El nuevo canon de belleza que parece estar imponiéndose en Hollywood (rostros cada vez más afilados, cuerpos extremadamente delgados y facciones casi escuálidas por adelgazar de manera extrema) vuelve a estar en el centro del debate. La última en comprobarlo en primera persona ha sido Olivia Wilde tras su aparición en la alfombra roja de la Met Gala. En la foto de apertura se ve a la actriz en dos momentos diferentes, y sólo los separan dos meses de diferencia. Hablamos con una doctora para saber qué es lo que está ocurriendo en la meca del cine estadounidense.
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La actriz se convirtió rápidamente en tendencia en redes sociales después de que circularan imágenes de su paso por el Festival de Cine de San Francisco para promocionar su nueva película, The invite. Muchos usuarios mostraron preocupación por su apariencia física, mientras que otros lanzaron comentarios mucho más crueles, llegando incluso a compararla con Gollum, el personaje de la saga de fantasía.
Ante la avalancha de comentarios, Wilde decidió responder con humor a través de un vídeo publicado en Instagram junto a su hermano, Charlie Cockburn. «Nadie como tu hermano pequeño para tirarte mierda», bromeó la actriz al explicar por qué había contado con él para el vídeo.
Cockburn abrió la conversación con ironía: «¿Podrías responder a los últimos rumores según los cuales eres un cadáver resucitado?». La actriz contestó sin rodeos: «Mira, la lente usada para las fotos era un ojo de pez. Y lo reconozco. ¿Era aquel mi mejor ángulo? ¿Era mi mejor look? No. Daba grima. Es una imagen que da grima».
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Después añadió con sarcasmo: «No sé por qué me acerqué tanto a la cámara. No debí hacerlo. Esa no es la verdad». Y zanjó el asunto con una frase que rápidamente se viralizó: «No estoy muerta».
Sin embargo, el caso de Wilde no es aislado. En los últimos meses, muchas miradas se han posado sobre la notable delgadez de estrellas como Charlize Theron, Demi Moore o Ariana Grande, alimentando un debate entre estética, presión mediática y nuevas tendencias corporales.
El rostro de la delgadez extrema
Según explica la doctora María Eugenia Azzolin, fundadora de Bennu Clinic, este fenómeno responde en parte a una tendencia creciente entre mujeres que ya tienen un peso normal.
«La verdad es una moda creciente entre las mujeres con peso normal quererse ver más delgadas y el abuso de dietas o directamente de medicamentos para adelgazar», explica la especialista.
Ese proceso, aparentemente mínimo, puede tener un impacto visible en el rostro. «Al adelgazar esos dos o tres kilos, la grasa que se elimina (unos 20 o 30 gramos) suele ser grasa del rostro, generando esas caras más adelgazadas, con menos sostén, casi demacradas».
El resultado es un tipo de belleza cada vez más frecuente en alfombras rojas y campañas de moda: pómulos muy marcados, mejillas hundidas y una mirada más cansada.
«Es muy difícil hacer reflexionar a las personas sobre el concepto de hasta dónde es bello un rostro superadelgazado y cuándo decir basta a la pérdida de peso», advierte Azzolin.

Cuando el rostro pierde volumen
En el caso concreto de Olivia Wilde, la doctora apunta a que el cambio podría estar relacionado con una pérdida de peso reciente.
«Da la impresión de que ha perdido peso, posiblemente con alguno de los medicamentos que se utilizan en la actualidad, lo que da el aspecto de un rostro más afinado y ojeras más delatoras».
Según su análisis, el efecto también podría estar reforzado por tratamientos estéticos: «Posiblemente lo haya combinado con tratamientos para mejorar la calidad de la piel y aumentar el glow, como láser de CO₂ o Hydrafacial, y algún aumento de pómulos que ha generado más contraste en el rostro».
Ese contraste es precisamente lo que puede acentuar el aspecto de cansancio. «La bolsa de las ojeras muchas veces aparece porque se pierde mucha grasa en la cara y se vacía el pómulo», explica.
El debate vuelve a Hollywood
El debate sobre los estándares de belleza no es nuevo, pero la combinación de pérdida de peso acelerada, tratamientos estéticos y presión mediática parece estar configurando un nuevo ideal estético. Un ideal en el que el rostro extremadamente delgado vuelve a imponerse después de años en los que se había reivindicado una imagen más diversa.
Mientras tanto, Hollywood continúa funcionando como escaparate internacional de tendencias. Lo que ocurre en sus alfombras rojas no solo define estilos o modas: también moldea, para bien o para mal, la idea colectiva de qué significa hoy la belleza.
