Dani García: «Para que el sándwich quede crujiente, hazlo en sartén con queso rallado emmental»
Hay recetas que forman parte de nuestra memoria colectiva. Platos sencillos, cotidianos, casi invisibles, que hemos comido mil veces sin pensar demasiado en ellos… Hasta que alguien decide mirarlos con otros ojos. Eso es exactamente lo que hace Dani García con el sándwich mixto: coger uno de los grandes clásicos de la cocina doméstica y elevarlo a categoría de objeto de deseo gastronómico, sin perder ni un gramo de su esencia.
Porque, seamos sinceros, ¿a quién no le gusta un mixto? El propio chef lo plantea así de claro desde el inicio: «¿A quién no le gusta un sándwich mixto? Hoy os voy a enseñar el mejor sándwich mixto de vuestra vida».
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El sandwich mixto perfecto por Dani Garcia
La propuesta de Dani García parte de una premisa muy clara: no reinventar el sándwich mixto, sino hacerlo perfecto. Para ello, el chef apuesta por una ejecución impecable y por entender que la diferencia entre un mixto correcto y uno memorable está en pequeños gestos que, sumados, lo cambian todo.
El montaje es «normal y natural», como él mismo explica. Pan, jamón cocido y queso. Nada más. Pero el verdadero punto de inflexión llega cuando entra en juego el fuego y, sobre todo, la mantequilla. «Fuego medio alto. Y ahora es cuando viene lo bueno», advierte antes de añadir un generoso toque de mantequilla y queso al exterior del pan.
Ese gesto, aparentemente sencillo, es el que transforma el sándwich en algo crujiente, dorado y profundamente sabroso.
La importancia del queso (y del criterio)
Uno de los momentos más reveladores de la receta llega cuando Dani García se detiene a hablar del queso. Sin imponer dogmas, deja claro cuál es su favorito para este plato: «Para mí, el mejor es el emmental».
No se trata sólo de que funda bien, sino de que aporte cremosidad, equilibrio y ese punto goloso que convierte cada bocado en una experiencia reconfortante.
Aun así, el chef deja la puerta abierta a la creatividad: cada uno puede elegir el queso que más le guste. Ese gesto dice mucho de su manera de entender la cocina: la técnica está para servir al disfrute, no para imponer reglas rígidas.
El crujiente perfecto
Si hay algo que obsesiona a Dani García en esta receta es la textura. El exterior debe ser crujiente, casi caramelizado, mientras que el interior tiene que mantenerse jugoso y fundente. «Ojito a ese puntito crujiente que le hemos dado por encima», comenta con entusiasmo antes de abrir el sándwich y mostrar el resultado final.
Y ahí está la clave. Cuando el chef habla de jugosidad, no lo hace de manera abstracta. «Cuando me refiero a jugoso, me refiero a esto», dice mientras enseña un interior perfectamente fundido, donde el queso se estira y el jamón mantiene toda su ternura.