Finca Althaya: donde la tierra se convierte en origen de salud y longevidad
Diversas investigaciones han demostrado que los alimentos cultivados en suelos respetados, libres de químicos y desarrollados bajo ciclos naturales presentan una mayor concentración de compuestos antioxidantes y una menor carga de residuos. Estudios publicados en British Journal of Nutrition y Nutrition Reviews así lo respaldan, aunque también lo hace una intuición ancestral: cuando la tierra se cuida, el cuerpo lo percibe. Cuando un alimento crece sin interferencias, aporta algo más que nutrientes: aporta equilibrio. Ese principio da vida a Finca Althaya, un paisaje orgánico de 75.000 m² que constituye el corazón agrícola y ecológico de ZEM Wellness Clinic Altea. Más que un espacio de abastecimiento, es un modo de entender la nutrición, la longevidad y el bienestar como procesos que comienzan mucho antes de llegar a la mesa.
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Finca Althaya, el secreto de la longevidad mediterránea
A sólo siete kilómetros del complejo, Finca Althaya se erige como un entorno mediterráneo diseñado para preservar la salud del suelo, proteger la biodiversidad y cultivar alimentos que mantengan intacta su esencia. En sus tierras conviven más de sesenta variedades de frutas, verduras y hortalizas producidas bajo estrictas prácticas ecológicas y procedimientos regenerativos.
El cultivo se vive como una relación de reciprocidad con la tierra. Las semillas se seleccionan de manera consciente, la rotación de cultivos se planifica para favorecer la vitalidad del suelo y la gestión del agua se adapta a la climatología y a las necesidades de cada especie. El resultado es un producto vivo, respetado desde su origen, capaz de ofrecer una riqueza nutricional coherente con la visión de salud integral de ZEM.
La finca funciona como un organismo completo: la calidad de la tierra, la biodiversidad y los ritmos estacionales influyen en el alimento, y ese alimento, a su vez, influye en procesos esenciales del huésped como la inflamación, la energía y el equilibrio metabólico.
Una experiencia que trasciende la alimentación
La proximidad entre Finca Althaya y el restaurante Salvia permite que los productos lleguen frescos, sin almacenajes prolongados ni procesos que alteren su valor nutricional. Esta inmediatez convierte la cocina de ZEM en un laboratorio natural de salud, donde cada ingrediente conserva su sabor, textura y cualidades biológicas.
Frente a modelos basados en la restricción extrema –dietas muy hipocalóricas, ayunos prolongados o metodologías centradas en la privación– ZEM propone un enfoque diferente. Comer es una herramienta terapéutica, no un castigo. En Salvia, la gastronomía mediterránea se interpreta desde la ciencia, la temporalidad y la personalización. Cada menú se diseña según las necesidades clínicas del huésped, integrándose en programas de recuperación, desinflamación o reequilibrio metabólico.
Finca Althaya también es un espacio para reconectar con el origen del bienestar. Aquí se desarrollan talleres de recolección, actividades de cocina saludable y recorridos que permiten comprender cada etapa del cultivo. Son experiencias que invitan a detenerse, observar, respirar y volver a sentir la tierra. La finca expresa el compromiso de ZEM con la longevidad mediterránea, un concepto que integra evidencia científica, sostenibilidad y un estilo de vida equilibrado. Agricultura regenerativa y tecnología médica conviven para sostener un modelo de bienestar preventivo y continuo.