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E. Kenchington, del hotel que elige las ‘celebs’ en Nueva York: «Las peticiones rara vez son extravagantes»

(Foto: COOLthelifestyle)

En una ciudad donde todo compite por ser visto como es Nueva York, hay lugares que han perfeccionado el arte contrario: el de existir sin necesidad de exhibirse. En pleno Upper East Side, en la elegante esquina de Madison Avenue con la calle 77, se alza The Mark Hotel, uno de los hoteles más icónicos de Manhattan y, quizá, uno de los más discretamente influyentes del mundo, frecuentado por celebridades como Anna Wintour, Meghan Markle, Gigi Hadid o Kendall Jenner.

Instalado en un edificio histórico de los años veinte y reinterpretado por el legendario interiorista francés Jacques Grange, el hotel combina la sofisticación europea con la energía contemporánea de Nueva York. Ese equilibrio ha convertido a The Mark en un auténtico epicentro cultural y social. No en vano, ha sido reconocido como Mejor Hotel Urbano del Mundo en los Tatler Travel Awards 2026 y es el único hotel de Nueva York incluido entre los 50 mejores del planeta.

Sin embargo, el verdadero secreto de su magnetismo no se encuentra en los premios ni en la arquitectura. Está en algo mucho más intangible: la confianza. «El mayor secreto de The Mark es la confianza», explica su General Manager, Elon Kenchington.

Megan Markel saliendo del hotel. (Foto: The Mark Hotel)

«Los huéspedes saben que pueden vivir plenamente dentro de nuestras paredes sin sentirse observados. The Mark no es un escenario, es un santuario»

Esa filosofía ha convertido al hotel en un refugio para artistas, líderes internacionales y grandes figuras de la cultura. No acuden para ser vistos, sino para sentirse protegidos por una elegancia silenciosa que ha definido el ADN del hotel durante décadas.

En una ciudad donde el lujo a menudo se mide por el espectáculo, The Mark ha elegido otro camino: la exclusividad casi invisible. “El verdadero lujo no necesita anunciarse», afirma Kenchington.

«Se revela en la proporción, en la moderación y en la precisión de cada detalle. Preferimos ser descubiertos, no exhibidos»

(Foto: The Mark)

Quizá por eso, cuando se le pregunta qué perdería Nueva York si el hotel cerrara mañana, su respuesta es sorprendentemente emocional. «Nueva York perdería una sala de estar», dice.

«Un lugar donde la cultura, la moda, el arte, la diplomacia y la vida privada coexisten de forma natural. The Mark forma parte de la geografía emocional del Upper East Side»

Ese espíritu también se refleja en su propuesta gastronómica, considerada una de las más sofisticadas de la ciudad. Entre sus espacios destaca Caviar Kaspia at The Mark, la legendaria maison parisina fundada en 1927 y trasladada fielmente a Manhattan. Allí, el ritual gira en torno al producto: caviar excepcional, blinis y la célebre patata doblemente horneada, servidos con la disciplina y el protocolo que han definido a la casa durante casi un siglo.

El restaurante principal del hotel, The Mark Restaurant by Jean-Georges, está dirigido por el célebre chef Jean-Georges Vongerichten y propone una cocina contemporánea de influencia global. Desde el desayuno hasta la cena tardía, platos como el tartar de atún con aguacate y jengibre o el caviar Petrossian con blinis calientes convierten cada comida en un pequeño ritual gastronómico.

(Foto: The Mark)

El epicentro social del hotel es The Mark Bar, diseñado también por Jacques Grange con piezas de autor de artistas como Guy de Rougemont. Más que un bar, es uno de los salones más codiciados de Madison Avenue, donde neoyorquinos y viajeros sofisticados se encuentran entre cócteles artesanales y conversaciones discretas.

Pero, más allá del diseño o la gastronomía, el verdadero lujo de The Mark reside en algo mucho más sutil: la hospitalidad entendida como precisión emocional.

«Las peticiones más significativas rara vez son extravagantes. A menudo son profundamente personales: recrear un recuerdo de infancia, hacer que un perro querido se sienta como en casa o preparar un espacio donde alguien pueda pensar con claridad en un momento decisivo de su vida»

En ese sentido, The Mark compite incluso con el auge de las residencias privadas de ultralujo ofreciendo algo que estas no pueden replicar: naturalidad.

(Foto: The Mark)

«Aquí puedes llegar sin nada y encontrarlo todo preparado. Es una residencia privada con el alma de un gran hotel»

Ese equilibrio entre intimidad y cultura alcanza su punto álgido cada año durante la célebre Met Gala, cuando el hotel se convierte en uno de los escenarios más fotografiados del mundo. Sin embargo, según Kenchington, el secreto está en lo invisible:

«La excelencia ocurre mucho antes de que llegue el primer huésped. Cuando llega el momento, todo debe parecer natural, casi inevitable»

Hoy, cuando el lujo se redefine tras la pandemia, su visión es clara: «El verdadero lujo es el control. La capacidad de elegir entre la conexión o la soledad, y que ambas experiencias fluyan con la misma naturalidad».

En 2026, además, el hotel celebra un hito histórico: su centenario. Para conmemorarlo, The Mark se ha unido a la prestigiosa editorial Assouline para publicar el primer libro dedicado al hotel.

(Foto: Assouline)

Escrito por el autor superventas del New York Times Derek Blasberg, el volumen propone un recorrido editorial por la historia, el estilo y la vida cultural que han definido al hotel durante décadas. Más que una simple publicación, el libro se concibe como un objeto de colección que captura el universo del hotel: sus interiores, su relación con la moda y los momentos que lo han convertido en un punto de referencia del imaginario contemporáneo de Nueva York.