El yate del hombre más rico de Ucrania llega a Mallorca: cuesta 500 millones, tiene dos helipuertos…
En el Mediterráneo empieza a haber señales de que el verano se acerca: los primeros megayates aparecen en el horizonte, los amarres VIP se llenan y los paseantes del puerto empiezan a jugar a adivinar quién está a bordo. Esta semana, en Puerto Portals, Mallorca, el protagonista absoluto ha sido Luminance, un yate de 138 metros que pertenece (según el sector náutico) al magnate ucraniano Rinat Akhmetov.
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Con un valor estimado de más de 500 millones de euros, esta embarcación no pasa precisamente desapercibida. Y no sólo por su tamaño: mide lo mismo que un edificio de 40 plantas tumbado sobre el agua.
Construido por el prestigioso astillero alemán Lürssen, la misma casa que fabrica algunos de los barcos privados más grandes del planeta, el Luminance comenzó a construirse en 2018 y fue entregado en 2024.
El diseño exterior lleva la firma del arquitecto naval Espen Øino, responsable de muchos de los megayates. Los interiores, por su parte, están diseñados por el estudio francés Zuretti Interior Design. ¿El resultado? Un hotel flotante con detalles que dejarían fríos a muchos resorts de lujo: Dos helipuertos para llegar sin pasar por el tráfico de Palma. Club de playa con piscina infinita prácticamente al nivel del mar. Spa, gimnasio y salones panorámicos. Ascensor de alta velocidad que conecta varias cubiertas.
El barco puede alojar a más de 20 de invitados y necesita una tripulación de más de 30 personas para que todo funcione como un reloj suizo. Mantenerlo tampoco es barato: en la industria se calcula que los costes anuales de operación rondan los 50 millones de euros, entre combustible, mantenimiento y personal.
El dueño del yate, un oligarca que construyó un imperio industrial
Detrás del Luminance está Rinat Akhmetov, considerado el hombre más rico de Ucrania y fundador del conglomerado System Capital Management.
Hijo de un minero del Donbás, Akhmetov construyó su fortuna durante las privatizaciones de los años noventa tras la caída de la Unión Soviética. Su imperio abarca minería, acero, energía y telecomunicaciones, además de ser propietario del club de fútbol FC Shakhtar Donetsk.
Durante años ha sido una de las figuras empresariales más influyentes de Europa del Este. Su fortuna ha fluctuado con las crisis económicas y la guerra en Ucrania, pero sigue situándolo entre los multimillonarios del planeta. Curiosamente, mientras su yate navega por el Mediterráneo, el propio Akhmetov rara vez abandona Ucrania desde el inicio de la invasión rusa, donde asegura estar centrado en apoyar a sus empresas y proyectos de reconstrucción.
El club de los yates imposibles
En el ecosistema del lujo extremo, el Luminance no está solo. Forma parte de una especie de liga de campeones de los superyates, donde la competencia no es tener un barco grande… sino tener uno más grande que el del vecino multimillonario.
Entre sus rivales en el Mediterráneo están embarcaciones como: Azzam, de 180 metros, considerado el yate privado más largo del mundo y propiedad del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Khalifa bin Zayed Al Nahyan. Eclipse, el icónico megayate del oligarca ruso Roman Abramovich. Dilbar, el gigante de más de 150 metros del magnate uzbeko-ruso Alisher Usmanov. Todos ellos comparten la misma filosofía: cuanto más grande, más invisible resulta la frontera entre barco, hotel y palacio flotante.