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El Pazo de Meirás ya es del Estado: de refugio de Pardo Bazán a la boda de Jimmy Giménez-Arnau

Pazo de Meirás
(Foto: COOLthelifestyle)
Ana Márquez
  • Ana Márquez
  • Mi sueño era convertir mi pasión en profesión, y lo conseguí. En cuanto terminé la carrera de periodismo entré en el mundo editorial y no he parado de escribir sobre moda, belleza, cine y estilo de vida para importantes cabeceras como COOLthelifestyle. Me encanta aprender y enseñar, tanto que soy docente de Periodismo Digital y Redes Sociales en Condé Nast College. Y como curiosidad, añadir que soy imagen de una crema facial de una conocida marca y es posible que me encuentres en algún 'beauty stand'.
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El Pazo de Meirás vuelve definitivamente al patrimonio público tras la decisión del Tribunal Supremo de España que confirma que el histórico edificio pertenece al Estado. Una resolución que cierra (al menos jurídicamente) uno de los capítulos más largos y complejos del patrimonio español contemporáneo. Pero antes de convertirse en símbolo político, litigio judicial y titular recurrente, Meirás fue muchas cosas: la residencia soñada de una escritora aristocrática, un escenario literario, una residencia de verano del poder y uno de los enclaves más singulares de Galicia.

Más allá de la batalla judicial, el pazo tiene algo que fascina incluso a quien no sigue la política: una historia llena de personajes, anécdotas y episodios que parecen sacados de una novela histórica… o de una serie de época.

Un castillo literario nacido del capricho de una escritora

La historia del Pazo de Meirás comienza mucho antes de que la política lo convirtiera en noticia. A finales del siglo XIX, la escritora gallega Emilia Pardo Bazán decidió construir en Sada, en la provincia de La Coruña, su residencia. El resultado fueron las famosas Torres de Meirás, tres estructuras de piedra que recuerdan a una pequeña fortaleza romántica rodeada de jardines y bosque atlántico.

Pazo de Meirás
Pazo de Meirás. (Foto: EP)

Allí, Pardo Bazán pasaba largas temporadas escribiendo, recibiendo a otros escritores y organizando tertulias literarias. El pazo se convirtió en un pequeño epicentro cultural donde se discutía de literatura, política y sociedad. En otras palabras: un salón literario del siglo XIX con vistas al Atlántico.

Cuando el poder político llegó a Meirás

El destino del pazo cambió radicalmente en 1938, en plena Guerra Civil española. Ese año, un grupo de autoridades locales organizó una suscripción popular para donar la propiedad a Francisco Franco, que en aquel momento ejercía como jefe del Estado. Así comenzó la etapa más conocida del pazo.

Pazo de Meirás, Franco
Franco recibe al príncipe Felipe y a su padre, el príncipe Juan Carlos, en su residencia del Pazo de Meirás (1975).(Foto: GTRES)

Durante la dictadura, Meirás se convirtió en la residencia oficial de verano del jefe del Estado, algo parecido a la versión gallega del Palacio de El Pardo, donde Franco residía habitualmente en Madrid. Cada verano, la llegada del dictador transformaba el tranquilo municipio de Sada. La zona se llenaba de seguridad, autoridades, visitas oficiales y una intensa actividad institucional.

El Pazo de Meirás no sólo fue escenario de decisiones políticas, sino también de celebraciones familiares. En sus jardines y salones se celebraron cuatro bodas vinculadas a la familia de Francisco Franco: la de María del Mar Martínez-Bordiú Franco (Merry) con Jimmy Giménez-Arnau en 1977 (una boda que cambió el rumbo de la prensa del corazón pues vendió la exclusiva a una revista por un millón de euros) la de María Aranzazu Martínez-Bordiú y Franco con Claudio Quiroga Ferro en 1996; la de Jaime Ardid Martínez-Bordiú con Carmen Panadero Reyes en 2004; y la de Leticia Giménez-Arnau Martínez-Bordiú con Marcos Sagrera Palomo en 2008.

Merry Martínez-Bordiú Franco con su marido Jimmy Giménez-Arnau
Merry Martínez-Bordiú Franco con su marido Jimmy Giménez-Arnau. (Foto: GTRES)

Ese mismo año 2004 también tuvo lugar allí la pedida de mano de Luis Alfonso de Borbón, bisnieto del dictador e hijo de Carmen Martínez-Bordiú, con la venezolana María Margarita Vargas.

Una propiedad con historia… y algunas curiosidades

Más allá de su papel político, el Pazo de Meirás guarda algunas curiosidades que explican por qué ha fascinado tanto a historiadores como a visitantes.

Un jardín botánico improvisado: Emilia Pardo Bazán era una apasionada de la botánica y llenó los jardines con especies exóticas traídas de distintos lugares del mundo. Una biblioteca legendaria: la escritora reunió allí una biblioteca impresionante para su época, con miles de volúmenes que reflejaban su pasión por la literatura europea. Un incendio que cambió el edificio: en 1978, pocos años después de la muerte de Franco, un incendio dañó parte del pazo y obligó a realizar importantes obras de rehabilitación. Un inventario digno de museo: cuando el Estado recuperó el inmueble en 2020, los técnicos catalogaron casi 700 objetos, desde mobiliario histórico hasta obras de arte.

Pazo de Meirás
Llegada de personal del juzgado para el inventario de bienes en el Pazo de Meirás, en 2020. (Foto: GTRES)

De símbolo del franquismo al patrimonio público

Tras la muerte de Francisco Franco en 1975, la propiedad siguió en manos de su familia durante décadas. Pero en 2019, el Estado inició un proceso judicial para reclamar el inmueble, argumentando que la donación original había sido irregular. En 2020, una sentencia judicial declaró al Estado propietario del pazo, y ese mismo año se produjo una escena cargada de simbolismo: la entrega oficial de las llaves del edificio.

Ahora, la decisión definitiva del Tribunal Supremo de España confirma ese fallo y cierra el litigio sobre la titularidad del inmueble, aunque queda pendiente la cuestión de una posible indemnización a los herederos por gastos de mantenimiento.