Zihuatanejo, el edén de México que aún conserva su esencia intacta, conocido como el ‘Pueblo Mágico’
Hay destinos ocultos en el mundo que están listos para ser conocidos… O no. Esos edenes sumergidos en enclaves de cuento, que relatan historias propias y cada rincón es todo un regalo para los sentidos. Esos lugares son los que nos gusta encontrar en nuestras escapadas y, sobre estas líneas, vamos a cruzar el océano para descubrir arte, cultura y paisajes singulares. Situado en la costa grande del estado de Guerrero, se esconde un secreto que es conocido por pocos, pero que va a ser el próximo capricho de muchos. Descubrimos Zihuatanejo, denominado como «Pueblo Mágico» de México.
- México llega a Fitur con el stand más grande de su historia y 68 lenguas vivas que contar
- Sergio Ramos deja su club de México: la casa de 1 millón en Monterrey que se ha convertido en su refugio
Actualmente, el país cuenta con 177 destinos que se califican de esta manera y es un reconocimiento que otorga el Secretario de Turismo nacional, en este caso, Miguel Torruco. No cualquiera puede optar a esto y es que debe tener una serie de requisitos en cuanto a naturaleza, vida comunitaria, costumbres y tradiciones. Al margen de los demás, hemos podido conocer su esencia a través de las palabras que nos expresan dos de sus representantes.
Considerada como una de las joyas del Pacífico, este lo escuchamos hace años en un largometraje que muchos recordarán, pero pocos situarán las palabras que se expresaban. La frase era «¿Sabes lo que dicen los mexicanos del Pacífico? Que no tiene memoria”. Esta se mencionaba en la película de los 90, Cadena perpetua, cuyo protagonista, interpretado por Tim Robbins, se fugaba de la cárcel para huir a Zihuatanejo, en México. Aunque lo tratemos como uno, realmente son dos, Ixtapa-Zihuatanejo, pero no siempre ha sido así.
Lo que más caracteriza a este pueblo es la autenticidad y la magia que se respira en cada esquina. Una diminuta parte de ese México desconocido que conserva su esencia intacta. Pero hay que hablar de ambos por separado.
Zihuatanejo: un pueblo con esencia pura
La manera en la que la naturaleza se fusiona con la autenticidad local es única y un regalo para la vista, puesto que se respeta la flora y la fauna, al tiempo que se permite al visitante vivir la cercanía con el océano. Como bien nos cuentan Pedro Castelán, director general, y Estefanía Grimaldi, responsable de promoción internacional: «Originalmente, este siempre ha sido un pueblo de pescadores y, en los años 70, se expandió con la construcción de Ixtapa».
Sabemos que es uno de los destinos, quizás, menos conocidos de México, pero es perfecto para aquel que busque privacidad y un lugar que no esté copado de turistas. Esto permite vivir la esencia de la ciudad y la vida de sus nativos. Un detalle curioso es que no puede crecer más, porque el 50% está declarado como zona protegida, lo que hace que su magia perdure y se mantenga. «Recibimos alrededor de dos millones de turistas al año, un número que es alto, pero no exagerado», nos cuentan sus responsables. «Los locales reciben a los turistas de una manera cercana, es decir, si preguntas por un restaurante, no te lo señalan, te llevan hasta él».
Está claro que a todos les interesa tener visitantes, pero en este caso hablamos de perfiles de calidad. Zihuatanejo establece una conversación sobre el lujo silencioso del turismo, es decir, su enfoque se basa en mantener la esencia del destino. Eso sí, el que lo descubre, se enamora. Sus playas de arena dorada y suave, que cuentan con diferentes tonalidades en el agua y oleaje, destacan por ser una de las más limpias y hermosas del país. Su pueblo conserva esa historia de México donde aún se puede respirar la cultura propia, la gastronomía y los olores de su saber culinario que embriagan el olfato.
Para el que tenga el gran privilegio de descubrirlo, sus responsables recomiendan el Paseo del Pescador. Es un hermoso malecón a orillas de la bahía, ideal para caminar, correr y disfrutar atardeceres, conectando la zona del muelle con Playa Principal, y cuenta con restaurantes, tiendas y miradores, siendo un punto central para locales y turistas de día y noche, incluso con acceso a las rocas al final del recorrido, aunque con precaución por el oleaje.
Pero la magia está en otro lado y no es fácil llegar. Hablamos de Barra de Potosí, uno de los amaneceres más mágicos que puedas ver en tu vida. Pero para ello, hay que navegar con una barca, en la que sorteas pequeñas montañas situadas en el mar y llegas a un enclave entre dos de ellas. En medio, el sol comienza a iluminar el mar y la magia se vive con el canto de las aves y los colores que bañan cada rincón.
Ixtapa: la meca del turismo en México
Al margen del anterior, este no tiene tanta historia, pero sí la misma belleza. Antes de hablar de él, los responsables nos cuentan un dato que pocos saben y nos desvelan que parte de esos destinos de México que nos encantan son tardíos y artificiales. En la década de los 70, un proyecto de turismo aterrizó en el país. «El Banco Mundial, junto a un ambicioso proyecto de crecimiento, decidieron crear un plan turístico en México y construyeron de cero Cancún o Ixtapa, entre otros, para poder atraer a público al país». Algo curioso. ¿Quién iba a decir que algunos de los destinos más populares de México, a nivel turístico, eran artificiales? Lo que queda claro es que ha sido más que rentable.
Los atractivos de este son muchos. Por un lado, cuentan con un anfiteatro que tiene forma de Partenón griego. Ubicado en una colina, ofrece vistas impresionantes de la bahía de Zihuatanejo. Es curioso porque este espacio pertenecía a la casa de un policía relacionado con actividades corruptas, pero el gobierno decidió darle una vida nueva, al alcance de todo el público. Para los amantes del sol, playa Cuachalalate es la ubicación perfecta, puesto que su arena dorada resplandece con la luz del día y las aguas cristalinas muestran la belleza del mar que la baña.
Otra de sus curiosidades son sus colinas, las cuales cuentan con imponentes casas. En estas, son muchas las caras conocidas que tienen su residencia de vacaciones. Uno de ellos es Marc Anthony, aunque cuando se pregunta por los demás, se guarda silencio.
Ambos destinos se encuentran a diez minutos el uno del otro, pero cada uno cuenta su historia. A través de una carretera, se puede cruzar de un proyecto turístico y sumergirse en un pueblo de pescadores, con alma propia y una población que abraza a los visitantes y les deleita con los colores de su esencia. Uno de los secretos mejor guardados de la costa mexicana que habla del auténtico lujo silencioso del turismo de México.