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Así es la casa de Elena Furiase a las afueras de Madrid: luminoso, familiar y de estilo nórdico

(Foto: Elena Furiase)

Cuando hablamos de la casa de Elena Furiase, no nos referimos a una vivienda de portada de revista, sino a un hogar real pensado para vivir y crecer en familia. Situada en las afueras de Madrid, esta casa combina luz, espacios abiertos y un estilo nórdico natural, con detalles personales que reflejan la vida cotidiana de la actriz, su marido y sus dos hijos. En este artículo te contamos cómo es por dentro y por fuera, cuál es su ubicación aproximada y qué se sabe del precio, para conocer el lugar donde Elena ha hecho su hogar.

(Foto: Elena Furiase)

Así es la casa de Elena Furiase en Madrid

La actriz Elena Furiase vive con su marido, Gonzalo Sierra, y sus dos hijos en un piso amplio de estilo nórdico situado en una zona residencial de Madrid, en las afueras de la ciudad pero bien conectada con todo lo que ofrece la capital. La decisión de alejarse del bullicio del centro no fue caprichosa: querían más espacios verdes y tranquilidad para los niños, algo que se percibe en cada rincón del hogar.

Aunque no se ha hecho público el precio exacto de la vivienda, varios portales del mercado inmobiliario sitúan hoy día viviendas de unos 100 m² en Madrid entre 350.000 y 500.000 € en zonas residenciales bien comunicadas (y bastante más en barrios muy centrales). Por lo que se sabe del tamaño y ubicación aproximada, es razonable pensar que la casa de la actriz estaría dentro de ese rango o algo superior si forma parte de una urbanización con servicios y zonas comunes.

(Foto: Elena Furiase)

El exterior: urbanización tranquila y terraza aprovechada

Por fuera, el edificio no es llamativo desde la calle, pero la casa destaca por una terraza exterior generosa que se ha convertido en uno de los espacios favoritos de la familia. No es una terraza espectacular de revista, sino un lugar real, con un sofá cómodo, plantas y espacio para relajarse tanto en verano como en los días templados. La terraza da a la urbanización y ofrece vistas despejadas que amplían la sensación de amplitud del piso.

(Foto: Elena Furiase)

El interior: blanco, madera y personalidad

Dentro, la casa expresa perfectamente lo que suele decir Elena sobre el hogar: que debe decir quiénes viven en él. El piso supera los 100 m² y está reformado con un claro estilo nórdico y natural, en el que predominan los colores claros, especialmente el blanco, la madera y materiales naturales como el ratán o las fibras que le dan una sensación de calma, orden y luminosidad.

(Foto: Elena Furiase)

Salón y comedor

El salón es amplio, abierto al comedor, y tiene grandes ventanales que bañan de luz toda la estancia. El sofá modular en un tono turquesa es, sin duda, una de las piezas más llamativas: no sólo por el color, sino porque rompe con el fondo blanco y aporta vida. La mesa de comedor de madera natural, grande y robusta, contrasta con la pureza del blanco y define un espacio donde la familia puede reunirse a diario.

Las plantas naturales se reparten por toda la casa, no como accesorios de catálogo, sino como parte del ambiente cotidiano. Además, Elena mezcla objetos con historia: cuadros pintados por su madre, fotos familiares, recuerdos de viajes, o detalles que hablan de ellos como personas y como familia.

(Foto: Elena Furiase)

Cocina

La cocina responde a la pasión de Elena por cocinar: es un espacio de estilo gourmet pero práctico, con encimeras amplias y armarios grandes que facilitan organizar todo. La predominancia del blanco hace que sea un lugar muy luminoso y limpio, y hay un pequeño rincón para desayunar o almorzar sin complicaciones.

(Foto: Elena Furiase)

Dormitorios y espacios íntimos

El dormitorio principal sigue la línea estética del resto de la casa: blanco y madera predominan, con detalles suaves y acogedores. El cabecero es un panel geométrico de madera que aporta carácter sin estridencias. Las mesitas de noche y las lámparas de ratán mantienen la coherencia con el salón y comedor.

En la habitación de sus hijos también se nota cariño: tonos claros como el blanco y el menta, y mobiliario funcional que hace que el espacio sea tranquilo y adaptable al crecimiento de los niños.

(Foto: Elena Furiase)