El espectáculo de Bad Bunny en la Super Bowl 2026 deslumbró por la música y el impactante vestuario, que incluyó un reloj de 75.000€ eclipsando su look de Zara, y también por las bailarinas que acompañaron al artista puertorriqueño. Entre ellas, una española destacó por su talento y carisma: Júlia Pericas, la catalana que ha conquistado el escenario más visto del planeta. En esta entrevista exclusiva, Júlia nos cuenta cómo pasó de los ensayos en Quality Dance Studio a actuar frente a millones de espectadores y por qué nunca imaginó que viviría un momento así: «Nunca imaginé actuar en la Super Bowl».
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De Badalona a ser bailarina de Bad Bunny
Júlia Pericas, de 27 años, comenzó a bailar con sólo 8 años en su ciudad natal, Badalona. Desde entonces, su pasión por la danza ha sido constante, a pesar de algunos tropiezos iniciales, como cuando fue rechazada en Tú sí que vales. «Empecé a entrenar aún más duro y entendí que muchas veces necesitamos esos no para crecer», recuerda. Tras años de esfuerzo, se mudó a Miami, donde ha trabajado con artistas como Karol G, Shakira y Maluma, consolidando su carrera en la élite de la danza internacional.
El pasado 8 de febrero, Júlia se convirtió en la única española en formar parte del cuerpo de baile de Bad Bunny para la Super Bowl. Sobre los momentos previos a salir al escenario, cuenta:
«Los diez segundos y los 45 minutos previos estuvimos todo el equipo con lágrimas en los ojos, agradecidos y muy felices por lo que íbamos a hacer. Se respiraba más emoción y felicidad que nervios»
Para ella, la experiencia fue mucho más que un show: fue un mensaje de orgullo y representación para los latinos en el mundo. «Compartir algo así con todas las generaciones en este show ha sido una de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida», añade.

La disciplina detrás de la magia
Aunque la actuación parecía pura energía y diversión, el trabajo previo fue titánico. Júlia explica que todo estaba cronometrado al milímetro, desde movimientos y cambios de vestuario hasta planos de cámara. La preparación intensa le permitió canalizar cualquier nerviosismo en energía positiva: «El verdadero trabajo de un bailarín está en los ensayos; el show es para disfrutar y sentirte libre«.
Bad Bunny: humildad y liderazgo
Trabajar con Bad Bunny fue un aprendizaje a nivel profesional y humano. Júlia destaca:
«Benito ha sabido brillar dándole luz a tantísimas otras cosas fuera de él como artista. Ha sido un honor para mí presenciar cómo alguien tan grande solo ha querido recordar que el amor todo lo puede»
La bailarina también elogia el trato cercano y respetuoso de todo el equipo, que hizo que la experiencia fuera inolvidable.

Más allá de los aplausos y la fama, Júlia quiere que su historia inspire a otros jóvenes bailarines en España:
«Para todos los niños y adolescentes de mi país, esto les sirva de ejemplo para seguir luchando por sus sueños. Solo deben ponerle mucho corazón y nunca dejar que su ego pase al frente de su bondad»
Con proyectos propios como su negocio NINA SELF CARE CLUB en España y nuevos retos artísticos en el horizonte, Júlia Pericas demuestra que la constancia, el sacrificio y la pasión pueden llevarte de los pequeños estudios de danza a los estadios más grandes del mundo.
