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Olga Carmona: «Con los años entiendes que los momentos difíciles te preparan para algo más grande»

(Foto: Olga Carmona)

Marzo no es sólo el mes del Día Internacional de la Mujer. También es un buen momento para mirar hacia aquellas deportistas que han abierto camino (a veces sin referentes, a veces contra corriente) hasta convertir su historia en inspiración para otras. La de Olga Carmona es una de ellas: una futbolista que creció sin apenas modelos femeninos en el fútbol, que aprendió de las mujeres de su familia los valores que hoy definen su carácter y que en junio del 2025 cerró una etapa clave de su carrera tras cinco temporadas como una de las capitanas del Real Madrid Femenino.

La salida de Olga Carmona del equipo blanco en junio de 2025 marca el inicio de una nueva etapa personal y profesional con su fichaje por el Paris Saint-Germain Féminine, el club parisino que ahora se convierte en su nuevo hogar futbolístico. Pero más allá de los cambios de camiseta, el recorrido de Carmona refleja también la evolución de un deporte que, durante años, luchó por encontrar la visibilidad que hoy empieza a consolidarse.

«Cuando era pequeña apenas había referentes femeninos en el fútbol porque no tenía la visibilidad de hoy. Por eso mi inspiración siempre vino más desde casa que desde el campo»

Cuando Olga Carmona llegó al Real Madrid en 2020 (el año en el que el club blanco dio forma a su proyecto femenino) lo hizo como una de las jugadoras jóvenes con mayor proyección del fútbol español. En poco tiempo, su capacidad ofensiva desde el lateral izquierdo, su carácter competitivo y su liderazgo dentro del vestuario la convirtieron en una pieza fundamental del crecimiento del equipo.

Durante cinco temporadas, Carmona vivió desde dentro la consolidación del club en la élite del fútbol femenino europeo. Su evolución personal fue paralela a la del propio equipo, hasta convertirse en una de sus capitanas y en una figura clave tanto en el campo como fuera de él.

Sin embargo, como sucede en muchas trayectorias deportivas, llega un momento en el que cerrar un ciclo es también una forma de seguir creciendo. Su fichaje por el PSG abre ahora un nuevo desafío internacional para la futbolista sevillana.

(Foto: GTRES)

Aunque hoy es referente para muchas niñas que sueñan con jugar al fútbol, Carmona reconoce que en su infancia la realidad era muy distinta. La falta de visibilidad del fútbol femenino hacía difícil encontrar modelos deportivos en los que mirarse.

«Sin duda, las mujeres que más me han marcado han sido mi madre y mi abuela. Ellas han sido mis verdaderos referentes en la vida. Me han enseñado valores como el esfuerzo, la humildad y la constancia, que al final son los que me han acompañado durante toda mi carrera. A nivel deportivo, la realidad es que cuando yo era pequeña no tuve la suerte de crecer teniendo muchos referentes femeninos en el fútbol, porque el fútbol femenino todavía no tenía la visibilidad que tiene hoy. Por eso mi inspiración siempre vino más desde casa que desde el campo».

Ese arraigo familiar explica en gran parte la fortaleza emocional que ha mostrado a lo largo de su carrera, especialmente en los momentos más exigentes del deporte de élite.

La fortaleza que nace del camino

«El propio camino del fútbol te va haciendo más fuerte. Desde muy joven tienes que aprender a convivir con la presión»

El fútbol profesional exige algo más que talento. Presión, expectativas y sacrificios forman parte del día a día de cualquier deportista de alto nivel. Carmona lo sabe bien.

«Creo que el propio camino del fútbol te va haciendo más fuerte. Desde muy joven tienes que aprender a convivir con la presión, con las expectativas y también con momentos personales difíciles. El fútbol te obliga a levantarte muchas veces, a seguir adelante incluso cuando las cosas no salen como esperabas, y eso te acaba formando mucho como persona».

Ese aprendizaje constante (caer, levantarse y volver a intentarlo) es una de las características que definen a quienes consiguen mantenerse durante años en la élite.

Olga Carmona recibiendo la medalla de Andalucía. (Foto: GTRES)

Las renuncias invisibles del deporte de élite

«Son sacrificios que muchas veces no se ven cuando alguien te ve jugar a través de una pantalla o desde un estadio, pero forman parte de la realidad del deporte de alto nivel»

Desde fuera, la carrera de un futbolista puede parecer una sucesión de partidos, estadios llenos y éxitos deportivos. Sin embargo, la realidad cotidiana está marcada por renuncias que muchas veces pasan desapercibidas.

«Sí, renuncias a muchísimas cosas. En el deporte de élite tienes que priorizar constantemente y eso implica renunciar a muchas cosas que para otras personas son parte de la vida cotidiana. Pasar menos tiempo con la familia, perderte momentos con amigos, irte de casa muy joven, vivir lejos de las personas que quieres o incluso lejos de tu país. Son sacrificios que muchas veces no se ven cuando alguien te ve jugar a través de una pantalla o desde un estadio, pero forman parte de la realidad del deporte de alto nivel».

Ahora, con su traslado a París, esas renuncias vuelven a formar parte de su historia, aunque también traen consigo nuevas oportunidades de crecimiento profesional.

Un mensaje para la Olga adolescente

«Cuando eres joven a veces dudas, te comparas o te preocupas demasiado por el resultado»

Mirar atrás también permite entender el camino recorrido. Si hoy pudiera hablar con aquella adolescente que soñaba con ser futbolista, Carmona tiene claro qué le diría:

«Le diría que confíe más en sí misma y que disfrute del camino. Cuando eres joven a veces dudas, te comparas o te preocupas demasiado por el resultado. Con el tiempo entiendes que todo forma parte del proceso y que incluso los momentos difíciles te están preparando para algo más grande».

Ese aprendizaje, adquirido con los años y la experiencia, es una de las lecciones que ahora puede transmitir a las nuevas generaciones.

Olga Carmona en un partido de la selección española contra la suiza. (Foto: GTRES)

Más que una carrera, un legado

«Me gustaría que, cuando se me recuerde, sea como una deportista con mucho carácter, con liderazgo y que nunca se rendía»

Más allá de títulos o estadísticas, Olga Carmona piensa en el impacto que puede dejar su historia en quienes vienen detrás.

«Me gustaría que, cuando se me recuerde, se me recuerde como una deportista con mucho carácter, con liderazgo y que nunca se rendía. Alguien que siempre luchó hasta el final y que intentó dar lo mejor de sí misma dentro y fuera del campo. Si además mi historia puede ayudar a que más niñas crean que pueden llegar lejos en el deporte, entonces sentiré que todo ha tenido aún más sentido».

En un momento en el que el fútbol femenino vive una expansión sin precedentes, figuras como la suya representan algo más que éxito deportivo. Representan la transformación de un deporte que, durante años, buscó su lugar. Y en este mes dedicado a las mujeres, la historia de Olga Carmona recuerda que cada avance en el deporte (como en la vida) suele comenzar con algo muy simple: creer que es posible.