Relojes

El reloj de oro macizo de Tom Hiddleston en ‘El infiltrado’ supera los 30.000 €

(Foto: COOLthelifestyle)

En El infiltrado, nada ocurre por accidente. Y en su segunda temporada, el detalle que más ruido está haciendo no es una frase ni un giro de guion, sino un reloj de oro macizo valorado en 34.500 € que Tom Hiddleston lleva en la muñeca. Un Omega Speedmaster Moonwatch que no sólo redefine al personaje de Jonathan Pine, sino que también alimenta una pregunta incómoda para los fans del espionaje británico: ¿estamos ante una pista encubierta sobre el futuro James Bond?

(Foto: Omega)

El reloj de 34.500 € de Tom Hiddleston

La nueva temporada sitúa a Jonathan Pine en un mundo más frío y contemporáneo, lejos del glamour mediterráneo de la primera entrega. Su vestuario acompaña ese cambio: menos ostentación, más funcionalidad, al menos en apariencia. Porque el reloj rompe esa lógica por completo. Donde antes había discreción, ahora hay oro, herencia y poder simbólico.

En la primera temporada, Pine llevaba relojes Tissot sobrios y perfectamente elegidos para un agente que necesitaba pasar desapercibido. El más reconocible, un Tissot Couturier Chronograph de unos 460 euros, reforzaba la idea de profesionalidad accesible y perfil bajo. Era el reloj de alguien que observa desde las sombras.

(Foto: Omega)

El salto ahora es radical. En su lugar aparece un Omega Speedmaster Moonwatch en Moonshine Gold, una pieza de alta relojería con un precio aproximado de 34.500 €. No es sólo más caro: es más visible, más simbólico y mucho más cargado de significado. Este Pine ya no necesita esconderse. Ha entendido que la visibilidad también puede ser una forma de control.

El Speedmaster de oro conserva el ADN que ha convertido al Moonwatch en leyenda: calibre manual 3861, certificación Master Chronometer y una resistencia al magnetismo pensada para situaciones extremas. Pero aquí todo está envuelto en el cálido Moonshine Gold, una aleación exclusiva de Omega que eleva el reloj de herramienta profesional a objeto de estatus. Es, esencialmente, el Moonwatch vestido para una gala, no para una misión.

(Foto: Omega)

Omega es el reloj de James Bond. Lo ha sido durante décadas. Y Tom Hiddleston, casualmente, fue uno de los nombres que más sonaron cuando se buscaba un posible relevo para 007. Que ahora luzca uno de los Speedmaster más lujosos de la marca en una serie de espionaje británico no parece una decisión inocente. Más bien suena a mensaje en clave, a recordatorio silencioso de que sigue ahí, disponible, preparado.

En el mercado secundario, además, este reloj tiene un atractivo añadido: los Speedmaster de oro no dependen del hype. Sus precios suelen situarse por debajo del PVP oficial –un ejemplar reciente ronda los 34.000 € frente a los casi 50.000 € de tarifa– y se mantienen estables. Eso lo convierte menos en una extravagancia y más en una entrada inteligente a uno de los relojes con mayor peso cultural de la historia, el mismo que acompañó a los astronautas del Apolo en sus viajes a la Luna.

(Foto: Omega)

Puede que todo sea una coincidencia. O puede que este Omega sea la audición más cara y elegante de la historia reciente del casting de Bond.
Porque antes del esmoquin, antes del Aston Martin, el reloj siempre habla primero.