Gastro

El Rioja de los 94 puntos Parker ya está disponible y es demasiado bueno como para ignorarlo

(Foto: Marqués de Murrieta)

94+ puntos en la guía de Robert Parker, 95 en Tim Atkin y 94 en Vinous. El nuevo Marqués de Murrieta Reserva 2022 no sólo entra con fuerza en la escena del vino español: confirma que la bodega vive uno de los momentos más sólidos y reconocidos de su historia reciente, situándose además entre las casas más premiadas del mundo en los últimos años. La sensación es clara: algo está ocurriendo en Finca Ygay, el corazón operativo de la bodega en la Rioja Alta. No hay giros radicales ni cambios de identidad. Y quizá ahí esté la clave. Mientras otras regiones buscan reinventarse constantemente, Murrieta ha afinado su estilo.

El Reserva 2022 es, en ese sentido, una especie de síntesis perfecta. Un vino que no pretende sorprender por ruptura, sino por equilibrio. Y lo consigue desde el viñedo: todo procede de la finca propia, unas 300 hectáreas que rodean la bodega, con suelos arcillo-calcáreos y altitudes que van de los 320 a los 485 metros. Un mosaico que permite jugar con matices sin salir del mismo territorio.

El ensamblaje es el de siempre, el que ha definido el estilo clásico de la casa durante décadas: 85% tempranillo, 7% mazuelo, 6% graciano y 2% garnacha. Pero lo interesante no es la receta, sino cómo se interpreta. El tempranillo aporta la columna vertebral, la fruta madura y la estructura; el mazuelo introduce tensión y frescura; el graciano suma complejidad aromática y profundidad; y la garnacha suaviza el conjunto, redondeándolo sin restarle carácter.

Añada 2022. (Foto: Marqués de Murrieta)

La vendimia de 2022 se realizó de forma manual entre el 7 y el 23 de septiembre, en un periodo relativamente compacto que permitió recoger la uva en su punto óptimo de maduración. En bodega, cada variedad siguió su propio camino. Fermentaciones separadas en depósitos de acero inoxidable, control de temperatura y una extracción medida con remontados y bazuqueos suaves. Nada de excesos. El objetivo era claro: preservar la identidad de la fruta y construir un vino con capas, no con fuerza bruta.

Después llegó una fase clave en el estilo Murrieta: el prensado lento en prensas verticales. Un proceso casi artesanal que busca extraer taninos maduros sin agresividad, evitando cualquier aspereza que rompa la textura final del vino. Y, finalmente, la crianza: 25 meses en barricas de roble americano de 225 litros. Una elección que forma parte del ADN de la casa y que aporta ese perfil inconfundible de notas especiadas, dulces y ligeramente tostadas que envuelven al vino sin dominarlo.

Añada 2022. (Foto: Marqués de Murrieta)

En copa, el Reserva 2022 se expresa con una claridad muy reconocible. La fruta roja madura aparece en primer plano, acompañada de toques de regaliz y un fondo sutil que recuerda al chocolate con licor. No hay estridencias. Todo está en su sitio. En boca es amplio, carnoso, con una textura que llena sin saturar. La acidez, integrada y amable, sostiene el conjunto y evita cualquier sensación de pesadez. El tanino, firme pero pulido, alarga el recorrido hasta un final persistente, limpio y con cierta elegancia clásica que no pasa de moda.

Es un Rioja que no busca ser conceptual, sino gastronómico. De esos vinos que no necesitan explicación excesiva porque funcionan en mesa, evolucionan en copa y acompañan sin imponer. Tiene cuerpo, sí, pero también una especie de inteligencia en su construcción que lo hace especialmente versátil.

Y este lanzamiento llega en un contexto muy particular para la bodega. En los últimos años, Marqués de Murrieta ha entrado en un círculo de reconocimiento internacional que pocas casas vitivinícolas españolas han alcanzado. Ha sido incluida entre las diez bodegas del mundo con más vinos puntuados con 100 puntos Parker, un territorio donde conviven nombres legendarios de Burdeos o Napa Valley. A esto se suma el reconocimiento global de su vino icónico, el Castillo Ygay, y premios a su equipo técnico, con la enóloga María Vargas destacada como una de las figuras más influyentes del sector.

Ese contexto hace que el Reserva 2022 tenga una lectura especial. No es el vino más exclusivo de la casa ni el más mediático, pero sí probablemente el más revelador. Es el que explica cómo se sostiene una gran bodega en el día a día. El que muestra que la excelencia no depende sólo de botellas icónicas, sino de una regularidad casi silenciosa en los vinos que se beben con más frecuencia.

Y quizá por eso, más que un gran lanzamiento, el Marqués de Murrieta Reserva 2022 se percibe como una confirmación. La de que cuando una casa entiende su identidad y la trabaja sin ruido, el resultado no solo resiste el paso del tiempo: lo convierte en su mejor aliado.