La Super Bowl se divide en dos partes claras: el partido y el medio tiempo. Los aficionados al deporte siempre esperan el juego entre los dos equipos finalistas y ver quién se lleva el codiciado anillo, mientras que otros lo que anhelan es ver la actuación musical que, de normal, dura 13 minutos y supone visualizar una auténtica obra visual. Han sido muchos los artistas que se han beneficiado de ella, como Beyoncé, Shakira, Jennifer Lopez, Kendrick Lamar o la mismísima Madonna. Pero no siempre ha sido buena para todos. Retrocedemos a 2004, año en el que Janet Jackson pisó el escenario.

Su nombre fue un éxito dentro del mundo de la música durante muchos años y no sólo por ser la hermana de Michael Jackson. La artista fue artífice de varios éxitos en los 80, los 90 y principios de los 2000, pero llegó un momento en el que su carrera se esfumó en cuestión de segundos. El pasado año, cumplió 50 años en el mundo de la música y, además de soportar uno de los apellidos más poderosos de la industria, también lleva consigo uno de los momentos más embarazosos de la televisión internacional: su pezón en la Super Bowl.
- 20.000 euros por ver la Super Bowl, el doble que el pasado año, y sabemos la razón
- Esta es la generosa recompensa que se llevan los jugadores tras ganar la Super Bowl
Janet Jackson, un prodigio de la música
En su familia, la música estaba presente de manera constante y es que vivió con unos hermanos mayores que, con una joven edad, ya eran superestrellas internacionales. Pero Janet quería recorrer su propio camino. Su comienzo fue rebelde y es que se escabullía después del colegio para ir al estudio y crear melodías. Con el tiempo, dio vida a álbumes que definieron épocas, como Control and Janet, que vendió más de 100 millones de copias. También fue nombrada ícono MTV y, en 1990, rompió el techo de cristal de los Grammy al ser la primera mujer nominada al premio a mejor productor.
Super Bowl 2004, su caída al abismo musical
Mientras llenaba estadios y su nombre era uno de los más admirados en una industria que estaba en pleno crecimiento, Janet Jackson recibió una propuesta para actuar en la Super Bowl de 2004 junto a Justin Timberlake. Cuando ambos se encontraban en el escenario, ocurrió algo que la cantante no esperaba y cuyas consecuencias eran inimaginables para ella. Algunos especialistas lo calificaron como el 9/11 del mundo cultural. Aunque muchos consideran que fue a posta, el equipo de Janet Jackson y el estilista alegaron posteriormente que Justin Timberlake debía quitar solo una parte de cuero del traje para revelar un sostén de encaje rojo debajo, pero en el acto, tiró de más y desnudó el pecho.

Por su lado, MTV, productora del show, aseguró en su momento que fue una acción «no ensayada, no planificada, completamente involuntaria». Sin embargo, la letra de la canción que interpretaban, Rock Your Body, incluía la frase «gonna have you naked by the end of this song» (voy a tenerte desnuda al final de esta canción). Muchos lo consideran un error, pero una cosa es arrancar un trozo de tela y otra es lo que hicieron. En definitiva, fue a posta.
Un terremoto mediático en contra de Janet Jackson
Después de este suceso, cientos de millones de personas visualizaron el pecho de la cantante, además de su cara de sorpresa. Esto supuso la caída en picado de su carrera. Por un lado, la FCC (Federal Communications Commission) declaró haber recibido 540.000 quejas de espectadores y la NFL, liga nacional de fútbol, dejó de contar con la MTV como productora del evento. Además, la CBS fue multada con más de medio millón de dólares, aunque tras una larga batalla legal, fue desestimada.

Todo comenzó con Viacom, propietaria de MTV, VH1 y una plétora de emisoras de radio y canales de televisión, que retiraron los videos y canciones de Janet Jackson de sus emisiones. El público más puritano puso una diana en su espalda y su figura se convirtió en el punto de mira de las críticas y no dudaron en relacionarla con las acusaciones de pederastia que sufría su hermano, Michael Jackson.

Por otro lado, una estatua de Mickey Mouse vestido como ella en el video de Rhythm Nation fue retirada de Disney World y ese mismo año, fue cancelada su actuación en los Grammy, donde iba a cantar en un tributo a Luther Vandross. En cambio, Justin Timberlake sí que fue invitado a los premios y ganó dos gramófonos. Nadie parecía tener ningún problema con él, a pesar de que fue el supuesto culpable de este escándalo. Incluso un mes más tarde lanzó su disco, Damita Jo, el cual fue boicoteado por los medios de comunicación. Ella lo supo, sabía que su carrera había tocado fondo.
Arrepentimiento, documental y un precio injusto después de la Super Bowl
En 2014, después de pisotear la imagen de Janet Jackson con el incidente del pezón, el presidente de la FCC, Michael Powell, admitió en una entrevista con ESPN que habían sido injustos con Janet Jackson. Pero todos sabemos que la verdad siempre sale a la luz y alguien vio que a la artista no se le dio voz. A raíz de esto nació Malfunction: The Dressing Down of Janet Jackson, una contradicción constante analizada por el The New York Times que incluye testimonios de analistas, políticos y gente del entorno de la cantante.
El cambio de vida de Janet Jackson
Años después de que esto sucediera, las apariciones en televisión de la misma eran escasas y siempre lo hacía en programas de segunda. Pero económicamente, se repuso gracias a un acuerdo. En 2012 nos sorprendía con su boda con el multimillonario qatarí Wissam al Mana. Ambos tuvieron un hijo en 2017, Eissa, y se especulaba que había de por medio un trato multimillonario que beneficiaba a la hermana de Michael Jackson. Se rumoreaba que el acuerdo prenupcial incluía 100 millones si el matrimonio duraba 5 años y otros 100 millones si tenía un hijo. Esto tuvo sus apoyos y sus detractores, pero cuadrando las fechas, parece que fue verdad.

Ambos concibieron un hijo, algo que coincidió prácticamente a los cinco años de su matrimonio y poco después de su nacimiento, esta pidió el divorcio alegando diferencias culturales. Ambos llegaron a un acuerdo para tener la custodia compartida de su hijo y, a su vez, surgió una confirmación de que la liquidación final de todo este acuerdo se cerró en los 200 millones acordados. Ahora sí, ¿qué habría pasado si Justin Timberlake no hubiera dejado al descubierto el pezón de Janet Jackson?
