El reloj que Steve McQueen llevó en ‘Le Mans’ vuelve al mercado y podría superar los 2 millones
Steve McQueen no necesitó demasiado tiempo en pantalla para convertir un reloj en leyenda. Bastó una muñeca, una película, Le Mans, y un cronógrafo que, hasta entonces, no había terminado de encontrar su sitio en el mercado. El TAG Heuer Monaco, con su inconfundible caja cuadrada y su esfera azul, pasó de ser una rareza técnica a un icono absoluto del diseño relojero del siglo XX. Ahora, una de sus piezas vinculadas al actor vuelve a escena en una subasta que ha reactivado el interés de coleccionistas y ha puesto otra vez sobre la mesa la magnitud del mito McQueen.
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El reloj que convirtió a Steve McQueen en leyenda del estilo
El Monaco nació en 1969 como una declaración de intenciones. Fue uno de los primeros cronógrafos automáticos de la historia y, además, el primero en adoptar una caja completamente cuadrada y hermética. En una época dominada por relojes redondos, su diseño era casi provocador.
El modelo incorporaba el calibre automático de la casa y una estética que parecía más cercana a la ingeniería industrial que a la relojería tradicional. Esa mezcla de innovación técnica y ruptura estética lo convirtió en un objeto difícil de entender en su lanzamiento, pero con un potencial enorme a largo plazo.
Su vínculo con Steve McQueen llegó poco después, durante el rodaje de Le Mans en 1970. Aunque no era su reloj personal habitual, su imagen en la película bastó para fijarlo en el imaginario colectivo como el reloj de McQueen.
McQueen, velocidad y autenticidad
La relación del actor con el Monaco no fue la de un embajador convencional. McQueen no construía su estilo desde la estrategia, sino desde la coherencia con su propia vida: coches, velocidad y una estética sin artificios.
Desde la propia casa relojera se ha insistido en que lo que ocurrió con este modelo fue excepcional: no fue una campaña de marketing, sino una escena de cine que terminó redefiniendo el valor de un objeto. El reloj dejó de ser un producto técnico para convertirse en símbolo de una forma de entender el riesgo y la libertad.
La pieza que vuelve a subasta
La pieza protagonista de la subasta es uno de los ejemplares asociados al rodaje de Le Mans, vinculados directamente al universo de producción de la película. No es un Monaco cualquiera: es uno de los relojes que formaron parte del entorno real en el que se rodaron las escenas protagonizadas por McQueen.
Este tipo de piezas, con trazabilidad directa al set, son las más codiciadas dentro del coleccionismo de relojería vintage. No sólo por el modelo en sí, sino por su procedencia documentada.
El precio: el valor del mito
En subastas recientes, relojes vinculados directamente a Steve McQueen y al rodaje de Le Mans han alcanzado cifras que superan ampliamente el millón de dólares. Uno de los últimos registros conocidos se situó en torno a los 2,2 millones de dólares, convirtiéndose en el Monaco más caro jamás vendido.