Joyas

¿Volveremos a llevar guardapelo? La joya de ‘Cumbres Borrascosas’ que desafía el romanticismo

(Foto: Vintage Jewels by Lulu)

Si pensabas que San Valentín se reducía a rosas, bombones y corazones de papel, prepárate para un regreso inesperado: el guardapelo, esa joya que en el siglo XIX se llevaba cerca del cuerpo para guardar mechones de cabello, vuelve con fuerza gracias a la nueva adaptación cinematográfica de Cumbres Borrascosas, que hoy llega a los cines. Sí, el mismo guardapelo que en la novela de Emily Brontë simboliza la pasión extrema de Catherine y Heathcliff, y que en un momento perturbador del libro nos deja este recuerdo imborrable.

«Al examinarlo, advertí que había sido extraído de un guardapelo que Catherine llevaba colgado del cuello. Heathcliff había abierto el guardapelo, había sacado su contenido y lo había reemplazado por un rizo negro de su propia cabeza». Este fragmento del libro nos hace deseear un guardapelo…

Más que un accesorio, aquel mechón intercambiado era un ritual de vínculo eterno, obsesivo y dramático: un amor que desafiaba incluso a la muerte. Ahora, más de siglo y medio después, la esencia de esa intensidad se traslada al cine y a las vitrinas de joyerías contemporáneas.

Cumbres Borrascosas. (Foto: Warner Bros.)

Aquí entra Vintage Jewels by Lulu, una marca que ha recuperado los portapelos antiguos no como meros objetos decorativos, sino como contenedores de historias íntimas. Cada pieza es un homenaje al amor, a la memoria y a la emoción que se guarda, en silencio, junto al cuerpo. Porque en tiempos de likes y stories, nada dice más te recuerdo que un rizo cuidadosamente preservado en oro y cristal.

Con diseños inspirados en la tradición victoriana pero reinterpretados con un estilo contemporáneo, la marca convierte el antiguo ritual en una tendencia que, por fin, podemos lucir.

(Foto: Vintage Jewels by Lulu)

El portapelo, en la actualidad, no se limita a contener mechones de cabello: puede albergar mini notas, fotografías diminutas o incluso un perfume impregnado en su interior. Su magia radica en que es invisible al mundo pero tremendamente poderoso para quien lo lleva. Es esa joya que no grita lujo, sino intimidad; que no busca likes, sino emoción; que te conecta con la historia de Emily Brontë y con el ritual romántico de siglos pasados, pero adaptado al siglo XXI.

(Foto: Vintage Jewels by Lulu)