Trucos para activar la elastina, la proteína que regenera tu piel mientras duermes
Si buscamos la palabra elastina en el Diccionario Médico de la Universidad de Navarra, encontramos como definición: «Proteína constituida por abundantes aminoácidos de tipo glicina, prolina, desmosina e isodesmosina, que forma parte del componente amorfo de las fibras elásticas». Claro que esta no es la forma por la que las personas conocemos este compuesto, más bien, se conoce como la proteína de la juventud. Su explicación es sencilla porque, junto al colágeno, es el componente estructural que proporciona elasticidad, firmeza y flexibilidad a la piel. No hay que confundirlos, eso sí, pero sí debemos saber cómo este ingrediente puede ayudarte a ralentizar el envejecimiento cutáneo en la piel.
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¿Por qué se conoce a la elastina como proteína de la juventud? La respuesta es sencilla. Digamos que tu cuerpo empieza a hacer frente a la edad de muchas maneras, cada una evidenciada de forma diferente en todas las etapas de la vida. Si nos centramos en la piel, la idea de juventud responde ante una piel luminosa, sin arrugas, uniforme. En definitiva: una piel elástica. Quienes se encargan de que esto sea posible son el colágeno y la elastina.
Solemos escucharlos juntos cuando hablamos de rutinas de juventud por esa misma razón: ambas mantienen la firmeza, flexibilidad y elasticidad de la piel, pero no son lo mismo (y no conviene mezclar su acción para saber cómo actuar frente a la pérdida de ambas). Tienen en común muchas cosas: su foco de actuación sobre la textura y firmeza de la piel es la primera, o que las dos comienzan a disminuir su producción a partir de los 20 o 25 años. Además, ambas trabajan de forma sinérgica.
Por un lado, el colágeno es una proteína estructural que proporciona fuerza y soporte a la piel. Su ocupación es, por tanto, mantener todos los tejidos bien firmes. Por otro lado encontraríamos la elastina, cuyo nombre nos da ciertas pistas sobre su naturaleza: aquí estamos frente a una proteína más flexible que hace que los tejidos se estiren y puedan volver a su forma.
En pocas palabras: el colágeno da fuerza y estructura, mientras que la elastina da flexibilidad y elasticidad. Aunque su mayor diferencia se encuentra en su grado de presencia en la piel: «el porcentaje en la piel de elastina es del 3% frente al aproximadamente 75% de colágeno», explican desde Germinal.
¿Cómo podemos cuidar la elastina de la piel?
Hay muchas formas de incluir el cuidado necesario en la piel a través de las pequeñas decisiones que tomamos en nuestro día a día. La contaminación ambiental es un gran enemigo contra la elastina, por lo que mantener una correcta limpieza facial nos ayudará a eliminar éstos agentes de nuestra piel y a evitar que ejerzan gran daño. Al igual que los rayos UVA y la radiación solar, por lo que antes de salir de casa es fundamental utilizar protector solar que nos ayude a proteger la piel frente a su exposición.
Centrados en las rutinas de cuidado facial, un potente aliado para preservar y mantener los niveles de la elastina es a través de los antioxidantes. ¿Dónde podemos encontrarlos? Principalmente en formulaciones con ingredientes como la vitamina C, Astaxantina o Niacinamida (entre otros) evitan su degradación. Todos estos ingredientes es mejor incluirlos en la rutina de noche, puesto que este es el momento en el que la piel lleva a cabo su regeneración celular, aprovechando entonces esta acción para conseguir un mejor resultado.
Si bien la elastina se produce mediante un proceso fisiológico intercelular que genera fibras de proteína, la podemos encontrar en alimentos «como huevos, frutas con Vitamina C (fresas, naranjas, frutos rojos, pomelo, kiwi y zanahorias), vegetales de hoja verde (espinacas, acelgas o lechuga), pescados altos en Omega 3 o soja», explican desde la firma Germinal. Otra opción es la suplementación.