Coches

Encuentran abandonado el prototipo del SUV eléctrico chino de 100.000 € que quería destronar a Tesla

(Foto: SF Motor)

En una instalación industrial de California, entre prototipos, piezas de ingeniería y vehículos sin matricular, quedó uno de los símbolos más claros del choque entre ambición tecnológica y realidad industrial del coche eléctrico. Allí terminó abandonado un SUV eléctrico de altas prestaciones desarrollado por SF Motors, una compañía de origen chino con base operativa en Estados Unidos que aspiraba a entrar en la liga de Tesla.

No fue un abandono repentino ni una escena de coches dejados en mitad de un descampado. Fue algo mucho más típico, y a la vez más revelador, en la industria: la desaparición progresiva de un proyecto que pierde continuidad industrial, dejando prototipos completos sin ciclo de vida, sin producción y sin futuro comercial.

SF Motors nació con una idea clara: aprovechar el ecosistema tecnológico de California para desarrollar vehículos eléctricos de alto rendimiento con ingeniería global y capital chino. La empresa llegó a instalarse en instalaciones en el área de la Bahía de San Francisco, donde trabajó en varios prototipos de SUV eléctricos.

El modelo más conocido del proyecto fue el que evolucionaría hacia lo que en China acabaría relacionado con la marca Seres, especialmente los programas previos del SF5 y el más grande SF7, dos SUV eléctricos y electrificados que combinaban versiones de altas prestaciones con un enfoque tecnológico muy ambicioso.

En aquel momento, el discurso era claro: crear un SUV eléctrico capaz de competir con Tesla no solo en autonomía o tecnología, sino también en prestaciones puras, con aceleraciones propias de un deportivo y sistemas de software avanzados.

(Foto: SF Motor)

El SUV: potencia, tecnología y una apuesta premium

El vehículo que hoy aparece en imágenes abandonado en California no era un modelo de producción, sino un prototipo de desarrollo avanzado. Su propuesta técnica se movía en el terreno de los SUV eléctricos de altas prestaciones:

  • Configuraciones con tracción total eléctrica
  • Potencias combinadas que, en versiones experimentales, se acercaban a los cuatro dígitos
  • Enfoque en prestaciones deportivas dentro de un formato SUV
  • Interior y software orientados a competir en el segmento premium

El objetivo no era tanto vender unidades de forma inmediata, sino posicionar la marca en el escaparate global del coche eléctrico, atraer inversión y abrir la puerta al mercado estadounidense.

(Foto: SF Motor)

Una inversión millonaria y una estrategia que no funcionó

El desarrollo del proyecto en Estados Unidos implicó una inversión estimada en torno a 136 millones de euros, destinados a ingeniería, prototipos, infraestructura y expansión inicial.

Sin embargo, el modelo de negocio se encontró con varias barreras:

  • Un mercado estadounidense extremadamente competitivo
  • Altos costes de homologación y producción
  • Dificultad para escalar desde prototipo a producción real
  • Reorientación estratégica de la empresa matriz en China

Mientras tanto, el ecosistema chino de vehículos eléctricos evolucionaba rápidamente hacia otros actores más consolidados, como Seres en colaboración con Huawei en el ecosistema AITO, dejando atrás la estrategia original de SF Motors en California.

(Foto: SF Motor)