La casa de Aitana Sánchez-Gijón en Madrid se sitúa en pleno centro histórico de la capital, en una de las zonas más cotizadas y con mayor valor patrimonial. Lejos de artificios o tendencias pasajeras, su vivienda refleja un estilo cuidado pero funcional, donde predominan los espacios amplios, la luz natural y una decoración basada en piezas concretas con valor estético y personal. Las imágenes que ha compartido permiten ver un piso cómodo, con estancias bien distribuidas y una clara apuesta por materiales cálidos, arte en las paredes y, sobre todo, una gran presencia de libros. Todo ello en un entorno urbano donde el precio de la vivienda se sitúa entre los más altos de Madrid.
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La actriz reside en el barrio de Palacio, dentro del distrito Centro de Madrid. Se trata de una de las zonas más demandadas por su cercanía a puntos clave como el Palacio Real, el Teatro Real o la Plaza Mayor. Es un entorno con edificios históricos, muchos de ellos rehabilitados, que conservan elementos clásicos como techos altos, balcones y grandes ventanales.
En cuanto al precio, el metro cuadrado en esta zona supera habitualmente los 7.000 euros, pudiendo alcanzar cifras más altas dependiendo del estado del inmueble. Esto sitúa viviendas como la suya en un rango elevado dentro del mercado inmobiliario madrileño.

Un salón amplio, práctico y bien aprovechado
El salón es una de las zonas más visibles de la casa. En las imágenes se aprecia un espacio amplio con un gran sofá en tono azul oscuro, acompañado de cojines y textiles neutros. La distribución es sencilla y funcional, con una mesa auxiliar de diseño metálico y una iluminación cálida a través de lámparas de pie.
Uno de los puntos más característicos de la vivienda es su librería. Se trata de una estructura amplia, con estanterías llenas de libros que ocupan gran parte del espacio y que, según se ha podido ver, están organizadas en tonos oscuros, con predominio del granate.

Dormitorio luminoso con piezas reconocibles
El dormitorio sigue la misma línea que el resto de la casa: funcionalidad y estética sin excesos. Predominan los tonos claros en ropa de cama y paredes, lo que potencia la luz natural que entra por las ventanas.
En una de las imágenes se aprecia una obra tipo pop art sobre la cama, similar al estilo de retratos icónicos, que aporta contraste frente a la base neutra del espacio. También hay elementos sencillos como una lámpara de lectura y mesillas sin sobrecargar.

Arte y objetos personales en las paredes
Las paredes de la vivienda están decoradas con cuadros e ilustraciones, muchos de ellos enmarcados con molduras sencillas. No hay una acumulación excesiva, pero sí una selección clara de piezas que aportan identidad al espacio.
En el salón, por ejemplo, se pueden ver composiciones de pequeño formato junto a obras más grandes, lo que genera dinamismo visual sin saturar. Este tipo de decoración es habitual en viviendas del centro de Madrid, donde se combinan elementos contemporáneos con otros más clásicos.

