El desfile más brutal de Schiaparelli hasta la fecha: ira, dramatismo y criaturas exóticas
La Semana de la Moda de la Alta Costura de París ha dado comienzo y lo ha hecho, como suele ser habitual, con el desfile de Schiaparelli. La marca homónima de la diseñadora francesa, que fue eterna competidora de Coco Chanel, estuvo un tiempo desaparecida, pero su nombre seguía presente en los libros de moda. La italiana creó una marca, con piezas disruptivas para la época e incluso contó con colaboraciones de artistas como Salvador Dalí. Bajo la atenta mirada de Demi Moore, Teyana Taylor y Law Roach, entre otras caras conocidas, ha presentado una colección donde la poesía sobre la costura se torna como tema de conversación.
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Schiaparelli es de esas marcas originales del siglo XX que competía (principalmente) con Chanel o incluso Dior. En plena Segunda Guerra Mundial, la casa de moda tuvo una expansión a Estados Unidos e incluso en 1941, Hubert Givenchy se incorporó a sus líneas con la misión de aprender sobre el mundo de la alta costura. En 1953, el negocio tuvo varias complicaciones y la parte de moda cerró sus puertas, quedándose sólo el área de perfumería. Sin embargo, en 2006 todo cambió cuando el CEO de Tod’s decidió adquirir la firma francesa.
La evolución de esta durante los años es un claro mensaje de que la constancia consigue todo, puesto que no fue hasta 2017 cuando la Federación de la Alta Costura la incluye entre sus filas, devolviéndole el nombre que merecía y ofreciéndole la oportunidad de presentar en la semana de la moda más importante del mundo: la de París. Aunque ya había hecho desfiles antes, como marca invitada, esto fue el regalo que le hizo revitalizarse del todo.
Con una visión muy particular de la moda, esto es lo que hemos podido ver en su desfile.
La tradición de Daniel Roseberry en Schiaparelli
El director creativo de la casa francesa es uno de los clásicos en la Semana de la Moda de la Alta Costura de París y el que dé el pistoletazo de salida al calendario no es ninguna sorpresa. Sobre la pasarela creada en el Petit Palais Musée de París, el creador estadounidense ha presentado Agony and The Ecstasy (La agonía y El Éxtasis), la línea que presenta las piezas de alta costura que propone para la temporada primavera-verano 2026.
Moda, tecnología y poesía se dan la mano
Lo que ha hecho el diseñador sobre la pasarela es crear una historia en la que la alta costura es la protagonista, donde se integra la tecnología y se da un resultado que es meramente poético. Este ejemplo se plasma en una chaqueta de alta costura, sobre la que se construye una cola de escorpión en 3D. El diseñador, además, cuenta: «Hay una frase de un poeta llamado David White, que leí al principio de la colección, en la que decía que la ira es la peor forma de cuidar de uno mismo y de otros. No sé por qué, pero me pareció muy inspiradora».
La ira se convierte en belleza
A través de diferentes creaciones y, sobre todo, de dos piezas hermanas que construye para la colección, Daniel Roseberry representa la ira a través de la belleza y lo consigue plasmar en prendas de alta costura que hablan por sí solas. A su vez, las técnicas de encaje de bajorelieve adornan las prendas con una precisión única, que, como bien define Roseberry: «Son lo más parecido a la representación de una pesadilla de la infancia». Un resultado que consigue esa mezcla entre fantasía, realidad y una costura única en una prensa con una belleza personal e individual.
Criaturas que surgen de la colección de Schiaparelli
Muchas veces podemos pensar que en la moda hemos visto de todo, pero el que lo crea está equivocado. Otra de las creaciones que ha destacado es un vestido que intenta replicar la belleza del pez globo en sí. Se ha creado en un concepto de dos piezas con tela de crin transparente, con diamantes que parecen espolvoreados por todo el vestido, con cristales con efecto sfumato 3D y púas de organza inspiradas en un pez globo. La forma de la chaqueta desafía la gravedad con una terminación que parece una especie de péplum, pero enfocado de manera curva, aportando un toque poético a la pieza. Se puede ver el efecto sombra en posiciones estratégicas de la creación, lo cual se crea encajando varias piezas de esta tela, generando contraste en su unión. Se complementa con un collar de cristal, con una gran pedrería central y una cabeza de pájaro de resina esculpida a mano. El estilismo se termina con una sandalia de satén color chocolate medianoche con empeine ondulado asimétrico, realzado con un ojo de cerradura con pedrería y tacón curvo.
Daniel Roseberry, el genio de Schiaparelli
Además de las piezas ya mencionadas, hay diseños que han conquistado la pasarela y, la verdad, que la estructura de la colección invita a soñar sobre una poesía que habla del dolor, la ira y el dramatismo aplicado en la moda. A esto le añade la singular belleza de algunas aves y, con una mezcla de plumas única, ha creado piezas con estructuras formadas y alas saliendo del cuello, jugando sobre todo con colores que evocan a las aves más exóticas. Esta en concreto se inspira en una pintura que Pablo Picasso le mandó a la diseñadora francesa, bajo el nombre de Pájaros enjaulados.
En definitiva, la poesía más trágica y la belleza de aquello que muchas veces no podemos percibir se ha hecho con la prima y los bocetos de Daniel Roseberry, presentando, de nuevo, una colección que es una oda al arte de la alta costura. Aunque creímos que Mugler había traspasado todas las líneas, el director creativo de Schiaparelli ha conseguido ir más allá, enseñándonos que a veces tenemos que recurrir a lo salvaje para crear arte.