Madrid encara el final del invierno con una agenda gastronómica impresionante: jornadas de trufa negra, regresos estrellados, cartas renovadas y aperturas que miran a Perú y Japón. De templos castizos que celebran cuatro décadas a bistrós con espíritu neoyorquino, la ciudad tiene restaurantes para todos los paladares. Entre menús maridados, cocina de producto y espacios con historia, febrero y marzo se convierten en la excusa perfecta para redescubrir la capital a través de la mesa.
Madrid estrena temporada gastronómica con jornadas de trufa negra, aperturas en el barrio de Salamanca y cartas renovadas que reivindican el producto y la tradición reinterpretada. De bistrós con alma neoyorquina a templos castizos de siempre, la capital invita a recorrerla (una vez más) a golpe de reserva.
Candeli
C/ Ponzano, 47
En pleno corazón de Chamberí, Candeli vuelve a rendir homenaje al diamante negro de la temporada con sus esperadas jornadas de la trufa negra, que se celebran del 16 al 22 de febrero. Durante esa semana, el restaurante propone una selección exclusiva de platos en los que este preciado hongo es el gran protagonista.
La propuesta incluye un parmentier de yuca con setas y huevo poché; la vieira de D’Oléron a la brasa con puerro confitado; la alcachofa rellena de rabo de toro; y los clásicos Huevos camperos fritos con patatas, todos coronados con trufa negra en su punto óptimo de consumo. Como broche final, no falta su emblemático flan casero de leche cruda de oveja.
(Foto: Candeli)
Árdia
Callejón de Puigcerdá, 4B
En pleno barrio de Salamanca, Árdia marca el regreso a Madrid del chef Nazario Cano, tras su estrella Michelin en Odiseo (Murcia) y casi 30 años después de su primer proyecto en la ciudad. Ubicado en el exclusivo callejón de Puigcerdá, Árdia se desarrolla en tres niveles: una planta baja informal para compartir, una sala superior sofisticada y una coctelería en la última planta, dirigida por Alonso Serrano, que ofrece reinterpretaciones líquidas de clásicos españoles. La carta refleja la filosofía de Nazario: respeto al producto, sabor y tradición reinterpretada. Platos destacados incluyen ostra con champagne, rabo de toro guisado al vino tinto, salpicón de bogavante servido en mesa y rigatonne de lenguado a la Meunière, acompañados de una cuidada selección de vinos. Uno de los restaurantes que al menos hay que visitar una vez en la vida.
Rabo de toro. (Foto: Árdia)
Café Comercial
Gta. Bilbao, 7
Café Comercial termina el mes de febrero con un menú gourmet especial, maridado con una cuidada selección de vinos de Bodegas Montecillo, (disponible hasta el 28 de febrero). La propuesta plantea un viaje gastronómico que equilibra tradición y creatividad: comienza con sardina encurtida y ahumada, continúa con clásicos reinterpretados como la croqueta de jamón y el mejillón tigre, y avanza hacia platos como verduras de temporada con salsa trufada y un canelón de rabo de toro. Cada pase se acompaña de vinos escogidos de la histórica bodega riojana. El broche dulce lo pone una intensa tarta de chocolate al 80%, servida junto a Viña Monty Graciano 2016, para culminar la velada con un maridaje a la altura.
Tribeca Bistro celebra su primer aniversario (el 24 de marzo) con una carta renovada que refuerza su apuesta por la cocina clásica europea y el ambiente inspirado en los bistrós neoyorquinos. De la mano del chef Gerardo Méndez, el restaurante incorpora nuevos platos como el tartar de atún con aguacate, el bikini de roast beef, la pluma ibérica a baja temperatura, el rodaballo con salsa beurre blanc y caviar o el arroz con carabineros, que se suman a clásicos ya consolidados como el steak tartar, el lenguado meunière o la hamburguesa Café de París. La propuesta mantiene sus medias raciones, ticket medio de 45-50 € y menú del día por 19,50 €, además de una bodega con más de 80 referencias. Como parte de la celebración, Tribeca sortea un viaje a Nueva York entre los clientes que consuman más de 100 € hasta el 27 de marzo.
(Foto: Tribeca Bistro)
Uskar
C/ Alonso del Barco, 11
En el corazón del barrio de Embajadores, Uskar se ha transformado de bar de barrio a restaurante gastronómico sin perder su esencia. Detrás está el chef granadino José Miguel Valdivieso, quien ha logrado un merecido Solete de la Guía Repsol. Su propuesta gira en torno a tres pilares: tierra, mar y huerta. El cordero segureño IGP de Granada, el atún rojo salvaje de Tarifa y las verduras ecológicas de la huerta madrileña son protagonistas en platos como la paletilla de cordero, la chuleta de atún a la brasa o la berenjena asada chinocordobesa. La experiencia se completa con una bodega de 150 referencias, gestionada por el sumiller Raúl García, que apuesta por pequeños productores y ofrece opciones por copa y alternativas 0.0.
(Foto: Uskar)
99 Sushi Bar
Varias direcciones
Como no podía faltar entre las direcciones imprescindibles de la temporada, 99 Sushi Bar vuelve a situarse en lo más alto del panorama gastronómico nacional. La prestigiosa enseña de cocina japonesa de origen español revalida su liderazgo en la Guía Repsol 2026. En la gala anual celebrada en Tarragona, la firma ha confirmado que 99 Sushi Bar NH Eurobuilding mantiene sus Dos Soles Repsol, mientras que el restaurante de Hermosilla conserva su Sol Repsol.
Plato de sashimi (Foto: 99 Sushi Bar)
Suyu
C/ Maldonado, 14
La escena gastronómica madrileña suma una nueva apertura en el barrio de Salamanca con Suyu Peruvian Nikkei Cuisine, un espacio que fusiona las tradiciones culinarias de Perú y Japón desde una perspectiva contemporánea. Su propuesta gira en torno a la cocina nikkei con una carta de autor que combina clásicos como ceviches, tiraditos, makis y nigiris, junto a creaciones propias como las ostras nikkei al ponzu, el crispy rice de wagyu o el lomo saltado Suyu. En el apartado dulce, destacan guiños nipones como el fondant de matcha o el crujiente de sésamo y miso con helado de lúcuma.
La experiencia se completa con una coctelería creativa que mezcla ingredientes peruanos y japoneses (como el cóctel Rumi o la Sangría Suyu con chicha morada) en un entorno sobrio y sofisticado pensado para disfrutar sin prisas. Uno de los restaurantes must have de la ciudad.
(Foto: Suyu)
Arzábal
Varias direcciones
El Grupo Arzábal renueva su carta con cuatro incorporaciones que refuerzan su apuesta por el producto de temporada, la cocina honesta y el recetario clásico reinterpretado con mirada contemporánea. Entre las novedades destacan el paté en croûte con encurtidos, el mejillón bouchot en cocotte con salsa picante de tomates, los langostinos y vieiras con cogollos a la brasa y las lentejas estofadas con pintada.
(Foto: Arzábal)
Ponzano
C/ Ponzano, 12
El Bar Restaurante Ponzano celebra 40 años de historia (y 25 con Paco García al frente) consolidado como una de las casas de comidas más queridas de Chamberí. Lo que empezó como ultramarinos y charcutería de barrio es hoy un restaurante imprescindible que mantiene intacta su filosofía. Famoso por su cocido madrileño de los miércoles, sus guisos, escabeches y platos de cuchara, Ponzano sigue apostando por la cocina popular española sin artificios ni reinterpretaciones. Su menú del día (18 €) se ha convertido en institución en la zona, mientras que la carta permite desde un picoteo clásico hasta carnes y pescados seleccionados de grandes proveedores. Cuatro décadas después, demuestra que la clave no está en reinventarse, sino en cocinar bien.
(Foto: Ponzano)
Casa Toro
C/ Julio Camba, 5
Casa Toro es la taberna andaluza con aire castizo que celebra el Día de Andalucía, este 28 de febrero, con nuevas frituras como cucuruchos de chopitos, gamba cristal y cazón en adobo, junto a sus clásicos calamares y la ensaladilla rusa con gambas. Entre los platos destacados también están los originales huevos rotos con migas de rabo de toro, acompañados de jereces, vinos de distintas DD.OO., vermut de La Dolores o la caña de Águila bien tirada. La experiencia se completa con música en vivo de Miguel del Pozo, A Nuestra Manera, que amenizará la velada de 21:00 a 1:00 horas en un espacio muy auténtico.
(Foto: Casa Toro)
Caluana
C/ de la Bolsa, 12
Caluana estrena nueva carta y refuerza su propuesta como uno de los espacios gastronómicos más singulares del centro de Madrid. Junto a su coctelería clandestina Maldita Gioconda, el proyecto combina cocina italocastiza, patrimonio histórico, música y coctelería sensorial en un mismo enclave. Ubicado bajo una bóveda barroca original y en una capilla del siglo XVI, el espacio ofrece una experiencia que trasciende lo gastronómico y convierte cada sala en parte de un relato envolvente. Uno de los restaurantes imprescindibles.