La noche de los Premios Laureus 2026 convirtió Madrid en el epicentro del deporte mundial, pero también en una inesperada pasarela de lujo. Entre discursos emotivos, leyendas del deporte y una lista de premiados que define el presente y futuro del alto rendimiento, todas las miradas se desviaron en un momento concreto: la aparición de Carlos Alcaraz con un reloj que no solo marcaba la hora, sino el estatus. Más allá de su consagración como mejor deportista del año, el murciano dejó claro que su estilo fuera de la pista está tan afinado como su derecha, luciendo un exclusivo Rolex Daytona valorado en torno a los 200.000 euros.
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Carlos Alcaraz deslumbra en los Premios Laureus con un Rolex Daytona ‘Le Mans’
Los Laureus no son unos premios cualquiera. Considerados los Oscar del deporte, reúnen a las mayores leyendas y a las estrellas del momento en una gala donde el rendimiento se mezcla con el impacto social. La edición de 2026, celebrada en Madrid, confirmó ese aura global: atletas de distintas disciplinas, iconos retirados y nuevas promesas compartieron escenario en una noche cargada de simbolismo.
En este contexto, Carlos Alcaraz fue uno de los grandes protagonistas al alzarse con el premio a mejor deportista masculino del año, un reconocimiento que consolida su dominio tras una temporada brillante con títulos como Roland Garros y el US Open. Su nombre se une así a una lista histórica de ganadores, confirmando que ya no es solo una promesa, sino una figura central del deporte mundial.

Alcaraz: presencia, actitud… y estilo
Más allá del galardón, la presencia de Alcaraz en la alfombra roja dejó claro que su impacto trasciende lo deportivo. Relajado, elegante y con ese aire natural que le caracteriza, el tenista representa una nueva generación de iconos: deportistas que combinan rendimiento, imagen y cultura contemporánea.
Como embajador de Rolex, no es casualidad que el español elija cuidadosamente cada pieza que luce en eventos clave. En los Laureus, su elección fue todo menos discreta: un reloj pensado para quienes entienden la relojería como arte, inversión y declaración de poder.

El Rolex Daytona ‘Le Mans’: mucho más que un reloj
El modelo que llevó en su muñeca pertenece a una de las referencias más codiciadas del momento: el Rolex Cosmograph Daytona 126525LN Le Mans. Este reloj no es simplemente un accesorio, sino una pieza de colección creada para conmemorar el centenario de la mítica carrera de resistencia de Le Mans, uno de los eventos más prestigiosos del automovilismo.
Fabricado en oro Everose de 18 quilates, el Daytona Le Mans combina una caja de 40 mm con un bisel Cerachrom negro que incorpora una escala taquimétrica, diseñada originalmente para medir velocidades medias en circuito. La esfera negra, con detalles en rojo, refuerza ese vínculo con la competición automovilística, aportando un contraste visual potente y reconocible.
A nivel técnico, el modelo integra un movimiento cronógrafo de alta precisión, sello distintivo de la línea Daytona, concebida desde sus orígenes para pilotos profesionales. Pero lo que realmente eleva esta pieza es su exclusividad: no es un reloj de producción masiva, sino uno reservado a coleccionistas y clientes muy selectos.

Precio, exclusividad y deseo
Aunque su precio oficial ronda los 50.000 dólares, la realidad del mercado secundario cuenta otra historia. La demanda supera con creces la oferta, elevando su valor hasta cifras cercanas, e incluso superiores, a los 200.000 euros.
Este fenómeno no es nuevo en Rolex, pero el Daytona Le Mans lo lleva al extremo: edición conmemorativa, producción limitada y una estética que conecta directamente con el ADN deportivo de la marca. Es, en definitiva, un objeto de deseo global.
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