El Barrio de Salamanca de Madrid no es sólo un referente internacional del lujo y el estilo de vida. Es también un ecosistema de experiencias exclusivas en una ciudad que inspira, conecta y transforma. Consolidado como uno de los destinos urbanos más atractivos de Europa, este enclave ofrece una combinación única de seguridad, hospitalidad y una oferta de compras premium en constante evolución que, además, lidera el crecimiento del gasto turístico en España.
Pero más allá de las cifras, estamos en un escenario de gran belleza arquitectónica que custodia la esencia más auténtica de la capital. Su origen se remonta a la segunda mitad del s. XIX, cuando el Marqués de Salamanca impulsó un ambicioso proyecto urbanístico concebido como un símbolo de elegancia, excelencia y calidad de vida. Inspirado por las grandes transformaciones que estaban experimentando capitales europeas como París —especialmente por las reformas emprendidas por el barón Haussmann—, el aristócrata imaginó un barrio moderno, ordenado y elegante que hoy conserva intacta su identidad, un legado por el que trabaja desde hace más de 20 años la Asociación Barrio de Salamanca Madrid junto al Distrito Municipal, el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid.
Cristina Lanzarot, directora de la Asociación Barrio de Salamanca Madrid, explica que su misión «es preservar este legado impulsando un modelo de turismo sostenible y de alto valor, evitando la masificación para garantizar que cada visitante disfrute de un entorno absolutamente seguro, cuidado y auténtico». Por ello, aclara, «no somos un receptivo tradicional; somos la organización que representa directamente a las principales marcas, restaurantes y hoteles del Distrito, lo que nos convierte en el receptivo de alto impacto ideal para quienes buscan experiencias de acceso privilegiado, imposibles de encontrar en otros canales convencionales».
El Barrio de Salamanca es mucho más que un destino de compras; es el escenario perfecto para vivir un lujo emocional. Aquí reside la «elegancia invisible», esa que se encuentra en el detalle y la atención personalizada. En los últimos años, el distrito ha reforzado su identidad como un destacado gastronómico, de compras y cultural donde los mejores restaurantes de la ciudad como El Paraguas, La Bien Aparecida o Lobito de Mar entre muchos otros, conviven con las mejores marcas de moda, belleza y galerías de arte de prestigio internacional.
Para descubrir este alma, la Asociación Barrio de Salamanca Madrid diseña itinerarios totalmente personalizados que conectan al viajero con la esencia del destino. La mejor forma de conocerlo es caminar sin prisas y, por ejemplo, sumergirnos en el histórico Mercado de la Paz, el cual fue construido en hierro en 1882 y está lleno de gente local, donde igual puedes comer en cualquiera de sus encantadores restaurantes como comprar en sus espectaculares puestos de carnes, frutas, pescados o productos delicatessen.
O disfrutar de la tradición en Matarranz, la histórica sastrería del hogar desde 1911 que es, sin duda alguna, el templo del buen gusto textil. Confeccionan a medida sábanas de algodón egipcio y mantas de lana merina o cashmere que han vestido los dormitorios de la nobleza.
Para conocer a fondo uno de los barrios más bellos de la ciudad, vamos a comenzar por mirar de cerca algunas de las tiendas con más tradición de la zona. En Pedro García Shoes, en el Callejón de Jorge Juan, podemos adquirir zapatos hechos en España, de alta calidad y cuidado diseño. Esta firma, que nace en 1925 y ya va por la tercera generación, es la favorita de nombres como la reina Letizia Ortiz, Michelle Obama o Penélope Cruz. Piezas únicas donde se nota la mano de los especializados artesanos de Elba, en Alicante.
También destacar que en calzado, una de las firmas más solicitadas por el público más exigente es Quiero unas Bobo’s. Una marca española fundada en 2010 que ha reinterpretado los clásicos de siempre para dar a su público un calzado de calidad y mucho diseño. Sus bailarinas y sus sencillos zapatos con tacón cómodo se han colado en los armarios de las madrileñas más estilosas e, incluso, en los armarios más exigentes, como el de la infanta Sofía de Borbón.
Si queremos invertir en calidad y elegancia, es imprescindible pasar por Exerez 1910, que tiene la cultura del calzado en el ADN. La tienda, que está en la calle Claudio Coello, tiene una preciosa selección de zapatos ingleses e italianos, que son especialmente seleccionados para los clientes más exigentes.
Podemos encontrar, por ejemplo, marcas como Crockett & Jones, Castori, Edward Green, la enseña utilizada por Charlie Watts, el mítico batería de los Rolling Stones; Baudoin & Lange, especializada en mocasines ligeros; y otras menos habituales como Bowhill & Elliot, slippers adecuadas en cualquier estación, o Magnanni, la firma española más vendida en EEUU y Japón.
Ya tenemos uniformados nuestros pies con los modelos artesanos más exigentes y exclusivos. Ahora os vamos a recomendar una parada en la calle Serrano, concretamente en una firma clásica en la Milla de Oro: Alfaro 1926. Con más de 90 años de experiencia, estamos ante uno de los espacios multimarca más coloridos y alegres de la zona, sin olvidar en ningún momento la elegancia y distinción de sus productos. Son un referente en la fabricación de prendas de cordero nacional, por supuesto hechas a mano en España, y ya van por varias generaciones.
Encontramos marcas italianas, especialmente seleccionadas por la familia Alfaro en las ferias internacionales, pero también prendas y accesorios que salen de sus propios talleres artesanales.
Tienen unas levitas de piel de cordero español acabado en ante, con cuello camisa, en diferentes colores que son una inversión y un fondo de armario que merece la pena comprar. Se trata, sin duda, de una compra inteligente para toda la vida que, muy probablemente, podrá pasar de generación en generación.
Por último, y como curiosidad, comentar que Alfaro 1926 comenzó su andadura especializándose en camisas a medida para hombre, llegando incluso a vestir a Alfonso XIII, un rey con un gusto especial por la moda y el buen vestir, quizá también influido por la distinción inglesa de su esposa, la reina Victoria Eugenia.


Si buscamos una buena americana, con acabados de ensueño, tenemos que acercarnos en nuestro periplo por la tienda The Extreme Collection, ubicada en la calle Claudio Coello. Fundada en los años 90, está especializada en sastrería femenina de lujo, y brinda a sus visitantes piezas de edición limitada que son elegidas por rostros conocidos de la realeza, como la reina Letizia Ortiz y Victoria de Suecia, o de la sociedad española, como la modelo Nieves Álvarez, con la que la marca ha colaborado en alguna ocasión para el lanzamiento de colecciones cápsula.
Esta sastrería de toda la vida es una apuesta segura a la hora de hacer una compra en la zona: no sólo están perfectamente confeccionadas, también tienen diseños clásicos que podemos usar de manera continuada con diferentes looks, por lo que podremos sacarles el máximo partido. Aunque también tienen diseños muy atrevidos y colores fauvistas, si buscamos algo más llamativo y especial.
Fabrican sus chaquetas en España, concretamente en talleres repartidos en la Comunidad de Madrid y Toledo, una provincia de gran tradición en la confección textil. En definitiva, si lo que buscamos es una americana con personalidad, bien armada y confeccionada con los mejores materiales y manos artesanas, The Extreme Collection es nuestra tienda.
Si queremos algo a todo color, comprar una de esas prendas especiales que salen de la mente creativa de Agatha Ruiz de la Prada, nos vamos a dirigir a la calle Villanueva. Allí tenemos el universo creativo de la diseñadora, donde poder agathizarnos y ser los más auténticos.
Son prendas llenas de luz y de una estética pensada para las más atrevidas. Encontramos moda para mujeres, hombres y hogar, y tiene una colección de ropa de niño que enamora desde el primer momento.
Mimoki, por último, fomenta el uso de los sombreros y tocados con mejores diseños que puedes encontrar en un espacio íntimo y cercano que nos brinda piezas únicas.
Pensada para mujeres que tienen inquietudes e inspiraciones artísticas, así como la voluntad de hacerse con piezas que miran al futuro de una forma sostenible. Con un estilo atemporal y cómodo, debemos saber que sus prendas tienen certificado de comercio justo, usan fibras orgánicas y garantizan condiciones justas para sus productores.
Una de las esquinas reina de la zona del Barrio de Salamanca es, sin duda, la de Goya con Serrano. Ahí está Loewe, una casa centenaria con una propuesta elegante y atemporal, donde los clásicos toman todo el peso de las decisiones de compra. Destacan sus materiales innovadores, como la napa y la piel de ciervo, con prendas, accesorios y calzado con diseños íntimamente ligados a las vanguardias artísticas, como el surrealismo.
En esta localidad de Cádiz encontramos el enclave histórico del trabajo de la piel; allí trabajan alrededor de 6.000 artesanos que miman cada pieza trabajada.
En definitiva, la casa centenaria une al lujo, la maestría, el diseño y la funcionalidad, utilizando el mejor saber hacer de los artesanos.
Si damos el salto al espacio internacional, tenemos propuestas como Barbour, que es un clásico que nunca falla y, recordemos, una de las marcas más british que existen. De hecho, Barbour, creada en Inglaterra en 1894, cuenta con el sello Royal Warrants, una enseña que nos indica que estamos ante uno de los proveedores oficiales de la Casa Real de Inglaterra. En este caso, en concreto, cuenta con el escudo real del rey Carlos III.
Encontramos prendas de abrigo, ropa y calzado que es apto para los días de frío, como si estuviéramos en el Castillo de Balmoral. Además de sus parkas, sin duda, Barbour es famosa por sus botas de agua, las cuales han vestido las dos últimas princesas de Gales: Lady Diana y su nuera Catalina Middleton.
Destacan marcas de lujo internacionales, como Chloé, Max Mara, Paul Smith, Forte Forte y Alberta Ferretti; así como prendas de punto delicadas y de alta calidad de Des Petits Hauts. Todo lo necesario para tener un armario listo para cualquier temporada.
Además, destacar que la propia NAC56 tiene en marcha NACGREEN, una iniciativa que promueve la venta de firmas conscientes con el medio ambiente, como Is Coming, la casa de moda que sólo usa algodón orgánico.


A disposición de los visitantes, además, tenemos los Private Tours que realiza la Asociación Barrio de Salamanca Madrid.
Unos recorridos que están realizados por expertos locales, que han diseñado rutas a medida que revelan los rincones con más encanto del Madrid Golden Mile.
La asociación, gracias a su estrecha colaboración con las marcas, facilita que tengamos accesos exclusivos de aperturas privadas de boutiques, así como un asesoramiento de imagen y la gestión Tax Free inmediata.
No podemos perdernos los cuidados de Maison Valmont, en la calle Jorge Juan, donde nos adentraremos en uno de los espacios más exclusivos de Madrid.
En su interior, disfrutaremos de alta cosmética suiza fusionada con arte y lujo. Nos van a brindar los tratamientos faciales más vanguardistas y también su icónica línea Storie Veneziane, fragancias de edición limitada en botellas de cristal de Murano.
Otra opción es traspasar las puertas de la boutique de belleza Isolée, en Claudio Coello. Ahí viviremos experiencias sensoriales donde la fragancia es la protagonista. Con una atención personalizada, encontramos la mejor cosmética, ajustada a las necesidades de cada persona que acude a sus cuidados. Con respecto a las fragancias, tienen las firmas más exclusivas, como Maison Francis Kurkdjian, Parfums de Marly y Ex Nihilo.
En la misma calle, también están la Maison Sisley y la Boutique de Caudalie, ambas cuidan de la piel facial y corporal de sus clientes, cada una con sus especialidades. En el caso de Sisley, tienen el Tratamiento Emblemático, un masaje multisensorial de 60 minutos que relaja los músculos faciales, rejuvenece la piel y proporciona un efecto tensor inmediato. Mientras que en Caudalie, donde los tratamientos están basados en los beneficios de las vides de Burdeos, encontramos tratamientos de vinoterapia que realzan la belleza de la piel.
Por último, el bienestar también viene de la mano de la ropa de casa de alta calidad. Si queremos encontrar sábanas y mantelerías especiales, debemos pasarnos por Matarranz (estaban en Serrano y se acaban de trasladar a la calle Lagasca), la sastrería del hogar que ha vestido los dormitorios y las mesas de nobles y embajadas.
En Lagasca, poseen 150 metros cuadrados donde conocer los orígenes de las calidades en materia textil y elegir ropa de cama de algodón egipcio, juegos de sábanas con diseños especiales, colchas o fundas nórdicas, etc., confeccionadas con telas de nobleza, como el lino, el algodón o la seda. En Matarranz, además, confeccionan sus productos en su taller propio en Madrid con personas que llevan trabajando en la casa más de 25 años, lo que permite a sus clientes que puedan hacer pedidos a medida.
Tienen también mantelerías completas, con servilletas y manteles individuales a juego, hechas en lino y algodón, sobre todo. Así como mantas y plaids que son una maravilla, hechos con lana merina, mohair, lino, cachemira o alpaca, con colores de todos los tonos para vestir el sofá de casa y disfrutar de una confortable lectura en los días de frío. Matarranz es, sin duda, el templo textil del buen gusto.
Como broche final a los tratamientos y nuestras compras cosméticas, las cuales nos conectan directamente con nuestros sentidos, vamos a disfrutar de una maravillosa experiencia gastronómica. En las calles más elegantes del Barrio de Salamanca tenemos preciosos locales donde comeremos muy bien y en un entorno con proyectos de interiorismo de ensueño.
En plena Puerta de Alcalá, a pocos metros del inicio de la calle Serrano y de la Plaza de Cibeles, está AARDE. Un restaurante precioso de los mismos propietarios de El Paraguas o Quintín Ultramarinos, dos sitios también de moda en la capital donde también podemos hacer una parada para comer o cenar, donde podemos tomar una lubina a la plancha, carpaccio de remolacha, arroz Joloff de carabinero o pez limón en escabeche de cardamomo.
Para algo más informal, Pastelerías Mallorca sigue siendo el punto de encuentro perfecto desde el desayuno a las 08.30 de la mañana hasta las 21 horas para deleitarte con su mejor pastelería artesana y sus deliciosos platos saludables a la hora de comer con su terraza en plena calle Serrano y también en la calle Velázquez.
Otro sitio divertido de la zona de Salamanca es el Bar Manero, una taberna renovada con una estética preciosa firmada por Lázaro Rosa Violán y una carta sencilla, pero muy de verdad. Tiene un aroma castizo, así que encontraremos las mejores conservas, como las navajas en aceite de oliva, mejillones y almejas premium; salazones como mojama o tocino de cielo del MAR; o quesos y cecinas de la mejor calidad.
Es una taberna donde alternar de manera informal, donde, además, también podemos tomar tapas frías como la ensaladilla con gamba roja, vitello tonnato MANERO o marineras; o tapas calientes, como las croquetas de rabo de toro o las albóndigas en salsa. Si queremos algo más contundente, en Bar Manero son muy celebradas las judías con perdiz y codorniz, el canelón de la madre de Carlos o las lentejas con curry.
Y, por último, terminar con postres como el ligero milhojas de crema o un cardenal de nata.
Con una selección de aproximadamente 3.000 referencias de algunas de las mejores bodegas del mundo, el establecimiento se inspira en las grandes bibliotecas palaciegas, creando un ambiente sofisticado y elegante.
La carta ofrece platos sorprendentes, como el pisto de nigiri de ventresca de atún de Almadraba, lasaña de bogavante y centolla con salsa de erizos, paletilla de cordero deshuesada a baja temperatura o ensaladilla de gambas en tortita de camarones.
La Bien Aparecida, en la calle Jorge Juan, es otro espacio gastronómico donde entrar y permanecer. Es una cocina con arte, con cuerpo y con alma. Especializado en el marisco cántabro, encontramos platos para compartir y pasar una deliciosa velada. Abrió sus puertas hace alrededor de una década y sigue conquistando a sus comensales.
Enamoran sus callos con huevo frito, las albóndigas de rape negro y calamar, carrillera de ternera wagyu glaseada con jugo de Oporto, almejas gallegas a la sartén estilo Cañadío, los filetes rusos con gratén de patatas y salsa trufada o sus rabas fritas de calamar, como si te las hicieran en la mismísima Santander.
Por último, en el Hotel Único, además de alojarnos, también podemos comer en El Patio de Claudio, unos fogones liderados por el chef Mario Vallés, junto a todo su equipo de cocina. En este espacio palaciego, podemos comer platos muy apreciados entre los comensales asiduos, como el rodaballo, la gamba roja o el arroz con calamares.
Aunque no son los únicos platos que disponen para sus clientes. Entrantes como la crema fría de almendras con uvas marinadas o el tatín de chalotas con crema de queso son un acierto; el conejo en ragú, el bacalao en pipil con ratatouille o el pollito al limón con aceitunas Kalamata dejan magnífico sabor de boca, mientras que podemos terminar con un strüdel de manzana y canela, una isla flotante de haba tonka o un sorbete de limón y jazmín.



Para compras gourmet, debemos acercarnos al Mercado de la Paz y sus alrededores. Allí los paladares más exigentes disfrutarán comprando el mejor género. En Mantequerías Bravo, una de las más antiguas de Madrid, podemos comprar vinos, conservas, quesos artesanos o propuestas de embutidos de origen.
Este icono de la gastronomía se remonta a 1931 y hoy es regentada por la tercera generación, con Elena Bravo en el timón. Trato cercano y familiar, tiene especialidad en vinos españoles y franceses, con auténticas joyas como Pingus, Vega Sicilia o Château d’Yquem; pero también en aceites de oliva, caviar y foie.
Antes de llegar a las galerías del mercado, vamos a pararnos a disfrutar de los Aceites de Oliva Virgen Extra de Alma AOVE, un espacio donde sumergirnos de lleno en un mundo donde los sentidos van a volar muy lejos. Tienen la selección de AOVEs más selecta de la capital, con los que vamos a poder enriquecer nuestros platos. Encontramos aceites de oliva de diferentes puntos de España producidos con olivas de diferentes variedades, como Finca Hostalets de Tarragona o el Castell de la Costurera de olivos milenarios de Balones (Alicante).
En Alma AOVE, además, ofrecen a sus clientes la opción de hacer una cata de aceites y conocer todos los secretos de sabor y producción.
En el Mercado de la Paz de Madrid sabemos cuándo entramos, pero cuando salimos… es una incógnita. Este tradicional mercado, que lleva a sus espaldas más de un siglo de vida, ya que se abre en 1882, está construido en hierro y es muy popular en el barrio. Los días de aperitivo, sus puestos se llenan de gente dispuesta a pasarlo bien y a tomar lo mejor que ofrecen sus tenderos.
Hay selectos espacios donde comprar la mejor fruta, carne y pescado; pero también donde disfrutar in situ de un vermú, un vino y una cervecita con unos buenos encurtidos, por ejemplo. En el Bar Cebreros podemos tomar arroces y carnes de caza, así como callos y otras raciones; la pescadería Oñate ofrece la posibilidad de comprar para llevar, pero también lo podemos tomar allí en sus mesas altas. Recomendamos tomar su brandada de bacalao y su bocadillo de calamares.
No sólo vamos a comer de cine, también lo vamos a pasar de cine. Ofrece más de 40 variedades de sake, además de cócteles, pero la bomba viene con la comida. Con una cocina vista, tienes la oportunidad de ver cómo cocinan y cómo se mueve el equipo de cocina entre los fogones.
Podemos pedir a la carta o reservar un menú degustación donde, además su sushi, hay platos como baby chicken marinado con miso de cebada, kinoko kamameshi, arroz con setas y trufa o tartar de vaca con yuzu kosho rojo y sobacha. Mientras te atienden en sala, además, Zuma Madrid cuenta con DJ que pinchan la mejor música para amenizar las cenas y poder disfrutar de una copa tras una espléndida cena.
Psss, psss… Los fines de semana, Zuma Madrid cuenta con un brunch para disfrutar de la experiencia a pequeña escala, donde hay entrantes exclusivos, sushi, sashimi y otros platos principales cocinados en la robata, la parrilla nipona, terminando con un plato de postres para compartir. Los precios de los menús son por persona e incluyen bebida, donde podemos tomar diferentes referencias de vinos y otros espirituosos.
La guinda final es la compra de dulces en La Pajarita, la preciosa bombonería con más de 170 años de tradición, ubicada cerca del Museo Arqueológico Nacional.
Todo está hecho a mano y de forma artesanal, y es un regalo maravilloso para llevar de vuelta a casa un delicioso presente hecho en Madrid. Recientemente, la Comunidad de Madrid ha reconocido a La Pajarita con la Gran Cruz de la Orden del 2 de Mayo, por haber mantenido su calidad artesanal y la identidad en sus bombones y dulces.
El Barrio de Salamanca también se caracteriza por ser una de las zonas, junto con la calle Orfila y Doctor Fourquet, que más galerías de arte tiene. Si somos apasionados del arte, vamos a disfrutar haciendo una ruta por este barrio madrileño, ya que podremos tomar el pulso al arte contemporáneo, así como explorar showrooms donde el diseño alcanza su máxima expresión.
Indispensable parar en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) en la calle Serrano. No sólo tiene una espléndida arquitectura, también posee piezas del arte ibérico esenciales para la Historia del Arte, como la Dama de Elche, la Dama de Baza; el Tesoro de Guarrazar, perteneciente a los visigodos; la estatua de Livia, el Mosaico de las Musas, procedente de una villa hispanorromana; o el Bote de Zamora, una obra muy importante para el arte califal andalusí del s. X. Encontramos, además, en las entrañas del MAN una importante sección destinada a conocer más a fondo la cultura del antiguo Egipto, con presencia de sarcófagos y momias de diferentes periodos que nos harán viajar en el tiempo.
Por su parte, en Opera Gallery, ubicada en la calle Serrano, podemos disfrutar de obras de importantes artistas españoles internacionales y muy consagrados, como Lita Cabellut, Manolo Valdés o Juan Genovés, entre otros. Mientras que en otros espacios de la misma zona, como la Galería Guillermo de Osma, podemos descubrir el arte de las vanguardias históricas del s. XX. Ha dedicado exposiciones muy importantes a Maruja Mallo, Canogar, Antoni Tàpies, Chillida, Óscar Domínguez o al Equipo Crónica, entre otros.
Podemos visitar también Jorge Alcolea Galería, donde encontramos nombres consagrados de la pintura contemporánea, como Helena Basagañas, Teresa Calderón, Miguel Macaya o Matias Krahn, entre otros. Es un espacio que nos garantiza, sin duda, el hallazgo de grandes nombres del arte, a veces consagrados y otros emergentes, ya que el apellido Alcolea siempre ha estado ligado al mundo artístico y el galerismo español, siendo Alfonso Alcolea y Teresa Albero los fundadores de la Sala Nonell de Barcelona.
En arte contemporáneo, tenemos en la zona la Galería María Porto & David Bardía, donde disfrutar de sus exposiciones individuales y colectivas, en las que encontramos nombres como Pepe Baena, José Palacios, Ángela Mena, Ana Malta o Mela Ferrer; así como obra de grandes artistas consagrados como Antonio López, Luis Gordillo, Eduardo Naranjo, Cristóbal Toral o María Moreno.
De ahí nos vamos a GÄRNA (en la calle Jorge Juan) podemos comenzar a coleccionar piezas con el asesoramiento de sus expertos; pero también podemos estar al día de las últimas tendencias en interiorismo. En el ADN de este estudio, que juega como nadie con la belleza para hacerla tangible, desarrolla proyectos integrales, desde la arquitectura hasta la decoración y el arte, bajo una misma visión.
Y es que estamos ante un barrio donde la historia y la arquitectura conviven con la alta gastronomía, el arte, el comercio de excelencia y el bienestar, ofreciendo experiencias para todos los gustos. Más allá de su célebre Milla de Oro, este barrio invita a recorrerlo sin prisas, levantar la vista hacia sus edificios señoriales y dejarse sorprender por un patrimonio y un estilo de vida que han sabido evolucionar sin perder su esencia.



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Texto
María Villardón
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