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Giambattista Valli, en plena crisis, cancela su desfile en la Semana de la moda de París

Giambattista Valli. (Foto: Getty)

La moda se encuentra en un buen momento y en uno malo a la vez. Durante décadas, la industria se ha dividido en varias líneas, entre las que se pueden distinguir la alta costura, el prêt-à-porter y el fast fashion, por resumirlo de una manera simple. A mediados de 2025 pudimos ver cómo empezaba el juego de las sillas con marcas intercambiándose creativos. ¿Estamos ante una necesidad de renovarse? Está claro que sí. Muchas firmas están dando pasos con pies de plomo, pues el cliente final es el que decide, y otras se encuentran en riesgo inminente. La última sorpresa nos la ha dado Giambattista Valli. 

Giambattista Valli. (Foto: Getty)

La casa de moda con origen italiana, fundada en París en 2025 por el diseñador homónimo y reconocida por su estilo sofisticado, se encuentra en una tesitura de lo más complicada. Las líneas que hablan sobre la marca son dos: alta costura y prêt-à-porter.

Nacido en Roma en 1966 y formado en Saint Martins, fue aprendiz en Fendi y se mudó en 1997 a París para completar su formación junto a Emanuel Ungaro. Allí, tras varios años de trabajo, logró llegar a ser director creativo de la línea de prêt-à-porter hasta que decidió poner punto final a su vinculación con la firma para crear la suya propia con nombre homónimo.

La subida de Giambattista Valli

Como todas las firmas, esta vivió un auge increíble e incluso creó una colección junto a H&M. Era una época en la que sus vestidos de tul eran de lo más codiciado y al hacerlo llegar a un público más general, democratizando los diseños de la mano de la marca sueca, provocó que su nombre se popularizara aún más. Aunque es verdad que no sólo se hizo famoso por su increíble dominio del patrón sobre el cuerpo femenino o los volúmenes excesivos con tul, sino que llegó a redefinir la elegancia moderna a través de una mezcla de romanticismo, exuberancia y alta costura, convirtiéndose en el diseñador favorito de la jet set y las alfombras rojas.  En resumen, supo cumplir el sueño de muchas mujeres de poder vestirse de auténticas princesas, aunque del siglo XXI.

Giambattista Valli y Anna Wintour. (Foto: Getty)

Las sombras de la marca

El mundo de la moda puede parecer muy bonito desde fuera, pero lo que se vive detrás es estrés, frustración, aunque muchas veces eso se compensa con la calma cuando suenan los aplausos al finalizar el desfile. En 2005, se funda la marca y tardó un año en entrar a formar parte del exclusivo club que componen las casas de la Fédération de la Haute Couture et de la Mode. Aun con todos los privilegios con los que se pueda contar, muchas marcas no aguantan el declive.

Giambattista Valli. (Foto: Getty)

Problemas en el paraíso del tul

Cuando te ubicas en un tipo de diseño que hablar una sola historia, el éxito es temporal y las clientas no son eternas, por lo que hay que saber captarlas cada temporada. Cuando conocimos la cancelación de su desfile esta edición de la Semana de la Moda de la Alta Costura, nos sorprendió, en parte. No es la primera vez que hace eso y es que en 2017, canceló su desfile en Milán, con dudas si volvería a llevarlo a cabo No alegaron ningún motivo y mandaron las fotografías de los diseños a prensa y clientes. Algo que, aunque algunos lo nieguen, hizo un agujero en la reputación de la marca.

Kendall Jenner de Giambattista Valli por H&M. (Foto: Getty)

Artemis y la ausencia de una CEO

En 2017, una vez que la casa estaba consolidada, la familia Pinault se unió a Giambattista Valli, a través de Artemis, su brazo inversor. Estos comenzaron con una pequeña inversión, hasta la actualidad que controlan un 84,78 % de la casa de moda. En 2020, Charlotte Werner se une a la firma en calidad de CEO, pero en septiembre de 2023, después de tres años en el puesto, lo dejó de manera inminente y, hasta el día de hoy, no se ha hecho público ningún nombre en sustitución. Queda claro que la década de éxito de la casa fue de 2010 a 2020 pero… ¿Quién fue el problema del declive? ¿La CEO? ¿El diseñador? ¿Las tendencias?… En definitiva, algo falló.

Charlotte Werner. (Foto: Giambattista Valli)

Los problemas se acumulan en Giambattista Valli

Aunque su estilo maximalista y lleno de tul nos conquistara a todos, los vestidos de princesa no con eternos (pero podrían serlo). Es verdad que las tendencias son cambiantes y que cada firma lo representa con su propia esencia, pero cuando no van acorde a una identidad tan marcada como la actual, hace que se avecinen problemas. Este 2026, según ha comunicado la firma, la decisión responde a una «revisión en profundidad de la organización de su actividad» un proceso orientado a garantizar la sostenibilidad del negocio a largo plazo. Este 2026, la marca se enfrenta a varios problemas. Por un lado, su situación económica es crítica con reportes que indican que la firma está al borde de la bancarrota y enfrenta un posible cierre o liquidación si no encuentra un nuevo inversor.

Giambattista Valli. (Foto: Getty)

La retirada de Artemis

El holding propiedad de la familia Pinault (Grupo Kering), que controla cerca del 90% de la firma tras una inyección de 44 millones de euros en 2025, ha decidido dejar de financiar las pérdidas de la marca. Al finalizar el pasado año, se reportó que la compañía perdió 9 millones de euros, acumulando una deuda significativa frente a sus ingresos históricos. Actualmente, se encuentran en busca de nuevo inversor que inyecte una partida económica y revitalice una firma que, en su día nos hizo soñar a todos. Muchos lo considerarán imposible, pero los que quieran ver un ejemplo similar, sólo tienen que echar un vistazo al documental de Victoria Beckham.

Giambattista Valli. (Foto: Getty)

La crisis del lujo

Es verdad que la Alta Costura no se encuentra en un momento óptimo a nivel económico. Esta se enfrenta a una crisis de identidad y ventas en el sector del lujo general, con descensos de facturación y cambios de directores creativos. Aunque es verdad que en 2025, el sector del lujo alcanzó los 1,44 billones de euros, con respecto a 2024 ha sufrido una sutil mejora, pero se ha quedado estancado. Es verdad que ahora mismo la moda no está en un momento ideal, puesto que las fortunas prefieren usar su dinero para experiencias, conexión, bienestar y recompensa personal.

Giambattista Valli. (Foto: Getty)

En 2024, se observó una disminución del 1% al 3% en el gasto total de lujo a nivel mundial en 2024, con previsiones de un descenso mayor, pero no sucedió así. Este es el motivo por el que, posiblemente, las marcas cambiaron sus direcciones creativas. Al fin y al cabo, en el mundo, según Altagamma, hay unas 4.000 clientas que visten alta costura y que se hacen el vestuario a medida, pero de lo que realmente viven las marcas es de los productos de consumo directo como bolsos, zapatos o licencias cosméticas.