabel Preysler)
Tras su ruptura con Vargas Llosa, optó por una exposición más medida. Sin embargo, lejos de retirarse, ha apostado por renovar su imagen con proyectos como su especial navideño en Disney+ y nuevas colaboraciones que buscan proyectar cercanía sin abandonar el refinamiento.
En definitiva, la fortuna de Isabel Preysler no es fruto del azar sentimental, sino de una gestión meticulosa de su imagen durante más de medio siglo. Ha entendido antes que muchos que, en el universo del lujo, la coherencia es capital. Y ella ha sabido administrarlo con precisión casi empresarial.