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El reino social de Philippe Junot en la era del glamur: entre el Marbella Club y Puerto Banús

Philippe Junot bailando con su mujer Nina en una discoteca de Marbella en 1997. (Foto: GTRES)

Cuando se habla de la Marbella dorada de los 70, 80 y primeros 90, no se habla sólo sol y playa: se habla de un fenómeno cultural y social que trascendió al mismo destino turístico. Fue un universo paralelo de lujo, fiestas interminables, rostros internacionales y conexiones entre aristocracia, empresarios y celebs que, durante décadas, fijaron su mirada en la Costa del Sol como el lugar donde descansar, salir y… verse. En ese escenario (tan informal como estricto en sus códigos no escritos), Philippe Junot encontró su esfera social donde su nombre circulaba con tanta naturalidad como los cócteles y las invitaciones a cenas benéficas. Allí se bailaba la noche entera, se intercambiaban tarjetas de visita y se construían redes que, a menudo, funcionaban igual de bien que los negocios.

Todo empezó décadas antes, cuando el príncipe Alfonso de Hohenlohe-Langenburg transformó una antigua finca de Santa Margarita en el Marbella Club, un hotel pequeño y discreto que pronto se convirtió en el punto de encuentro obligado de la jet set europea (y también de Hollywood). A partir de los años 50 atrajo estrellas como Audrey Hepburn, Liz Taylor o Grace Kelly y banqueros, aristócratas, reyes destronados y millonarios de todo el mundo.

El Marbella Club se convirtió en una institución social, el primer lugar donde las tertulias informales terminaban en titulares al día siguiente.

Alfonso de Hohenlohe-Langenburg en una fiesta, en Marbella, 1980. (Foto: GTRES)

Puerto Banús: glamur con motor y yates

La apertura de Puerto Banús en 1971 consolidó ese modelo de ocio y riqueza. Ya no bastaba con verse en el hotel: había que ver y ser visto en la marina más exclusiva de Europa, entre yates imponentes, coches de lujo y restaurantes donde las sobremesas duraban tanto como las siestas bajo el sol.

Este litoral (con su propio circuito social) fue el telón de fondo donde personajes como Philippe Junot se movían como peces en el agua en una comunidad que vivía de apariciones, amistades y relaciones sentimentales que a menudo se filtraban a la prensa del corazón.

Glamur, excesos y Gunilla von Bismark: el rasgo distintivo de la ‘jet set’ marbellí

Philippe Junot fue un habitual de esas noches interminables. La prensa rosa recuerda que él y su entonces esposa Nina Wendelboe-Larsen (madre de sus tres hijos) elegían Marbella como lugar para pasar temporadas o celebrar eventos importantes, como su boda en el propio Marbella Club, rodeados de amistades europeas y personalidades del ambiente.

Philippe Junot con Gunilla von Bismarck. (Foto: GTRES)

Junot además de ir a todo evento que se diera, formaba parte del tejido social que giraba en torno al Marbella Club y a los espacios principales de Puerto Banús. Allí compartía escenario con figuras como Gunilla von Bismarck, Jaime de Mora y Aragón o el magnate árabe Adnan Khashoggi, protagonistas habituales de las crónicas de sociedad.

Los cronistas del corazón de la época hablaban de un ambiente donde todo parecía posible: helicópteros que aterrizaban en la playa con invitados llegados desde cualquier parte del mundo, yates de nombre legendario (como el Nabila de Khashoggi) que se alineaban en el puerto atardeciendo como si fuera una alfombra de pasarela.

Gunilla von Bismark con su pareja Luis Ortiz y unos amigos en una fiesta marbellí. (Foto: GTRES)

Ese cosmopolitismo, esa mezcla de glamur y excesos, fue el rasgo distintivo de la jet set marbellí. 

Gunilla von Bismark con Jaime de Mora y Aragón. (Foto: GTRES)

El ‘moreno marbellí’: símbolo social de Philippe Junot y de una era

Nada definía mejor la estética de aquellos veranos que el llamado moreno marbellí: un bronceado profundo, casi churruscado, que muchos buscaban como insignia de haber vivido una temporada en la Costa del Sol. Era un trofeo no oficial de haber pertenecido a ese grupo selecto que pasaba de fiestas en la playa a cenas en el hotel sin perder el ritmo.

Este ideal estético, más que una moda pasajera, se convirtió en símbolo sociocultural.

Philippe Junot bailando con su mujer Nina en una discoteca de Marbella en 1997. (Foto: GTRES)

Con la llegada de la década de los 90 y cambios políticos y sociales (como la llegada de Jesús Gil a la alcaldía y los escándalos que acompañaron a la ciudad) la jet set tradicional empezó a dispersarse. Sin embargo, la leyenda de aquellos años dorados sigue presente en las historias de personajes como Junot, que no sólo visitaron Marbella, sino que formaron parte de su mito viviente