Recorrer la Sierra Norte de Madrid puede convertirse en una aventura épica si se hace siguiendo los pasos de los hobbits más famosos de la literatura. Inspirada en el universo de El Señor de los Anillos, la ruta conocida como el Camino del Anillo propone un viaje de 120 a 128 kilómetros, dividido en ocho etapas, que evocan la travesía de Frodo y Sam hacia Mordor. Sin necesidad de viajar a Nueva Zelanda, los amantes de la obra de J. R. R. Tolkien pueden sentirse en plena Tierra Media a pocos kilómetros de la capital.
La increíble ruta de ‘El Señor de los Anillos’ en Madrid
El itinerario comienza en El Berrueco, que representa a Hobbiton, con paisajes abiertos y un ambiente rural que recuerda a la Comarca. Desde allí, el camino avanza hasta Buitrago del Lozoya, equivalente a Bree, donde sus murallas medievales y su casco histórico refuerzan la sensación de estar en un enclave de otro tiempo. Este primer tramo combina naturaleza y patrimonio, marcando el tono de la experiencia.
La segunda etapa conduce a Madarcos, uno de los pueblos más pequeños de la región, situado en la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón. A continuación, el senderista se adentra en el llamado bosque élfico, ubicado en Montejo de la Sierra, con robledales y hayedos que evocan los dominios élficos. Más adelante aparece La Hiruela, que simboliza Rivendel, un pueblo que conserva su arquitectura tradicional casi intacta y transmite una atmósfera de serenidad.
(Foto: Turismo madrid)
El recorrido continúa por terrenos más abruptos en Puebla de la Sierra, asociada a Moria, con relieves escarpados y formaciones rocosas imponentes. Después se alcanza El Atazar, que representa Lórien, donde los acantilados y las vistas al embalse aportan un aire mágico al paisaje. Más adelante, Patones, con su característica arquitectura de pizarra, encarna las tierras de Rohan y ofrece uno de los conjuntos rurales más singulares de Madrid.
La última etapa lleva hasta Torrelaguna, identificada con Gondor o incluso con Minas Tirith por su carácter señorial y su riqueza histórica. Tras completar las ocho jornadas, el senderista no sólo ha recorrido más de un centenar de kilómetros, sino que ha atravesado un mosaico de paisajes protegidos, villas con encanto y escenarios que conectan literatura y realidad.
Cada etapa oscila entre 10 y 20 kilómetros, lo que permite adaptar la experiencia al ritmo de cada persona. Además, existen actividades de un sólo día, talleres y propuestas para grupos. El lema de la ruta resume su espíritu: «no dejar a ningún hobbit atrás». Más que una competición, es una invitación a disfrutar del camino.
El Camino del Anillo demuestra que la fantasía puede entrelazarse con la geografía real. La Sierra Norte de Madrid se transforma así en una Tierra Media madrileña, donde el senderismo y la literatura se unen para ofrecer una experiencia única sin salir de la comunidad.