La fotografía revolucionó la escena cultural y social del s. XIX. Aquel gesto científico de dejar la imagen impresa en un soporte permitía a los artistas hacer cuadros más fieles a la realidad y sin necesidad de pasar horas en el exterior bajo las inclemencias del tiempo; pero también se convirtió en una herramienta para la sociedad, ya que permitía tener retratos de espacios y personas, con el fin de recordar cómo éramos, cómo vivíamos y cómo hemos evolucionado a lo largo de las décadas. Es la fotografía, por tanto, una herramienta eficaz para el recuerdo; no sólo para observar desde la nostalgia, sino también desde el aprendizaje, al ser una forma eficaz e inequívoca de mostrar el pasado a las generaciones del futuro.

Esta línea, precisamente, es la que ha trabajado el fotoperiodista Álvaro Ybarra Zavala en Origen. El Legado que Seremos, un proyecto de fotografía desarrollado junto a Endesa que se expone en Leica Gallery Madrid. Con su cámara se ha sumergido en el corazón de una revolución histórica: la transformación industrial que está redefiniendo Europa.

«Para hablar de futuro es importante saber de dónde venimos y nosotros estamos siendo testigos de una nueva revolución industrial. En este caso, nos situamos en el Origen, es decir, en el adiós a una etapa maravillosa vinculada al carbón. Esa materia prima que nos trajo crecimiento, construcción de país, oportunidades o desarrollo de territorios; a la vez que somos testigos de la llegada de una nueva tecnología que es la que mueve a esta reciente revolución industrial, ligada a las renovables y todas las oportunidades que trae, dando respuesta a los grandes retos que tenemos como sociedad, tanto la actual como la futura», explica Ybarra Zavala.

Concebido como una trilogía visual, El Legado que Seremos recorre tres momentos esenciales de esta revolución y en la que Endesa ha sido un elemento clave: el final de una era que se desvanece, el nacimiento de un nuevo paradigma y los desafíos que definirán el mundo que estamos construyendo.

Una revolución a la que mirar a los ojos

@ Álvaro Ybarra Zabala

Una revolución silenciosa e imparable, impulsada por la transición energética, la digitalización y también una profunda reconfiguración de nuestros sistemas productivos, sociales y urbanos.

Localidades como As Pontes, Cubillos del Sil, Andorra o Carboneras, donde Endesa ha cerrado algunas de las últimas centrales térmicas de carbón del país, se han convertido en puntos neurálgicos de este relevo acelerado entre el pasado y el futuro. Una exposición en la que cada imagen tiene una historia detrás: oficios que desaparecen, espacios arquitectónicos industriales que se desmontan o espacios compartidos donde se dan la mano la tradición y la modernidad, como cuando vemos el ganado pastando junto a placas fotovoltaicas o aerogeneradores.

@ Álvaro Ybarra Zabala

Sobre este aspecto, Ybarra Zavala explica que estamos ante una revolución «liderada por el ser humano», de hecho, añade, «diría que no estamos ante un proyecto de energía, sino ante un testimonio de aquellos que fueron partícipes y protagonistas de una época, lo que nos ayuda a comprender cómo han sido sus vidas y todo lo que han representado. Podemos ver, gracias a sus historias, lo que se va y también lo que llega».

Un puente con las nuevas generaciones

@ Álvaro Ybarra Zabala

Cree, además, que inmortalizar cómo éramos es «una manera honesta» de conectar el pasado con las nuevas generaciones y «mostrar cómo estamos construyendo una nueva sociedad y una nueva Europa». Por tanto, afirma, «este proyecto es, sobre todo, humanista y es (y será) la historia de muchas generaciones».

Hasta este momento, explica Ybarra Zabala, ha tenido la oportunidad de fotografiar cuatro generaciones de trabajadores de Endesa que «se cruzan en un momento clave con diferentes perspectivas: el adiós y el respeto del que se va; la expectativa de lo que llega y sus incertidumbres, y el optimismo de lo que puede traer».

@ Álvaro Ybarra Zabala

Para poner luz en este proyecto, el fotoperiodista ha trabajado durante alrededor de cuatro años y medio, a lo largo de los cuales las nuevas tecnologías y la digitalización han evolucionado a una gran velocidad. «Si miramos atrás, algunas de las cosas que vemos relacionadas con la inteligencia artificial, por ejemplo, nos parecen ciencia ficción; y mirando estas fotografías tenemos la capacidad de observar los cambios tan grandes que estamos viviendo», reflexiona.

El arraigo emocional con el territorio

@ Álvaro Ybarra Zabala

Ybarra Zavala es un profesional que nunca ha hecho fotografía de industria, así que admite que Origen. El Legado que Seremos ha sido «un reto». En un principio, comenta, no sabía muy bien cómo abordar este proyecto tan novedoso para él, sin embargo, tras días de observación, detecta que está delante de algo más que una central de carbón.

«Creo que hay una perspectiva humana brutal. Detrás de estas centrales que hoy se desmontan hay historias de personas y la importancia que tiene para ellas aquello que se construye en su territorio. Las torres de las centrales, por ejemplo, se convierten en iconos de un lugar. Lo que más me impactó, quizá, fue el valor que estos espacios tienen para las personas; muchas de ellas quisieron acompañar a esta arquitectura en su demolición. Hay un vínculo muy fuerte entre estos espacios y las personas que allí habitan o han trabajado en ellos. Para estas personas hay alma e historia», apunta.

@ Álvaro Ybarra Zabala

Por último, Ybarra Zavala destaca que estamos ante un proyecto «con muchas lecturas; a mí personalmente me ha llenado mucho hacer estas fotografías, me ha gustado ser testigo de una evolución y de un salto generacional. Las fotografías, al final, no son de los fotógrafos, no somos dueños de ellas, pero sí las vivencias y lo que hemos compartido con los protagonistas que se reflejan en ellas. Sin duda alguna, para mí ha sido uno de los proyectos con mayor carga emocional de mi carrera».

Origen. El Legado que Seremos.

Hasta el 7 Enero 2027

Leica Galley Madrid (Ortega y Gasset, 34. Madrid)